El rincón del Viejo Canalla
Raul Carnota

SOLO LUZ. Homenaje A Raul Carnota. Site music 131720.

Lamentablemente fallecido antes de tiempo, Raúl Carnota fue una figura fundamental en el terreno de la música folclórica. Excelente guitarrista y notable compositor, en sus letras no aparecen los clisés que muchas veces lastran algunas obras y si hay, en cambio una preocupación por trasmitir vivencias profundas, sin dejar lado las referencias a situaciones sociales concretas. Ya se comentó en este espacio un disco reciente que le dedicara la cantante Suna Rocha a su obra y son ahora Luna Monti y Juan Quintero, acompañados en algunos temas por el Mono Fontana en teclados, y el notable percusionista Facundo Guevara quienes le rinden tributo en un disco que presenta algunos de sus temas más emblemáticos pero también recurre a obras poco transitadas que dan cuenta de la versatilidad de su talento.

Tanto Luna como Juan – músicos de una trayectoria ya de varios años, a pesar de su juventud- son muy buenos guitarristas y cantantes, algo que se puede apreciar en su capacidad para captar el espíritu de los diferentes ritmos, a lo que debe sumarse los timbres que propone Fontana y el trabajo de Guevara en percusión. Entre las obras más difundidos de Carnota corresponde destacar las versiones del bello tema que da título al disco, la perfecta síntesis que propone el Gatito e´las penas, la enjundiosa chacarera La Sixto violín, dedicada a Don Sixto Palavecino o Coplas sin luna, otra hermosa chacarera. Pero es entre los temas menos escuchados donde se encuentran algunas de las gemas del CD, tal el caso de la bella milonga Memoria adentro, cantada por Juan, el ritmo de marinera La rosa perenne, la tonada cuyana Elogio del zonda, compuesta por Carnota con Jorge Marziali o la chacarera doble Esencia de mi pueblo, de hondo contenido social. El excelente CD culmina con una curiosa canción de cuna vasca, Aurtxoa seascan. Un disco que ofrece un merecido homenaje a un gran artista a cargo de excelentes intérpretes. Jorge García.

 

NADIA SZACHNIUK. Luna atrás. Club del disco.

Nadia Szachniuk había presentado años atrás, en compañía de Eva Solá, un muy atrayente disco, Vidaleras, en el que profundizaba sobre los ritmos del Noroeste argentino. En este caso la propuesta es diferente ya que este trabajo se centra preferentemente en diferentes canciones de cuna de muy distinto origen. Nadia es una cantante de voz muy afinada y bien timbrada, clara dicción y mucha expresividad y aquí está acompañada por Bruno Moguilevsky en piano y teclados y Alejandro Starosielski en guitarra, ambos responsables con la cantante de los creativos arreglos, más la presencia de algunos invitados de fuste.

Trabajando siempre dentro del (sub)género mencionado, hay canciones anónimas como la  granadina A la nanita o la sefardí Nani nani, en la que la cantante está acompañada solo por Marcelo Moguilevsky en clarinete. Se pueden escuchar también clásicos, como la Canción para despertar a un negrito, de César Isella y Nicolás Guillén, en la que se luce en percusión Facundo Guevara, la bella Canción de cuna para el vino, del Cuchi Leguizamón o el movido Upa negrito, del brasileño Edú Lobo. Hay obras de compositores pop, como la Canción de cuna para un niño ansioso, de Sting o Lullaby for Hamza, de Robert Wyatt que permiten apreciar la ductilidad de la cantante. Pero también Nadia Szachniuk se muestra como una interesante compositora en Y aun y Oruga. Y uno de los mejores momentos del disco es su versión de Confesión del viento, de Juan Falu y Giacomuzzi, en el que destaca el trabajo de Bruno Moguilevsky en el piano. Un muy atractivo segundo trabajo de Nadia Szachniuk. Jorge García.

 

 

 

DUO ARIAS-CASTRO. Criollo. Edición independiente.

Hacía tiempo que no se escuchaba por estos pagos (bah, Buenos Aires) algún disco dedicado a lo que podríamos llamar “folclore carpero”, un estilo común en el norte de nuestro país que en su momento fomentaron intérpretes como el legendario Payo Solá y el Dino Saluzzi de los primeros tiempos. En este caso es el dúo integrado por Sebastián Castro en guitarra y Santiago Arias en bandoneón el que retoma aquella tradición. Instrumentistas muy bien dotados y con gran predisposición para captar el espíritu de los temas que interpretan, aquí desarrollan un programa integrado por obras en su mayoría tradicionales. Arias muestra una muy precisa digitación y Arias le otorga a su guitarra diversos matices que, por momentos, la convierten en un bajo. Dentro del variado programa se pueden escuchar algunas zambas “carperas”, como Caminito amigo, Solis Pizarro, del mencionado Payo Solá, y la clásica Al jardín de la república. Hay enjundiosas chacareras,  como Juan del Monte, del Cuchi Leguizamón, La tunera  y Suncho Corral, en estas dos con participación de Pablo Farhat en violín y bombo. Pero tal vez los mejores momentos del atractivo disco hay que buscarlos en las versiones introspectivas y “ralentadas” de zambas como Debajo de la morera (excelente), Zamba lejana, compuesta por Castro y la bella Tacita de plata. Un disco sin pretensiones pero que capta con precisión el clima del estilo que propone. Jorge García.

 

 

 

WALTER RIOS. Aeropuerto Paris. Melopea 5782.

Hace poco tiempo en este mismo espacio comentamos un excelente disco del bandoneonista Walter Ríos  (Celebrando a Troilo) dedicado a diversos aspectos de la obra de Pichuco. En este caso el homenajeado es nada menos que Astor Piazzolla, como señala el subtítulo del disco a través de “un manojo de obras” de su autoría. Piazzolla es seguramente el músico argentino más reconocido en el mundo y, aunque suene casi ridículo, hoy todavía es posible escuchar algunas opiniones que lo cuestionan (personalmente creo que es el compositor más importante del tango y el que mejor refleja su evolución a través del tiempo) o que lo caracterizan como cerebral, cuando es uno de los artistas más apasionados y emotivos que ha dado nuestra música ciudadana.

Walter Ríos (sobre sus rasgos como bandoneonista, a fin de no repetirme, remito al comentario del disco antes mencionado), acompañado por excelentes músicos –siempre con el bandoneón como instrumento guía-encara aquí un repertorio que incluye algunas de sus obras más conocidas pero también otras que no figuran entre las más transitadas. Entre las primeras cabe resaltar la melancólica interpretación de Buenos Aires hora cero, maravillosa descripción de la ciudad nocturna, la versión de la bella y lírica Milonga del ángel, en la que se destacan los teclados de Abel Rogantini y la intensidad de Escualo y Fracanapa. El tango más malevo y arrabalero está representado por los breves Bailongo y Knife Fight y dos emotivos y no muy conocidos temas, Ausencias y Leonora´s Song, esta con una gran introducción del cello de Daniel Sánchez, son objeto de sentidas interpretaciones. La música para películas de Piazzolla está representada por el introspectivo Dúo de amor y el vibrante Tanguedia (de El exilio de Gardel), los cambios de tiempo de La evasión (de Lumiere) y el sensible Oblivion (Enrique IV), en el que se luce la guitarra de Leonardo Sánchez. Hay también dos composiciones con letra de Homero Expósito, La otra pena, cantada con sentimiento por Mariel Dupetit y Las rosas golondrinas, en este caso a cargo de Lito Nebbia. El disco finaliza con Adios Nonino, interpretado en bandoneón solo y que se escapa claramente de las interpretaciones  habituales. Un excelente disco de Walter Ríos homenajeando a otro de los grandes íconos de Buenos Aires. Jorge García.

 

 

 

LIDIA BORDA. En vivo en el Teatro Coliseo. Acqua 487.

A esta altura es indiscutible que Lidia Borda se encuentra en el podio de las cantantes femeninas de tango. Su afinación, su personal fraseo, su dicción y su expresividad así lo atestiguan. A pesar de una carrera que ya lleva unos cuantos años, nunca había grabado hasta ahora un disco en vivo, por lo que es bienvenido este registro que realizara en el Teatro Coliseo que, además, permite apreciar su particular feeling con el público y en el que ofreció un ecléctico repertorio que muestra su versatilidad sin fisuras. Acompañada por Daniel Godfrid en piano, también responsable de los muy buenos arreglos, Ariel Argañaraz en guitarra, Paula Pomeraniec en cello y Pablo Motta en contrabajo y la presencia en algún tema de Sebastián Espósito en guitarra, la cantante ofreció un programa en el que se pudieron escuchar tangos clásicos, un par de temas de Atahualpa Yupanqui, algún bolero y hasta un fado. Entre los primeros hubo muy buenas versiones de Alma en pena, el tango campero El aguacero, una emotiva versión de Gricel, y un medley dedicado a Carlos Gardel. No faltaron tampoco las musicalizaciones del Tata Cedrón de dos poemas de Manzi (En un corralón de Barracas y Palabras sin importancia) y el intenso Arrabal salvaje, de Celedonio Flores. La sentida canción El alazán –solo acompañada por Godfrid- y la chacarera Cachilo dormido, mostraron la capacidad de la cantante para abordar el repertorio de Yupanqui, pero uno de los picos de disco es la interpretación del fado Extraña forma de vida, de la gran Amalia Rodrigues. Un disco rn vivo de Lidia Borda a la altura de las expectativas despertadas. Jorge García.

 

 

 

MARCELA FIORILLO. Piazzolla. Sur Productions 575838.

Si hay un compositor que permite que su música sea abordada desde distintos ángulos, este es Astor Piazzolla. En este caso, Marcela Fiorillo, una pianista argentina de formación clásica radicada en Australia, es la que transcribe varias obras del gran compositor para su instrumento. Apresurémonos a señalar que Fiorillo no es la primera que lo hace, ya que tanto el brasileño Arthur Moreira Lima como el argentino radicado en Bruselas Aquiles Delle Vigne grabaron discos de esas características y también Gerardo Gandini tenía el proyecto de grabar un CD de música de Piazzolla en piano. Como señalamos, la mayoría de los arreglos son de Fiorillo aunque hay un par realizadas por el centenario violoncelista José Bragato, quien integrara varias formaciones de Astor. Si bien varias de las obras pertenecen al repertorio más conocido del músico, la frescura de las versiones de Fiorillo les otorga aires renovados, algo que se puede apreciar, vg, en la lírica y poética versión de Oblivion o en las introspectivas versiones del poco escuchado Romance del diablo o la bella Milonga del ángel. La muerte del ángel es objeto de una enjundiosa versión y la Paráfrasis sobre Adios Nonino permite apreciar la inagotable riqueza de este tema. Es muy logrado el clima que trasmite la pianista en Buenos Aires hora cero y Otoño porteño, pero tal vez el auténtico tour de force del disco sea la extensa y compleja interpretación de Tangata. Los recitados de Raúl Rizzo (Romance del duende poeta y curda) y Corina Fiorillo (La última grela) poco agregan a los méritos de un disco que encuentra su auténtica sustancia en las obras instrumentales. Jorge García.

 

 

 

MAIA VARES-ALFREDO PITTIS Y LEONARDO ANDERSEN. Por sentir que estás. Epsa 1818.

La aparición de un disco con tangos del siglo XXI, como pomposamente reza en su carátula, permite una vez más realizar algunos muy breves apuntes sobre el tema. En este caso estamos ante una serie de obras del poeta Ernesto Pierro con músicas de diferentes autores, interpretados por Maia Varés y Alfredo Pittis, acompañados por el guitarrista Leonardo Andersen más la ocasional presencia de algunos invitados. Apresurémonos a señalar que la mayoría de las poesías son de buen nivel, que Maia Varés en cada una de sus esporádicas apariciones en vivo ratifica que es una de las mejores cantantes femeninas de tango de la actualidad, que Pittis, al que había visto una sola vez hace mucho tiempo acompañado por una orquesta, aparece aquí mucho más cómodo en un contexto intimista que permite apreciar mejor su fraseo conciso y concentrado y que el joven Andersen es uno de las más talentoso guitarristas de la actualidad. Sin embargo las reservas pasan una vez más por el contenido de las obras, de rasgos nostálgicos y melancólicos pero que en opinión de quien esto escribe, aportan escasas novedades desde el punto de vista temático (en ese terreno, de tono individual e intimista, los autores de la época de oro son insuperables). No se  trata de oponer a esto un tango político o de denuncia pero sí, creo, las obras actuales, para sentirse de esta época, necesitan mostrar cierto grado de compromiso con eso que llamamos realidad. Eso lo comprendió el folclore a fines de los 60 pero el tango siempre fue más reacio. Su propia historia lo atestigua, más allá de la existencia de ocasionales títulos emblemáticos (Pan, Al pie de la Santa Cruz) y Discépolo, a veces. Han aparecido posteriormente textos de algunos autores (por ejemplo Héctor Negro, algunas obras de Eladia Blázquez) que reflejaban determinadas condiciones de la vida cotidiana, algo que se profundizó en los últimos tiempos con el surgimiento de poetas como Juan Vattuone, Mariano Pini o Matías Mauricio, pero esa línea autoral sigue siendo minoritaria. Insisto, este disco tiene un buen nivel y mis reservas están en todo caso dirigidas a las temáticas que aborda y a su autoproclamación como tango de este siglo. Pero, bueno, esta es una discusión que, calculo, se irá profundizando con el tiempo. Jorge García.

 

 

 

BARRIO SUR. Trio. Fonocal 552.

El trío tanguero compuesto por bandoneón piano y contrabajo ha tenido distintos exponentes de los cuales tal vez el máximo haya sido aquel que formaban Leopoldo Federico, Osvaldo Berlingieri y Fernando Cabarcos. En este caso son tres jóvenes músicos los que integran esta formación: Juan Cuéllar en piano, responsable también de los arreglos, Santiago Cirmi Obón en bandoneón y Bruno Bollini en contrabajo quienes encaran un repertorio integrado en su mayoría por tangos clásicos, aunque no faltan una obra y tres breves interludios de Ramiro Gallo. Siempre es riesgoso aventurarse con obras clásicas, sobre todo por la profusión de versiones que existen, pero en este caso el trío consigue, a través de creativos arreglos que esos teman suenen frescos y  lozanos. El disco comienza con un poco conocido tema de Leopoldo Federico, Un fueye en Paris y luego se adentra en obras de Bardi (Que noche), un introspectivo acercamiento a Loca bohemia, un gran tango de Francisco De Caro y en la inagotable vena melódica de Troilo en Pa´que bailen los muchachos. Una veta más “pugliesana” se puede apreciar en el tema de Don Osvaldo, La beba, en la versión de El abrojito y en la de Arrabal una obra de José Pascual que anticipa a varios tangos modernos. Ramiro Gallo toma la posta de la contemporaneidad en el melancólico De polvo y tiempo y en los tres breves interludios que dan nombre al disco, interpretados por cada uno de los instrumentistas en calidad de solistas. Un muy interesante debut de este joven trío. Jorge García.   

 

 

 

Aquiles Roggero. Secretos conocidos. Acqua 491.

El pianista, compositor y arreglador Aquiles Roggero, presenta este trabajo del que se puede decir que su rasgo principal es el eclecticismo, ya que intercala obras suyas con otras de compositores argentinos pertenecientes a diferentes géneros, interpretando algunas en calidad de solista y otras acompañado de diversos músicos de diferente extracción. Así se puede entre las obras propias escuchar desde un robusto candombe (En la cornisa), un curioso Vals vienés en el que se lucen Franco Luciano en la armónica y Horacio Cabarcos en contrabajo, Tango One, de otra vez con lucimiento Luciani, un muy buen dúo con el gran bandoneonista Walter Ríos (Reflexionando) y una Milonga flamenca en la que se destacan Juanjo Domínguez en guitarra española y Facundo Guevara en percusión. Entre los temas de otros autores conviene resaltar la interpretación de Muchacha ojos de papel, cantada por el Negro Falótico y el chamamé Merceditas, en el que se lucen en guitarras los hermanos Marcelo y Hugo Dellamea. Pero tal vez algunos de los mejores momentos del disco sean las interpretaciones de Roggero en piano solo de dos tangos inoxidables; Nunca tuvo novio y Malena. Un disco variado que muestra a un interesante instrumentista y compositor. Jorge García.

 

 

 

WE DO IT OUT OF LOVE. A Tribute to the Great Toots Thielemans. Acqua 489.

La armónica fue siempre un instrumento marginal dentro de la música pero si hubo alguien que logró dotarla de peso a nivel internacional, ese fue “Toots” Thielemans. Noble de cuna, comenzó su carrera como guitarrista pero en los años 50 se centró principalmente en el instrumento que le dio fama. Si bien su contribución principal fue dentro del jazz (los mejores discos suyos que conozco son el que grabó con el trío de Oscar Peterson y un formidable dúo con el gran pianista argelino Martial Solal),  también participó en bandas de sonido de películas, y grabó con músicos de distintos lugares del mundo. (Aquí voy a hacer una pequeña digresión: sin desconocer la importancia de “Toots” en el desarrollo del instrumento, entiendo que un compatriota nuestro, el santiagueño Hugo Díaz, tuvo, por lo menos, tantos méritos como él para figurar en el podio de los ejecutantes de armónica; además comenzó grabar más o menos al mismo tiempo que “Toots”).

La reciente muerte de Thielemans coincide con el lanzamiento de este disco en el que participan seis armonicistas de distinto origen: los brasileños Alex Rossi y Gabriel Grossi (productores del mismo), el español Antonio Serrano, el belga Gregoire Maret, el francés Olivier Ker Ourio y nuestro Franco Luciani, gran heredero del mencionado Hugo Díaz, quienes acompañados de diferentes formaciones le rindieron tributo, interpretando algunas obras de él y otras propias o de otros autores. El español Serrano, interpreta armónica y piano y está acompañado por el percusionista J.R. Bandolero quien en las versiones de Waltz for Sonny, de Thielemans y Better Days Aheas, de Pat Metheny les otorga a sus interpretaciones un vago tinte flamenco. Grossi, con un trío de piano, bajo y batería le dedica el movido Samba para Toots y propone una excelente improvisación sobre el melancólico Estate, de Bruno Martino. Maret, en dos logrados dúos con el tecladista Kevin Hays interpreta Velas, de Ivan Lins y el lírico The gate/The Elders. Ker Ourio también propone un dúo, en este caso con el pianista Manuel Rocheman en su balada Eva y el bonito tema de Paul Simon I Do it for your Love. Rossi prsenta un grupo un poco más amplio en el clásico de “Toots”, For my lady, en el que se luce el cavaquinho de Nelson Latif y en Son´pseas, de Phil Markowitz. Finalmente Franco Luciani en Barón Toots/Three Views of a Secret expone una suerte de aire de zamba, con lucimiento en el piano de Abel Rogantini y en su dedicatoria, Old Friend, hay un destacado solo de bajo con arco de Pablo Motta. Un disco que es un merecido homenaje a un gran músico. Jorge García.

 

 

 

PABLO DIAZ QUINTETO. Destemporizador. Nendo Dango Records.

El jazz argentino ofrece permanentemente nuevas propuestas en un territorio de inusual abundancia de talentos. Pablo Díaz es uno de los bateristas más libres de nuestro medio y participa de diversos proyectos (el más prolongado en el tiempo el trío de Enrique Norris). En este caso lo acompañan el mencionado Norris, un “veterano” en esta cuestión de la vanguardia en el jazz, en corneta, Pablo Moser en saxo tenor, Paula Shocron en piano y Germán Lamonega en contrabajo (con los dos últimos había grabado un excelente disco en trío, Anfitrion, comentado en este espacio), con los que desarrolla un programa que podría encuadrarse como una síntesis entre una suerte de post hard-bop y las expresiones más audaces de la vanguardia y en el que el rasgo dominante es la permanente intensidad algo que se puede apreciar ya desde el primer tema, Antitónica, con un muy buen solo de Norris y un gran trabajo de Shocron. Serpiente de fuego ofrece una sucesión de solos de todos los músicos en tanto que el tema que da título al disco propone una estructura mucho más libre, con otro gran solo de Norris. En Uno es ritmo, Paula Shocron desarrolla su solo más brillante, y también Díaz se luce en la batería, mientras que Wuwei, tras un comienzo grave y solemne, va desarrollando un notable crescendo con el piano en un trabajo casi percusivo. Leon Bonsai es un tema muy intenso, con bruscos cambios de tiempo y un gran dúo entre Norris y Lamonega y un tono introspectivo domina en Gráfico, con una excelente introducción de la corneta y el piano. En Lapso, tema final del CD, reaparece la intensidad y Pablo Moser ofrece un solo notable. Un disco excelente, de los mejores editados este año en el terreno jazzístico. Jorge García.

 

 

 

ENRIQUE NORRIS/PAULA SHOCRON. Sono-Psico-Cosmic. Nendo Dango Records.

Ya se ha señalado en este espacio, aunque no está demás repetirlo, que Enrique Norris es un auténtico referente para todos los músicos jóvenes que en el territorio del jazz intentan introducirse en los caminos de la vanguardia. En cuanto a Paula Shocrón es una de las pianistas más dotadas de esa generación, como lo ha demostrado fehacientemente en los numerosos discos que ha grabado –en distintos formatos, ya sea como solista, con distintos grupos o al frente de un gran ensamble- y en sus abundantes actuaciones en vivo, donde ha recorrido desde conocidos standards hasta propuestas marcadamente renovadoras. En este disco Norris, en algunos temas toca la habitual corneta, pero le deja amplio espacio a sus virtudes como pianista. Las composiciones propias  están encuadradas dentro de la más rigurosa vanguardia, más cercana a la música improvisada y al clásico contemporáneo que a lo estrictamente jazzístico, con los dos pianos interactuando en ocasiones y en otras proponiendo dúos entre el oscuro sonido de la corneta y la brillante digitación de la pianista. Pero como para ratificar que toda vanguardia requiere el sedimento de lo que se hizo antes hay también en el disco piezas de Duke Ellington (The Single Petal of a Rose), Charlie Mingus (Orange Is the Colour of his Dress,Then Silk Blue) y Thelonious Monk (Monk´s Dream), por supuesto que con tratamientos que escapan a los conocidos. Un muy buen disco de dos músicos de diferentes generaciones, unidos en la búsqueda de caminos no demasiado transitados. Jorge García.

 

 

 

MAXIMO ENDREK TRIO. Extraño hábitat. MamCD 845

Si bien en Buenos Aires abundan los músicos jóvenes y talentosos en todos los géneros, también el interior del país es una cantera inagotable de talentos y una buena muestra de ello es este trío de jazz liderado por el contrabajista cordobés Máximo Endrek y que completan el pianista Mariano Vélez y Matías Romero en batería. Aunque el trío tiene un claro funcionamiento integrado, es indudable que es el contrabajo de Endreks –autor de todas las obras-  el que actúa como instrumento “cadenero” en casi todos los temas. Su trabajo con los dedos es notable pero es con el arco que alcanza niveles de auténtica excelencia. En la compleja estructura de los diferentes temas predomina un tono introspectivo y se crean atmósferas que escapan claramente a los clisés habituales. Estas características ya se pueden apreciar desde el primer tema, Solo sigue al tiempo y se acentúan en la trilogía de los “adentros”, Adentro de la pregunta, Adentro de la respiración- Inhalación y Adentro de la respiración. Exhalación. Un tono más intenso aparece en Otra forma de rebotar y la complejidad alcanza su máximo nivel en el tema que da título al disco, finalizando el muy atractivo CD con un tema muy libre,  La respuesta del niño, en el que se destaca la batería de Romero. Sin temor a equivocarme, uno de los más estimulantes trabajos aparecidos en el fértil terreno del jazz nacional en los últimos tiempos. Jorge García.

 

 

 

CECILIA QUINTEROS/WENCHI LAZO. Yas. Edición independiente.

WENCHI LAZO TRIO. Temporal. Cardo 243.

La música improvisada tiene en nuestro país muchos más cultores de lo que generalmente se piensa, y son muchas las variantes que se proponen dentro de este específico terreno. En este caso es el dúo integrado por Cecilia Quinteros en cello y Wenchi Lazo en guitarra eléctrica y procesadores el que se entrega a la deconstrucción de las distintas variantes del jazz, algo que ya se puede apreciar desde los títulos del disco y de los temas (Yas, Jot, Suin, Vivop, Cul, etc.). Por supuesto que quien espere encontrar alguna referencia a esos estilos en los distintos temas se llevará un lindo chasco, ya que solo funcionan como una suerte de guía para la sucesión de desaforadas improvisaciones del dúo. Quinteros realiza un auténtico tour de force con su instrumento, ya que utiliza el arco, los dedos y también la caja y las cuerda como instrumentos percusivos, en tanto que Lazo arranca de su guitarra los sonidos más imprevisibles, plagados de distorsiones, disonancias  y todo tipo de efectos, convirtiendo ambos músicos cada una de las improvisaciones en un hecho único e irrepetible. Un disco para escuchar con los oídos abiertos y destapados y sin pensar en otra cosa durante su audición.

El disco del trío de Wenchi Lazo es una propuesta más “normal”, con temas compuesto por el guitarrista, acompañado por otros dos grandes músicos, el bajista Franco Fontanarrosa (La mujer barbuda) y el baterista Augusto Urbini (Resistencia Chaco) dentro de una vertiente que podríamos denominar de rock experimental aunque el disco va progresivamente dirigiéndose hacia territorios cada vez más libres. En este caso hay una suerte de alternancia de temas intensos con otros más introspectivos en los que abundan las improvisaciones, aunque dentro de un terreno más acotado que en el disco antes comentado. Lazo es un notable guitarrista, Fontanarrosa, un virtuoso del bajo eléctrico y Urbini un baterista de una solidez a toda prueba y la interacción entre ellos alcanza momentos notables. Se puede escuchar algún ritmo africano (Glacia), un tema muy libre (Patorral), un tempo obsesivo (Sistema de citas) y un estremecedor solo de guitarra de Lazo (Ultrazul) en otro disco que requiere atención excluyente por parte de sus eventuales oyentes. Jorge García.

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