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Crítica, cine, periodismo: El ataque de los Amantes |
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A veces nos leemos y decimos "ché, qué bien ésto". Pero últimamente como que nos faltaba algo de discusión, de pelea, de poner negro sobre blanco cosas que parece que tenemos demasiado claras. Y resulta que no, que incluso ahora y después de 15 años de revista, lo que pensamos que debería de ser la crítica de cine, lo que debería de ser el periodismo y lo que debería de ser el cine son campos de batalla. Aquí la cosa comenzó por la gran disyuntiva: ¿tenemos o no que cubrir todos los estrenos en la revista? Y las opiniones han sido tan divergentes, violentas y graciosas como pueden serlo entre treinta personas muy distintas. Sí, El Amante da pelea incluso para adentro. Y la muestra para afuera: lean y vean.
Subject: Cuestiones importantes del número que viene
El asunto principal del número que se avecina es el del periodismo, la crítica, cambios, polémicas (ausencia de ellas, de fundamentos), etc. Vamos a publicar el texto de Uriarte contra el periodismo (si no lo conocen y quieren leerlo, acá se los adjunto). Noriega hace una introducción al asunto, yo escribo algo, Vieytes escribió un artículo sobre la crítica, la abyección y las bombas atómicas. También saldría algo sobre las discusiones sobre la crítica en el Rojas.
¿Quién más quiere participar? Vayan tirando ideas, es decir, DIGAN.
15/11/07 1:04 PM Leonardo M. D’Espósito:
Tengo una idea que me molesta y quisiera hablarla desde mi propia experiencia: cómo se pierde la cuestión del debate porque se pierde la experiencia colectiva del cine y de la crítica. Que no vamos a privadas, que no charlamos, que no cambiamos puntos de vista y que estamos casi siempre adentro de casa. Y que en parte eso también es culpa de los medios. Hubo una cosa que dijo Quintín en La Plata sobre la tiranía de la crítica de los jueves y de la cartelera que me gustaría retomar, pero no como “teórico” sino como tipo que labura “tiranizado por eso”. DIGAN.
15/11/07 1:21 PM Agustín Campero:
Hola, Una de las cuestiones interesantes a abordar sería la relación (o más bien, la no relación) entre crítica cinematográfica y política. La política de autor se bancaba ese defecto, porque había política no para cambiar el mundo pero sí para cambiar el estado de la crítica y el mercado del cine.
Hoy existe un abandono notable del deseo y la vocación de cambiar el mundo desde la crítica de cine. Pero no ya desde una convicción o la selección de una trinchera (la exclusivamente cinematográfica), sino por pusilanimidad o pura haraganería.
Eso habla de la crítica argentina, pero también de la política argentina. Éste podría ser un tema.
15/11/07 1:21 PM Juan Manuel Domínguez:
Bueno. “Propuestas” que Javier te filtra por MSN: una página de Brega mía y sobre la crítica en internet. Abrir la discusión a gente como Kent Jones, Hoberman, la Zacharek (¡canto pri!) y a los que se prendan –y a los cientos que no se me ocurren–. Algunos tienen contacto con esa gente, y da para ver un poco el panorama afuera.
Respecto de lo que dice Leo, a mí me molesta la tiranía de los estrenos en los medios, pero me jode más la nula capacidad de los mismos medios de crear otros espacios. Incluso la cobertura de DVD se limita a un segmento. Digo, considerando este año –bueno o malo, who cares?–, creo que muchos estrenos que van directo a DVD hubieran sido tapa de cualquier cosa: Last Days, Ricky Bobby, Memories of Murder y así. Ni hablar de un apoyo a la bajada de cosas incoseguibles. Todo bien, pero en YouTube no se ven cosas, se las espía.
Fin del comunicado.
15/11/07 1:22 PM Nazareno Brega:
Con esta revista como ejemplo, y corríjanme si me equivoco, lo que más cambió en los últimos cinco años no creo que haya sido la cantidad de gente que va o no a las privadas, sino la digitalización de las reuniones de sumario. Y para no hablar sólo de la revista, a las privadas sigue yendo bastante gente y buena parte de ellos son los mismos que iban hace cinco años. Estos cinco años del ejemplo hacen referencia a una época en la que era impensable bajar quichicientas películas de internet. Y ya que estoy con la internéstor, con el compañero Domínguez demandamos una página para entrarle a la crítica online.
Javier Porta Fouz (un rato más tarde):
Más que no ir a privadas, me parece que el problema es que no vemos casi nada en común con todo lo que hay disponible. Como sabrán, yo estoy a favor de las “tiranías”, incluso de la de los jueves. Los estrenos, al menos, ordenan un poco lo que discutimos: viva el orden. Y estoy a favor de empezar una campaña para que baje el precio de la entrada de cine para que se pueda ir más al cine (en el Gaumont KM 0 siempre hay gente). La discusión entre nosotros me parece importantísima. Si no nos quedamos en “¿Viste la del malayo?”, “No, sólo veo filipinos”.
15/11/07 1:34 PM Leonardo M. D’Espósito:
De acuerdo. En parte. Lo que decía Q era una provocación, pero es evidente que en estos últimos diez años la práctica de la crítica en común se diluyó casi completamente. Y encima tendemos (me incluyo) a especializarnos. ¡Cuando los críticos de cine deberíamos ser los más renacentistas de los periodistas, si es que somos “periodistas”! ¡Nos debería importar todo, absolutamente todo, y ser curiosos de todo!
En fin.
15/11/07 3:52 PM Ezequiel Schmoller:
A mí me parece que uno de los temas más importantes para la crítica de cine de hoy es qué hay que hacer con: a) la increíble y creciente cantidad de estrenos que se acumulan semana a semana y el bajo nivel de calidad de la mayoría; b) como decía Naza, la increíble y creciente accesibilidad de cosas vía internet, ciclos, proyecciones, festivales, etc. Es decir, me parece que cambió el mapa del cine (de la producción, la distribución, las formas de consumo, etc.) y que la crítica tiene que hacerse cargo, por lo menos dando cuenta de la situación. En este contexto, también me parece sano discutir qué se gana y qué se pierde cubriendo jueves a jueves todos los estrenos, visto y considerando que cada vez son más y generan menos interés. Me parece un tema central...
15/11/07 6:50 PM Jorge García:
Me alegra que se plantee un tema que vengo señalando hace lustros (la absoluta inutilidad de cubrir todos los estrenos).
11/15/07 6:52 PM Leonardo M. D’Espósito:
Me acuerdo cuando dijiste que no había que cubrir Lo que el viento se llevó.
11/15/07 9:13 PM Javier Porta Fouz:
Gran chiste.
Ojo, que además se puede aplicar el tratamiento Brecht-Lincovsky y así como un día se dijo: “No hay que cubrir todos los estrenos”, se puede decir: “No hay que cubrir todos los festivales”, y no se cubre alguno porque suele ser malo y aparece, por ejemplo, El cielo gira.
El día que dejemos de cubrir todos los estrenos, vamos a retirarnos de la discusión, vamos a dejar de descubrir cosas. La crítica es política, debe hacer política (de acuerdo con Campero). Me parece un poco esnob la idea de abandonar los estrenos y encerrarnos en los festivales, los DVDs, las cosas “bajadas”. Hay que recuperar el cine, no huir de él. Para el público los estrenos son importantes, y si la entrada fuera más barata, habría más gente en las salas. Las batallas que debemos dar son las de discutir las condiciones de exhibición (vamos con una nota sobre una forma de proyectar digital en Brasil), y hay que empezar la campaña para que baje el precio de las entradas. Eso me parece, y no huir, dejando los estrenos de lado. Y, por supuesto, seguir informando sobre que hay mucho cine interesante que no se estrena.
15/11/07 9:49 PM Gustavo Noriega:
Totalmente de acuerdo con Javier.
Igual creo que se mezclan dos temas distintos: una cosa es darle prioridad a los estrenos y otra la necesidad de ser exhaustivos. Lo segundo puede discutirse, aunque ya que estamos... En cuanto a lo primero, la necesidad de seguir teniendo los estrenos como eje de la revista es esencial. Lo contrario es encerrarse en un ghetto, rodeado de gente "piola" que va a ver otras películas, distintas a las "piolas" que vemos nosotros, porque la heterogeneidad va a ser total. Vamos a estar de espaldas de la sociedad, de la discusión pública, de la política. Y nos vamos a comer muchas películas interesantes que se ponen en circulación en las salas comerciales. Y les recuerdo que las películas malas también pueden ser interesantes.
15/11/07 10:05 PM Ezequiel Schmoller:
A mí me parecen argumentos muy convincentes tanto los de Javier como los de Gustavo. Pero me sigue pareciendo una cuestión interesante a discutir, y está buenísimo que se esté discutiendo. Para mí las ventajas y desventajas de cubrir todo son las siguientes:
Ventajas (además de las ya dichas por Javier y Gustavo):
- Política de no dejarle pasar una a las distribuidoras. “Ustedes estrenan cosas malas, nosotros vamos a estar ahí para decirlo”.
- Hay un archivo “El Amante”: sobre todo lo que se estrenó en los últimos quince años, hay algo dicho.
Desventajas:
- Se tiene una agenda regida, en buena medida, por las distribuidoras.
- Cada vez se estrena más, cada vez se necesita más espacio para cubrir estrenos y queda menos lugar para otras cosas.
- Como se estrenan tantas películas y como la entrada está tan cara, los lectores ven una proporción cada vez menor de lo que se estrena. Y si bien hay muchas críticas que se sostienen solas y que están buenas independientemente de la película, no sé qué tan bueno está para el lector leer crítica tras crítica de películas que no vio.
- En críticas de cinco renglones, lo que se puede decir es poco y es extremadamente difícil justificar bien lo que se dice, exponer o defender una idea o una postura interesante frente a una película.
- Fundamentalmente, si nadie tiene nada interesante para decir de una película, si a nadie le genera interés, no veo por qué hay que hablar de ella.
- No me parece que dejar de cubrir todos los estrenos sea menos político que hacerlo. Si en la otra postura la política era: “Ustedes estrenan cosas malas, nosotros vamos a estar ahí para decirlo”, ahora es: “Ustedes estrenan cosas malas (o que no nos generan interés), nosotros las vamos a ignorar, vamos a hablar de lo que nos interesa”. Ésta es simplemente otra política. El lugar que se les da a los estrenos puede ser importante y hasta ser el eje, pero ¿por qué a todos?
15/11/07 10:26 PM Guido Segal
a) Me parece inconcebible dejar de cubrir todos los estrenos. Es una declaración relevante, afirmar que hablamos de TODO el cine, que toda película accesible merece ser pensada.
b) Totalmente a favor de la campaña para que bajen las entradas. Me encanta la idea de que la gente vuelva a las salas, incluyéndonos. En ese sentido, me gusta la propuesta de Vieytes sobre cómo la tecnología nos afecta.
16/11/07 1:33 AM Nazareno Brega:
Me parece bien seguir los estrenos, pero no creo cierto que sea una especie de obligación regirse por esa agenda para pensar el cine. Si los evitáramos, no nos alejaríamos de ningún lado porque casi todos los seguiríamos viendo y comentando y descubriendo, sólo que no imprimiendo TODO (piensen cuántos estrenos por año ve cada uno y cuántos son los que lo hacen “por obligación”). Seguramente en algún momento va a ser ineludible que los estrenos queden sólo para el site. O sólo para el papel. O solos. Lo de cubrir estrenos como justificación del descubrimiento no me parece tan válido como el seguimiento obsesivo detrás de la idea de un maldito servicio al lector (por más clarinesca que sea): si a él se le ocurre ver una garompa infumable, que al menos tenga la opinión de alguien que sufrió tanto como él como una especie de compañía. Es como ese balance tremendo y exhaustivo que se hace siempre a fin de año.
“Me parece un poco esnob la idea de abandonar los estrenos y encerrarnos en los festivales, los DVDs, las cosas ‘bajadas’”.
No comparto esa idea, sobre todo porque no brindarían ningún refugio por cómo están explotadas hoy en la revista. Claro que sería impensable, al menos hoy, abandonar los estrenos para encerrarse en esas secciones. Por eso creo que les vendría bien reformularse un poco sin que pierdan importancia los estrenos.
Me explayo: “DVD” está muy bien, pero cuando se acompañan las reseñas con alguna entrevista y/o dossier, la sección levanta muchísimo, tiene más vida. Pero claro que el problema está en que la sección justo es... ¡todo lo que recién se dijo que no se quiere para los estrenos! (pequeña selección de lo saliente entre el mar de lanzamientos). “Festivales” es una sección que me parece “más escrita que leída”; la salteo muuuuy seguido porque suelen ser crónicas para cumplir con alguna invitación, es muy raro que se salga de ese formato aun cuando a veces (por no decir casi siempre) hay, cuanto mucho, una o dos cosas interesantes por festival y no tiene sentido “pasar revista” a todo el evento. Además es una sección que va a contramano de una idea que creo central en la revista: se le cuenta al lector lo que nunca va a ver, en lugar de plantearle un diálogo sobre lo que vio o puede / tiene que ver ya mismo. Las “cosas bajadas” son ninguneadas en la revista desde la desaparición de la efímera sección “No estrenos”, con la excepción de la página que Quielo les dedica a las impopulares “descargas legales”. Para mí es la gran deuda que se tiene con el lector y tal vez una razón por la que no se llegará a un buen número de potenciales lectores. Hace tiempo que el cine pasa casi tanto por los discos rígidos como por las salas, y tres años después en la revista seguimos silbando y mirando para otro lado. Y la sigo con esto: creo que hoy la cantidad de cinéfilos de “cineclub” no llega ni a la décima parte de los cinéfilos online (sin contar a los muchos que por cada visita a la Lugones ven cinco o diez películas bajadas), y ésta es una tendencia que va a crecer cada vez más. Para la mayoría de ellos, los estrenos –y por ende la revista– hoy no les representa interés alguno. Eso sí, ahí igual habría un problema, porque me parece que ésa es gente medio reticente a pagar por cosas de las que encuentra fácilmente un sustituto gratis, je. Por otro lado, la idea de “recuperar el cine, no huir de él” me parece fantástica, digna de un eslogan. Y por eso es fundamental pelear para que se baje el precio de las entradas. (¿La única manera posible sería que el INCAA metiera mano en el asunto?).
16/11/07 10:34 AM Gustavo Noriega:
Contesto algunas cosas. Ezequiel dice: “Como se estrenan tantas cosas, y como el cine está tan caro, los lectores ven una proporción cada vez menor de lo que se estrena. Y si bien hay muchas críticas que se sostienen solas y que están buenas independientemente de la película, no sé que tan bueno está para el lector leer crítica tras crítica de películas que no vio”. Pero el mundo del download es mucho peor en ese sentido. Basta ver algunos mails de Juan Pablo calificando películas que la mayoría no sabemos qué corno son. ¡Y somos treinta personas que se dedican en mayor o menor medida a la crítica! Imagínense el espectador-lector inquieto pero casual. Esa dirección es la muerte de la conversación.
Ezequiel dice: “No me parece que dejar de cubrir todos los estrenos sea menos político que hacerlo. Si en la otra postura la política era: ‘Ustedes estrenan cosas malas, nosotros vamos a estar ahí para decirlo’, ahora es: ‘Ustedes estrenan cosas malas (o que no nos generan interés), nosotros las vamos a ignorar porque nos chupan un huevo, vamos a hablar de lo que nos interesa’. Ésta es simplemente otra política”. El silencio nunca es político, nadie lo lee así, nadie se entera; es quizás política, pero la política del aislamiento.
De todas maneras, creo que nos acercamos a un entendimiento: hay que seguir con los estrenos; la pregunta es por la exhaustividad. En el caso del cine argentino, creo que la exhaustividad es totalmente obligatoria, hay que dar cuenta de lo que está pasando, incluso (y especialmente ) si lo que está pasando es que se estrenan decenas de bodrios. Y también creo que hay que darle más espacio a internet; nunca me convencí de la caída del otro “Qué me bajo”.
16/11/07 11:37 AM Agustín Campero
Hola, Creo que el perfil que viene teniendo la revista está perfecto: damos cuenta de todo, somos como una aspiradora.
Avanzamos con nuestra voz crítica (no cómplice, no anestesiada, no menguante) y manejamos una agenda mínimamente política. La forma que tiene la revista manifiesta eso.
Eso es lo que más le tengo que criticar a la crítica en general, y, sobre todo, a la crítica argentina. Nadie quiere cambiar el mundo, nadie se juega nada, y no sólo nos estamos resignando a no cambiar el cine: nos volvemos reaccionarios. Confinarnos a los guetos es reaccionario. El fenómeno cinematográfico no es sólo ir al cine, pero es principalmente ir al cine. Y ahí encuentro una causa: ya que el cine se volvió elitista (lo más democrático terminan siendo los DVDs truchos, baratos, que se consiguen en todos lados), la pelea está en volverlo popular. Quiero decir, la causa es imponer una voz por un cine plural, diverso y popular. Popular en el sentido de que todo el mundo tenga acceso al cine. Hoy ir al cine es carísimo, imposible de pagar, y eso si tenés la suerte de tener un cine cerca. Todo el mundo tiene derecho a que el cine le cambie la vida. Si es tan importante para nosotros, tiene que ser importante (y posible) para todo el mundo. 16/11/07 12:35 PM Eduardo A. Russo
My two cents, más bien provisorios porque lo que me despierta hoy mi situación como crítico son más que nada unas cuantas preguntas: la abundancia de lo disponible no abarca sólo a las películas de cada jueves, sino a la info previa sobre ellas. Seguir yendo a cada privada a encontrar la joya oculta está teniendo menos chance que ganar el Quini, el Loto o esas cosas que vende la agencia de timba de abajo de casa. Por una simple cuestión de cuidado de mi tiempo disponible, no le veo la ganancia de ver cuatrocientas horas de cine deprimente para encontrar una sorpresa o dos por temporada. Prefiero manotear de vez en cuando alguna bajada de la mula de lo que sospecho podría atraerme, y con un ratito cómodamente me doy cuenta de si me va o no, sin perder una mañana entera.
Por otra parte, cada día me estoy convenciendo más de que el cine que más me importa –el de los últimos quince años al menos– está bastante despegado de lo que se estrena los jueves. Por suerte, lo tenemos cada vez más a mano y disponible para quien quiera. Es cosa de pegar el grito y despertar las ganas de verlo, nomás.
En cuanto a los festivales, viéndolos en perspectiva tampoco son muchas las sorpresas. Por su abundancia y continuidad a lo largo del año, se están convirtiendo en una extensión y a veces reiteración de las ventanas disponibles, amenizadas con un poco de turismo. ¿No está pasando que si vas a media docena de festivales por año lo interesante que ves es, salvo la sorpresa citada, algo que ya viste en otros festivales? Ahí no tengo estadística sobre el coeficiente de sorpresa; sí tengo la impresión de que también acecha una nueva forma de rutina de espectador. Una especie de mercado de los festivales, que hasta está afectando a los festivales que no son de mercado.
En cuanto a las alusiones al público, una vez más me permito recurrir a aquella idea de Daney: el público, en lo que respecta a nosotros como críticos, no existe. Es una categoría para gerentes, productores, economistas o sociólogos del cine. Los que interesan son los espectadores uno por uno. Se me ocurre que es así como vende sus ejemplares El Amante. Y esos uno por uno por suerte tienen tendencia a lo gregario.
Y esto no implica apostar a un gueto. Eso se lo dejamos a las elites abundantes en todos los terrenos (pienso en la plástica, la música, las capillas literarias...); pero una de las cosas grandes que tiene el cine es, incluso cuando operan las camarillas, la tendencia a ampliar la tribu, a ganar espectadores y no a expulsarlos porque no están en la pomada. Ésa es una buena y noble función para la crítica. Lo que pergeñamos con Herzog –hoy voy a buscar la revista, muy bueno lo de canal (á)– es un bonito ejemplo, y creo puede dejar mucha más marca que la cobertura de decenas de bodrios insufribles, sin caer en la escolarización cinéfila. Simplemente haciendo que el virus prenda: “Mirá, esto existe y puede ser importante para vos”.
Coincido con que películas malas o fallidas pueden ser material sumamente interesante para escribir. Ahí el desafío es qué cosa interesante te hacen escribir como crítico. Lo interesante va a ser la crítica, no la película, que será en todo caso un pretexto válido. Si las tomás como punto de partida para escribir sobre lo que verdaderamente vale la pena, bienvenido sea encarar el bodriazo. Pero el valor de la crítica estará en elevarse por sobre el cascote.
Con el cine argentino el ser exhaustivo no es tan trabajoso, y por las formas de intervención de El Amante sabemos que aunque sea una línea lo que se escriba, produce efectos amplificados y cumple con la labor necesaria de revolver el avispero. Aunque más no sea para seguir molestando, se impone no dejar de poner alguna que otra frase pertinente, aunque más no sea como para contrapesar la tendencia al conformismo que siempre amenaza a “la gran familia” en estas pampas. No es así en el caso de querer denunciar la bazofia que te pone una distribuidora. Para una distribuidora, El Amante es una revista minoritaria de un mercaducho insignificante. Me parece que más bien se guía por el centimil de los grandes medios y no por el juicio crítico de una revista de cine con unos pocos miles de ejemplares de tirada. A esas películas a prueba de crítica, por otra parte, les alcanza con publicidad, marketing y cobertura de prensa.
Yo tampoco entendí nunca qué problema hubo con la sección “Qué me bajo”. A esta altura, el impulso al tráfico de las películas que nos importan, por cualquier medio que sea, me parece una de las sugerencias más saludables que uno le puede hacer al espectador que le importa el cine. Esa entidad que llamamos gran público va a seguir dándole más bola al parloteo mediático a la hora de decidir qué ver; el cine es algo irrelevante en su experiencia. Las cinematecas, como ya lo están haciendo hace rato las bibliotecas, se están moviendo al ciberespacio, es cosa de que empiece a haber una cultura cinéfila con una pata puesta en la discusión, en el tráfico de material, en la escritura y en el hacer películas, y que mezcle lo virtual con el mundo de la calle. Las salas digitales valen la pena, por ejemplo, y mejor si están mezcladas con librerías, boliches, DVDtecas y música, para juntar a las bandas dispersas. Tarde o temprano, crítica mediante esto debería darse, y comenzarían a aparecer más y mejores películas, se me ocurre, bah. Mejores que las que vienen saliendo de escuelas y universidades últimamente.
Veo que me salió muy largo y bastante afirmativo después de todo. Qué malo lo primero y qué bueno lo segundo.
Saluti a tutti.
EAR
11/16/07 9:43 PM Federico Karstulovich
Debo decirles, muchachos (no estoy siendo irónico) que me emocionaron hasta las lágrimas con el intercambio de mails. Primero por la cantidad: fueron lágrimas de puteada. Luego por la sorpresa: “Esta gente se sigue preocupando cuando el resto de nuestros ‘colegas’ (detesto la palabra) se ocupa de hablar de las últimas modas del cine rumano”. Luego fue una sorpresa política: El Amante salió durante mucho tiempo a la cancha a cuestionar y a preguntar.
No es novedad. Pero sin embargo, en los últimos tiempos, comenzó a producir más alla de la escritura y la enseñanza. Bueno, parece que llegó el tiempo de las propuestas. No porque antes no se propusiera nada, sino que no se llegaba a vislumbrar claramente esa intervención.
Bueno, en tren de hacer política, deberíamos comenzar una minicampaña, en serio. El ejemplo del artículo del alumno-abogado de la escuela me parece adecuadísimo. Creo que ése es el tono.
A mí no me preocupa si la gente mira o no las películas en el momento. Muchos de los lectores de la revista no entienden la crítica por simple “devolucion” al usuario, sino como extensión, ampliación, multiplicación de la experiencia hasta el punto en de que, a veces, es más placentero leer la crítica que ver la película (me pasó con las críticas de Apocalypto y Noches mágicas de radio escritas por JPF y GN respectivamente; destesto esas películas pero leerlos es gratificante, estimulante).
Creo que debemos pensar seriamente cómo hacer para no dejar de cubrir los estrenos, lo que sería un estupidez, pero no andar con una cinefilia frustrada, apática. Quizás el sitio permita descomprimir un poco la acumulación de basura y dar más espacio para las sorpresas y las no sorpresas comerciales que se estrenan. Creo que sí o sí hay que empezar a generar una comuniación masiva sobre el tipo de consumo por internet. Y no para bajar la calidad de la experiencia cinematográfica, sino, justamente, para ampliarla. Poder ir al cine, poder ir a un ciclo, poder ir a un festival, poder ir a un videoclub, poder bajarse una película no tienen porqué estar enfrentados. Realmente no soy muy creativo para pensar estas cosas en los formatos de internet, pero creo que hay gente inquieta que sí lo es y que se sale de la vaina por hablar. Igual el tema no es generar discusión a partir de propuestas concretas. Creo que hoy más que nunca la revista está en condiciones de hacerlo. Aprovechemos que está el programa, aprovechemos que está la escuela, aprovechemos que somos bastantes. Supongo que es la única forma en la que podemos pensar que no estamos viendo docientos estrenos al año al pedo, sino pensando cómo poder hablar con esos estrenos y con los que no llegan nunca, además de hablar con los lectores. Todo eso, sin morir en el intento. Si no, ¿qué gusto tiene hacer esto? Un abrazo general. |
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