El rincón del Viejo Canalla
delfina oliver

DELFINA OLIVER. Buenos Aires Bebop. Delphin 002.

Vocalista de excelentes aptitudes, entre las que se cuentan su afinada voz, un personal fraseo y un permanente swing en sus interpretaciones, Delfina Oliver, una figura importante dentro del prolífico terreno de las cantantes femeninas de jazz, presenta aquí su tercer disco. Si en su trabajo anterior (Camino, comentado en este espacio), la cantante incluía en su repertorio obras de Joni Mitchell y le ponía letra a un par de títulos de Charlie Mingus, aquí tal como lo hiciera en su primer disco, Mirada, regresa a las fuentes del bebop y del American Songbook. Para ello está acompañada de un auténtico seleccionado del jazz local, integrado por Mariano Loiácono en trompeta y flugel –también responsable de los muy atractivos arreglos en los que se deja un amplio espacio para los solos- Gustavo Musso en saxo tenor, Francisco Lo Vuolo en piano, Jerónimo Carmona en contrabajo y Eloy Michelini en batería. El disco se inicia con una breve vocalización de Ornithology, que se engancha con una vigorosa versión de How High the Moon, en la que hay un excelente solo de Loiácono y continúa con una explosiva interpretación de That Old Magic, donde se luce Musso y hay un gran trabajo de Michelini. El tiempo cambia en Waltz for Debby, de Bill Evans, que tras un comienzo en 3 x 4 luego se “bopiza”. El swing también se hace presente en A Nightingale Sang in Berkeley Square, donde se destaca Carmona, en I´ll Remember April, con un gran solo inicial de Loiácono y en In Walked Bud del gran Thelonious Monk, mientras el blues Black Coffee ofrece un muy buen solo de Lo Vuolo. Entre los mejores momentos del disco se encuentran las versiones de Delfina de tres clásicas baladas, When Sunny Gets Blue, con una muy buena participación de Musso, la bella But Beautiful, en el que está acompañada por el trío de piano, bajo y batería y la muy transitada Body and Soul, ofrecida en un creativo arreglo, solo acompañada de Loiácono y Lo Vuolo. El CD finaliza con una versión jazzeada de la zamba La Pomeña , de la dupla Leguizamón-Castilla. Un muy buen trabajo de una de las más destacadas intérpretes del jazz local. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 20 DE AGOSTO A LAS 21 HS.EN BEBOP CLUB, MORENO 364.

ARTISTRY BIG BAND. Secreto en Maschwitz. Edición independiente.

Dentro de la fértil escena del jazz local uno de los terrenos en el que se han intentado numerosas experiencias – a pesar de las dificultades que muchas veces supone reunir a todos los miembros- es el de las grandes bandas. En ese terreno, una de las formaciones más afiatadas y creativas es la Artistry Big Band. Con arreglos y dirección del saxofonista y clarinetista Emanuel Brusa e integrada por varios destacados músicos de la joven camada de jazzeros nacionales, la orquesta comenzó recreando las composiciones de Stan Kenton pero luego cambió de dirección, interpretando casi en su totalidad obras de diversos integrantes del conjunto, donde cabe resaltar la solidez y el poderoso swing que consiguen y como logran amalgamar adecuadamente los riffs orquestales con los solos de sus integrantes. El disco es muy homogéneo y en él se alternan obras que se desarrollan dentro del clásico 4 x 4 con composiciones que transitan otros tiempos y líricas baladas. Dentro del parejo y convincente nivel  corresponde destacar entre los temas más “swingueros” el vibrante Cortito, con enjundiosos solos de Nicolás Lowry en saxo tenor y Lucas Ferrelli en trombón, el tema que da título al disco con un muy buen solo de Cristian Terán en tenor y Afro Freak, donde se lucen Miguel Marengo en piano, Federico Lazzarini en trompeta y el muy sólido Bruno Varela en batería. Entre las baladas se destaca Ton epaule gauche, con muy buena participación de Brusa en clarinete y en los temas que escapan a los tiempos habituales cabe resaltar el atípico Atmósfera enrarecida y los bruscos cambios de ritmo de El merequetengue, con muy buenos solos de Terán en ambos, así como La hipérbole, con un destacado trabajo conjuntos de la orquesta. Un muy atractivo trabajo de la Artistry Big Band. Jorge García.

 

 

 

BOSNNIA. Ferias y fiestas de la posguerra. Edición independiente.

El surgimiento de nuevos proyectos musicales dedicados a la música improvisada es uno de los hechos más auspicioso dentro de las variadas y abundantes propuestas de la música nacional. En este caso es el grupo Bosnnia, una formación integrada por Violeta García -una joven y notable violoncelista- , Carlos Quebrada, líder del muy interesante grupo Sales de baño, Bruno Ferreccio en bandoneón y Fernando Caraballo en batería quienes presentan este trabajo, integrado casi en su totalidad (con la excepción del dúo entre García y Quebrada De rarum natura, compuesto por el último) por obras del carácter señalado. Cuarteto inclasificable (se le pueden detectar influencias de la música de cámara académica, el jazz, el rock y el tango) hay sin embargo en sus obras una impronta marcadamente personal y en la que el rasgo predominante es la permanente creatividad. Si bien hay buen espacio para los solos (los de la cellista son deslumbrantes), es la interacción entre los cuatro instrumentos la que le otorga su mayor cuota de originalidad al disco. Alternando temas de mayor intensidad con otro de un carácter más reflexivo, el tono general del disco es, sin embargo, de una gran homogeneidad y convierte a este disco en uno de los más personales y estimulantes trabajos aparecidos en los últimos tiempos. Jorge García.

 

 

 

ELSTEIN 5. Inflexion. Kuai Music.

REPTIL. Kuai Music 024

FRANCISCO SLEPOY. Música sobre pintura-Vol. 1. Kuai Music 026

Continuando con su difusión de obras interpretadas y compuestas por jóvenes y talentosos músicos de la escena del jazz nacional, el sello Kuai presenta tres nuevos discos de diferentes características.

Todos los que vemos con cierta continuidad conciertos de músicos argentinos de jazz concordamos en que Andres Elstein es uno de los bateristas más personales del género. Poseedor de un estilo muy libre, que lo hace apto para plegarse a las expresiones más vanguardistas (ello se puede apreciar en su disco La Caja (disponible en el blog  www.panyrosasdiscos.net,  en el que toca junto a los “exilados” Ada Rave y Nico Chientaroli), su ductilidad también le permite sumarse a otro tipo de proyectos, en todos los casos ligados a los conceptos más modernos y creativos (Reptil, el trío de la excelente pianista colombiana Tatiana Castro Mejía, etc.). En este caso, la propuesta es atípica ya que el conjunto que lidera se completa con dos saxos altos (Emmanuel Famín y Lucas Goicoechea) y dos bajistas de diferentes características (Juan Manuel Bayón y Maximiliano Kirszner) en un programa compuesto en su totalidad por composiciones suyas, que lo confirman como un muy competente autor, a las que se suman dos obras del compositor norteamericano Morton Feldman que se integran adecuadamente al repertorio, en un trabajo signado esencialmente por la improvisación y la notable amalgama que consigue entre los distintos instrumentistas. Si bien en el disco hay obras enjundiosas y potentes y otras más reflexivas e introspectivas, lo que no decae en ningún momento es la intensidad de la propuesta en la que se pueden escuchar tanto elaborados pasajes de conjunto como excelentes solos, dúos y tríos en los que siempre se destaca el poderoso respaldo del baterista. El resultado es uno de los mejores y más arriesgados discos de jazz nacional aparecidos en los últimos tiempos.

 

Continuando con la búsqueda de nuevas propuestas, el guitarrista Francisco Slepoy presenta aquí una serie de composiciones (la gran mayoría son suyas), que muestran su talento en ese terreno, a través de una formación en la que lo acompañan Lucas Goicoechea en saxo alto y Andrés Elstein en batería desarrollando una estructura que, aun incorporando algunos elementos del rock y también de la música clásica contemporánea, es eminentemente jazzística. Slepoy es un excelente guitarrista, que puede transitar en su instrumento desde sonidos distorsionados hasta pasajes de un intenso lirismo, Lucas Goicoechea es uno de los jóvenes instrumentistas más promisorios de la joven generación y en cuanto a Elstein confirma su versatilidad y talento desarrollando un estilo muy diferente al del trabajo arriba comentado. Si bien en el disco se pueden escuchar varios notables solos, son los momentos en los que los tres instrumentos interactúan los que le dan un tono distintivo y original y en el CD se alternan temas extensos y de gran intensidad con breves interludios (caracterizados como Separadores) de un tono mucho más sereno y reflexivo. Entre los primeros corresponde destacar la vigorosa obra que abre el disco y le da título, Altura y duración, un poderoso dúo de guitarra y batería, Reptil I, la pieza más “rockera” del disco y el tema final, Nunca lo lograrás, de Elstein, con bruscos cambios de tiempo y una gran participación de Goicoechea, Otro excelente disco que se agrega a los numerosos trabajos que -buscando recorrer caminos originales- nos propone el sello Kuai.

 

Muy diferente es este trabajo de Slepoy, compuesto a partir de las pinturas de Carmen Villa y Silvia Gurfein. Aquí la estructura es marcadamente camarística,  a partir de un cuarteto integrado por el compositor en guitarra, Miguel Crozzoli en saxo tenor, Santiago Leibson en piano y teclados y Fernando Toyos en contrabajo. Sin la presencia de la batería, estamos ante una propuesta de tono intimista, muy climática y que refleja esencialmente estados de ánimo. Las delicadas texturas de muchos momentos y el tono más obsesivo e intenso de otros ratifica el talento de Slepoy como compositor y las capacidades de cada uno de los músicos. Se alternan así pasajes más líricos con otros en los que aparecen ostinatos y crescendos, donde se puede apreciar la adecuada interacción entre los músicos, ya sea en momentos grupales o en otros en los que predominan  los solos. Un trabajo que casi podría caracterizarse como “en contra” de Reptil, pero que permite confirmar el talento de Francisco Slepoy como instrumentista y compositor. Jorge García.

 

 

MARCELO MOGUILEVSKY + CUAREIM QUARTET. Cinco. Club del Disco 018.

Marcelo Moguilevsky es un intérprete excepcionalmente dotado para ejecutar todo tipo de instrumentos, sean ellos cañas, aerófonos, o incluso aquellos provenientes de otros países y culturas. Fundador en su momento del hoy legendario grupo Comedia, cuenta también en su haber con varios trabajos realizados con su colega César Lerner investigando la música klezmer y otros memorables dúos con diferentes instrumentistas. En cuanto al Cuareim Quartet es un auténtico ejemplo de internacionalismo musical ya que lo integran Rodrigo Bauzá, un músico nacido en Formosa y el uruguayo Federico Nathan en violines, la cubana Mara Tieles en viola y el francés Guillaume Latil en cello, todos ellos radicados en Europa formando un grupo que solo podría emparentarse por la variedad de sus propuestas con el Kronos Quartet. El resultado de la fusión de estos músicos es un disco inclasificable, de un notable eclecticismo, en el que se amalgaman a través de creativos arreglos (la mayoría de ellos a cargo de Bauzá) y con infrecuente e inusual precisión, elementos de la música de cámara académica con otros provenientes de la música popular. Así el disco comienza con una vidala de MM, en la que el clarinete del autor serpentea sobre el original trabajo de las cuerdas, con el cello casi utilizado como un instrumento percusivo y sigue con Rosa, un tema del brasileño Pixinguinha en el que Moguilevsky ofrece un gran momento improvisado con la flauta dulce mientras Bauza trabaja sobre las cuerdas del violín como si este fuera un charango. A Padura, un tema de Bauzá presenta un look más jazzístico, con MM improvisando en el clarinete en tanto en el lírico A Lauri, también de Bauzá es la armónica la que se luce sobre el pizzicato de las cuerdas. En Ilusión, un tema valseado de Nathan es el clarón el que toma un rol protagónico, con el cello tocado con los dedos por Latil, cual si fuera un contrabajo.  La serena, una bella y antigua sefardí anónima, es cantada con gran sensibilidad por Moguilevsky, con un delicado acompañamiento de las cuerdas en rubato y el disco finaliza con Perla, un bello tema de MM dedicado a su madre. Un excelente primer disco de esta formación que elimina los presuntos límites entre la música popular y la académica. Jorge García

 

EDUARDO ELIA. Figuras de un solo trazo. Blue Art 171.

Así como dentro de la escena del jazz argentino hay músicos que han logrado instalarse ante el público porteño hay otros que, ya sea por su bajo perfil o por sus escasas apariciones en Buenos Aires son, a pesar de su talento, poco conocidos. Este es el caso del pianista rosarino Eduardo Elía, quien presenta aquí su último trabajo, acompañado por Cristian Andrada en contrabajo y Luciano Ruggieri en batería, en un disco integrado en su totalidad por composiciones propias. Elía es un pianista de gran inspiración y una digitación muy precisa que además se muestra como un muy competente compositor, tal como se puede apreciar desde la primera pieza, La persistencia de lo fugaz, en la que tras una extensa introducción, el piano desarrolla un creciente ostinato al que luego se acopla el contrabajo. Hay en las piezas de Elía momentos que remiten al minimalismo (Irreversible, Pasajero frecuente), algunos líricos y reflexivos (Lo que dura de un instante, Lo que queda de lo que cambia), otros de estructura más compleja y vanguardista (A grandes rasgos, el “colemaniano” Fastone) y alguno que da lugar a extensos solos del piano y el contrabajo (Todos en uno/Cuarenta momentos). Pero en todos los caso lo que llama la atención es la perfecta amalgama que consiguen los tres instrumentistas, dando como resultado un excelente y personal disco dentro de una formación muy transitada. Jorge García.

 

 

 

ERNESTO ZEPPA. Nómade. PAI 3248.

Baterista rosarino con una dilatada trayectoria a pesar de su juventud, desde su infancia estuvo ligado a la música y su vida en varios países le permitió incorporar diversos ritmos y colores a sus trabajos aunque este disco aparece orientado de manera excluyente dentro del jazz latino. Acompañado por varios destacados músicos de la escena local, que incluyen a los trompetistas Juan Cruz de Urquiza y James Suggs, Diego Balta en guitarra, Ezequiel Dutil en contrabajo y Pepe Angelillo –aquí alejado del estilo vanguardista y experimental que se le conoce- en piano, Zeppa ofrece un repertorio integrado por obras de autores reconocidos (Jack de Johnette, McCoy Tyner, Keith Jarrett, Steve Swallow, Chano Pozo, Dizzy Gillespie) y un par de composiciones propias. Más allá de que el sólido trabajo del baterista y la presencia de algunos buenos solos le dan consistencia al disco, se percibe un tono un tanto monocorde en el registro que solo por momentos se disipa. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 5 DE SETIEMBRE A LAS 21.30 HS. EN THELONIOUS, JERONIMO SALGUERO 1884 Y EL 12 DE SETIEMBRE A LAS 21 HS. EN AL ESCENARIO, GRAL. LAMADRID 1001.

 

 

 

LAVALLEN-ESTIGARRIBIA-CABARCOS. De menor a mayor. Edición independiente.

Victor Lavallén es hoy, ya octogenario, una figura señera de nuestra música ciudadana. Instrumentista de gran sobriedad, alejado totalmente del virtuosismo gratuito, integrante de varias orquestas desde los años 50, su gran espaldarazo llegó a partir de 1958 cuando se incorporó a la formidable línea de bandoneones (además fue un gran arreglador, vg, escuchar la versión de la orquesta de Gallo ciego) de la orquesta de Osvaldo Pugliese, formando luego parte del Sexteto Tango. Retirado veinte años, tras la disolución del sexteto, retornó en 2007, primero con una orquesta y luego con un sexteto al que le incorporó sintetizador, lo que muestra de qué manera se fusiona en su música la tradición con la modernidad. Horacio Cabarcos es uno más completos contrabajistas de la historia del tango, como lo demuestra su paso por numerosas formaciones y Pablo Estigarribia está entre los mejores pianistas jóvenes del género. Estas tres generaciones se dieron cita en este disco que recorre obras clásicas junto a títulos más modernos, en los que se puede apreciar la perfecta interacción que consiguen los tres músicos. Esa fusión de tradición con modernidad se puede apreciar en los dos títulos iniciales del disco, El choclo y La cachila, objeto ambos de innumerables versiones y que, sin embargo aparecen aquí en frescos y renovados arreglos o en la versión de Milonga triste, melancólica, pero sin acentuar ese rasgo. Las variantes más modernas del grupo se pueden apreciar en sus interpretaciones de la obra que da título al disco, compuesta en conjunto por Lavallén y Estigarribia, Amanecer ciudadano, otro muy buen tema del bandoneonista y en la notable versión de Adios Nonino, con una gran cadenza del bandoneón y con un arreglo que escapa a los más habituales y conocidos. El lucimiento personal de cada intérprete  aparece en la bella versión del vals Desde el alma en solo de piano, la sobria versión del bandoneón solista en Chiquilín de Bachín y en el gran trabajo de Cabarcos en De tal palo, un tango que Leopoldo Federico le dedicara. Un gran disco de este trío multigeneracional.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 12 Y 19 DE SETIEMBRE A LAS 21 HS. EN TORQUATO TASSO, DEFENSA 1575.

 

 

 

LA CHICANA. Antihéroes y tumbas. CH 006. Distribuido por Acqua Records.

La Chicana ha conseguido lo que casi ninguna formación de tango contemporáneo pudo lograr: convertirse en un grupo popular y con gran poder de convocatoria. Sus fundadores, el compositor y multi-instrumentista Acho Estol y la cantante Dolores Solá provenían del rock cuando dieron origen a este grupo hace casi dos décadas, y si en sus primeros discos alternaban tangos clásicos con composiciones propias, en este último trabajo el primer rubro está casi ausente y, en cambio, se incorporan obras de otros orígenes. Es posible que la fusión que se da entre las letras irónicas y por momentos casi cínicas de Estol y el estilo vocal que amalgama elementos arrabaleros y paródicos de Solá sean las fuentes principales del éxito del grupo, pero lo cierto es que La Chicana ha sobrevivido veinte años y sigue dando muestras de buena salud. Con una formación básica que incluye a Sebastián Zasali en bandoneón, Pablo Clavijo en violín, Agustín Barbieri en percusión  y Cristián Basto en contrabajo más la presencia de varios invitados y el interminable arsenal de instrumentos de Acho Estol, la agrupación desarrolla un programa en el que abundan las obras de Estol dentro de las características apuntadas a lo que deben sumarse un viejo tango del repertorio gardeliano, Cabecita negra, una versión en castellano de la canción alemana Lili Marlene, un poema de Raúl González Tuñón musicalizado por el Tata Cedrón, un tema del Indio Solari, una canción revolucionaria mejicana, El Barzón y un tema instrumental de Tom Waits. Como se ve un menú variado y ecléctico que seguirá haciendo las delicias de los numerosos fans del grupo. Jorge García.

ESTE DISCO SERÁ PRESENTADO LOS VIERNES Y SÁBADOS DE AGOSTO A LAS 21 HS. EN TORQUATO TASSO, DEFENSA 1575 Y LOS VIERNES DE SETIEMBRE A LAS 22 HS. EN EL CAFF, SANCHEZ DE BUSTAMANTE 764.

 

 

 

DAMIAN TORRES QUINTETO. Abriendo cancha. Acqua 449.

Bandoneonista cordobés muy dotado (en este espacio se comentó un disco suyo en trío), Damián Torres reaparece aquí al frente de un quinteto que  integran Jorge Martínez en piano, Leandro Liuzzi en violín, Dante Ascaino en guitarra y Christian Esquivel en contrabajo. Encuadrando sus obras dentro de la tradición tanguera pero exponiéndolas a través de frescos y creativos arreglos, el bandoneonista desarrolla un repertorio integrado en su gran mayoría por obras propias que lo muestran no solo como un muy buen instrumentista sino como un muy interesante compositor, en las que el quinteto se muestra como una formación muy consistente. Hay en el muy atractivo disco temas de sólida y enjundiosa raigambre tanguera, tal el caso de Doble A (se presume que dedicado al bandoneón, por la marca AA), A mi hermano fueyero y Tango para el abuelo viejo, otros más introspectivos como Persistente, con una lírica introducción del piano y el contrabajo con arco, Con la pinta del viejo, con una breve cadenza inicial del bandoneón y el bello y melancólico No te vi venir. Hay también valses, como el asimétrico Por un año más, del pianista Martínez y milongas como la sentida Milonga para el Rata y Destino y milonga, cantada con solvencia por Gustavo Visentín y un medley final que combina un tema de Los Beatles (In my Life), en versión “puglieseana” y el clásico del maestro Recuerdo. Un disco que ratifica el talento de Damián Torres. Jorge García.

 

 

 

NATALIA MARTINEZ CON EL PALERMO TRIO. Te ha dado una cita el tango. Edición independiente.

Siempre es bienvenida la aparición de una nueva voz -aun dentro de un territorio tan abundante como el de las cantantes femeninas de tango- si en su debut muestra rasgos distintivos y personales. Es el caso de Natalia Martínez, una vocalista de voz bien timbrada y expresiva y dotada de esa “mugre” tanguera tan necesaria para todo cantante del género. Acompañada por el Palermo Trío (en el último trabajo de su líder el gran guitarrista Bartolomé Palermo, quien falleciera hace poco tiempo, a quien se suman Adrian La Cruz y Felipe Traine), la vocalista ofrece un repertorio en el que se alternan grandes clásicos de nuestra música ciudadana, con otras obras muy valiosas pero menos transitadas. Así entre las primeras se pueden señalar las versiones de dos temas inoxidables de la pluma de Homero Expósito (Yuyo verde y Que me van a hablar de amor) y otro de la dupla inmortal compuesta por Anselmo Aieta y Francisco García Giménez (Mariposita) y entre los no tan escuchados las expresivas versiones de Así es Ninón, Se muere de amor, con bellos versos de Cátulo Castillo, Una tarde cualquiera, un hermoso tango recuperado últimamente por algunos cantores y La reja, un poco conocido tema del repertorio gardeliano, Hay también dos milongas, Con permiso, de Alberto Mastra y la más rea Milonga del consorcio y una versión instrumental del trío de Milonguero triste, una de las tantas joyas compuestas por Aníbal Troilo. Un muy atractivo debut que muestra a Natalia Martínez como una intérprete a seguir. Jorge García.

 

 

 

OSVALDO BURUCUA. Esencia. Edición independiente.

Discípulo de Manolo Juárez de una dilatada trayectoria, Osvaldo Burucuá es uno de los más completos guitarristas dentro de la muy rica escena de nuestra  música popular. Su notable eclecticismo se puede apreciar en este trabajo en el que –acompañado por varios invitados de fuste- ofrece un variado repertorio en el que se incluyen obras tradicionales de nuestro folclore, algunos apuntes tangueros y varias composiciones propias. Y si el disco  se abre y se cierra con la tonada Guadalupe, que el guitarrista compusiera con Jorge Marziali en versión instrumental y cantada por Mariela Passeri, dándole a su contenido un carácter cíclico, hay en él una serie de bloques que comienza con el dedicado a la obra del gran guitarrista Abel Fleury, con una chacarera, un popurrí de milongas y un estilo cantado ajustadamente por Hernán Lucero. Del ícono catamarqueño Polo Giménez se pueden escuchar un bailecito (Viejo corazón), el Escondido del amor y la bella zamba Caminito de mi pueblo y de la inspirada pluma de Joaquín Mora –el gran compositor negro del tango- hay muy buenos arreglos del tango Más allá, con participación de Susana Ratcliff en bandoneón, del vals Sin esperanzas, donde se luce Cacho Ferreyra en saxo soprano y una exquisita interpretación del bellísimo tango Divina. Entre las obras propias corresponde destacar el arreglo del tema de Serrat Umbrío por la pena, Almakebaila, dedicado a la cantante africana Miriam Makeba, donde se luce Facundo Guevara en percusión, las versiones, incluyendo violín y cello de dos temas sureros y la bonita Vidala para decir, en la que resalta el trabajo de Andy García Strauss en flauta. Un muy buen disco, que confirma a Osvaldo Burucuá como uno de los mejores guitarristas de la actualidad.

 

 

 

MARIA PAULA GODOY. Ambas. Edición independiente.

María Paula Godoy es un caso atípico dentro de las intérpretes de música popular latinoamericana. Nacida en la provincia de Tucumán, desde los cinco años vivió en San Pablo, donde residió hasta hace poco tiempo (ahora está radicada en la Argentina) y su obra se caracteriza por fusionar elementos de la cultura musical de los dos países, incluso invirtiendo los idiomas en muchos de los temas que interpreta. Cantante de un bello color vocal y gran intensidad expresiva, en este trabajo desarrolla un programa encuadrado dentro de esas características y en el que está acompañada por un trío de base integrado por Juan Martín Angera en guitarras, Jorge Rabito en bajo y Esteban Blanca en percusión, más la presencia de varios invitados. Así dentro del repertorio brasileño se pueden escuchar desde algún clásico inoxidable como Asa branca, en el que se luce Federico Maidana en acordeón, el pegadizo Chiclete con banana, Mambembé, de Chico Buarque y Necesito decir que te amo, estos dos últimos cantados en español y entre el nacional el gato El tímido, de Raúl Carnota, la zamba tucumana A Monteros, dedicada a su pueblo natal, la chacarera El loco Ciudadela, en este caso acompañada por Eduardo Spinassi en piano y Rubén Lobo en percusión y dos temás ya clásicos, Merceditas, donde se destaca la armónica de Franco Luciani y el bello Barro tal vez, de Luis Spinetta, ambos cantados en portugués. Un muy atrayente disco que muestra a una cantante a caballo entre dos culturas, captando en sus interpretaciones la mejor esencia de cada una de ellas. Jorge García.

 

 

 

 

 

 

PIANO, PIANO EN EL CENTRO CULTURAL KIRCHNER.

Si hay un instrumento que proporciona las más diversas variantes para transitar distintos géneros, ese es el piano; de allí la importancia del ciclo, curado por el brasileño Benjamín Taubkin, que se realizó en el CCK en el que instrumentistas de diferentes países y latitudes interpretaron diferentes músicas, teniendo como eje central al piano. Fueron innumerables los ejecutantes que se presentaron, por lo que aquí nos limitaremos a reseñar brevemente algunos de esos conciertos.

El panameño Danilo Pérez es un instrumentista muy dotado y en sus interpretaciones confluyen el jazz y los ritmos centroamericanos, expuestos con una amplia gama de matices, que van desde la música de su país hasta la recreación de temas del gran Thelonious Monk. Esto se pudo apreciar en el recital que ofreciera, en el que mostró su gran capacidad para la improvisación.

En el serbio Bojan Zulfikarpasic se dan cita las influencias de la música balcánica, amalgamada con una técnica de claro cuño jazzero. Pianista de un estilo exuberante y enjundioso, el recital que ofreciera dio lugar a varios momentos muy inspirados, en los que mostró su creatividad como improvisador. Seguramente no fue un concierto de jazz en un sentido estricto, pero su actuación permitió aproximarse a un músico de notables aptitudes.

El recital de Gonzalo Rubalcaba tuvo una enorme convocatoria (quedó mucha gente afuera). El pianista cubano era conocido por su estilo muy hot en el que se fusionaban la música de su país natal con su formación jazzística. Muy distinto fue el concierto ofrecido en esta ocasión en el que –reflejando el estilo actual de su música- desarrolló un programa de tono marcadamente impresionista, con abundancia de silencios y pianísimos, en el que el feeling jazzero estuvo ausente. Agradable de escuchar, por momentos sutil, pero para quien esto escribe se extraño una cierta dosis de intensidad.

Intensidad fue lo que sobró en la presentación del norteamericano Craig Taborn. Uno de los pianistas más creativos de su generación, Taborn ofreció un concierto deslumbrante, en el que –más allá de permanentes referencias a la música académica contemporánea- campeó un tono marcadamente jazzístico, donde confluyeron obras propias con citas a clásicos de la música popular norteamericana. Fueron una hora y diez minutos de enorme potencia emocional y posiblemente el pico más alto del ciclo (al menos entre las cosas que ví).

Pero también algunos pianistas argentinos se presentaron compartiendo los conciertos antes mencionados. Así Hernán Jacinto desarrolló un medley en el que intercaló temas propios con algunos standards, donde mostró el poderoso lirismo que impregna sus interpretaciones. En el caso de Francisco Lo Vuolo, su prodigiosa inventiva se pudo apreciar en su recital, en la que, recurriendo a la recreación de varios standards, mostró una vez más que es uno de los pianistas más atractivos de la escena del jazz nacional. Y también se pudo escuchar a Adrian Iaies, en el que se amalgaman un gran aprecio por la melodía de los temas con una notable capacidad para la improvisación, algo que se pudo apreciar en sus memorables versiones de  Whisper not y La casita de mis viejos. Estas presentaciones de artistas locales, compartiendo el escenario con grandes figuras mundiales, estando a la altura de ellos, ratificó el talento de varios de los músicos de nuestro país. Jorge García.

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