El rincón del Viejo Canalla
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OSCAR EDELSTEIN Y EL ENSAMBLE NACIONAL DEL SUR. Estudios sobre la grilla acústica. Libros I y II. Teatro Acústico 04/05.

Con una dilatada carrera como pianista y compositor, Oscar Edelstein es en nuestro país – a pesar del reconocimiento internacional de que goza tanto en Latinoamérica como en Europa- casi un músico “de culto”. Autor difícilmente encuadrable, en su obra se dan cita, en sorprendente amalgama, elementos de la música académica contemporánea, el jazz de vanguardia y el rock más progresivo. Este disco doble, grabado con su formación regular, el Ensamble Nacional del Sur, más la presencia de varios invitados, es una acabada muestra de lo antedicho. Con una formación básica que incluye dobles teclados, guitarra, bajo eléctrico y batería, más la presencia en varios temas del saxofonista Martín Proscia y la formidable vocalista galesa Deborah Claire Procter (su voz actúa como un instrumento más), el grupo ofrece un fascinante programa del que, salvo algún caso puntual, omitiré los títulos de los temas por su desmesurada extensión. El primer disco comienza con un extraordinario dúo de piano y batería entre Edelstein y Pablo Torterolo, un percusionista notable. En un par de temas aparecen como invitados otros dos grandes músicos, el pianista Ernesto Jodos y Marcelo Moguilevsky en clarinete (uno de los múltiples instrumentos de vientos que interpreta) y en Fuga del Cristo negro, el Ensamble acompaña una increíble intervención de Procter, una cantante que es una suerte de cruza entre Cathy Berberian y la vocalista de free jazz Lauren Newton. Pero el tema más ambicioso y complejo de la placa es La grilla acústica en doce planos, donde se agregan varios instrumentistas en un auténtico tour de force musical. El segundo disco, con una formación más estable del Ensamble, más Proscia y la cantante, en algunos temas está más cercano, si cabe, a la música académica y corresponde destacar el solo inicial de Edelstein, los tres Cristales sónicos, con gran trabajo de los tecladista Axel Lastra y Mauro Zannoli y el baterista, la notable interacción de la guitarra de Leonardo Salzano con la vocalista en un tema dedicado al pintor Jackson Pollock, el furioso crescendo de una fuga y el Réquiem del epílogo, un conmovedor dúo entre el piano de Edelstein y Procter dedicado a la memoria del pianista y filósofo Harold Rubens. Un disco doble notable que será disfrutado esencialmente por aquellos oyentes dispuestos a experimentar sonidos que escapan a las convenciones más o menos habituales y que, como bienvenida yapa, viene acompañado de un librito en el que Edelstein explica su método compositivo. Jorge García.

 

 

 

JUANI MENDEZ. Diez construcciones fáciles. Kuai 023.

El sello Kuai continúa con su ininterrumpida tarea de editar discos de jóvenes jazzeros argentino interpretando su propia música. En este caso estamos ante el disco debut de Juani Méndez, un saxo tenor de promisorias condiciones. Acompañado de Santiago Leibson , uno de los mejores pianistas surgidos en los últimos tiempos, Germán Lamonega en contrabajo y Damián Allegretti en batería, Méndez desarrolla un programa integrado casi en su totalidad por obras propias en las que se muestra como un competente autor. Dueño de un sonido y un fraseo limpios y claros y abundantes ideas, el saxofonista ofrece un programa encuadrado dentro de una línea straight ahead, en el que con la sólida base que proponen el contrabajo y la batería, el mayor lucimiento corre por cuenta suya y del pianista. Así se pueden escuchar vigorosos solos de ambos en Autovia BA-LP, El nuevo  y el stándard Spring Is Here, mientras la vertiente más lírica e introspectiva de los dos se puede apreciar en She Is the Strongest Woman in the Earth y Variaciones II, un tema cuya autoría comparten Méndez y Leibson. Posiblemente el tema más arriesgado del disco sea En el inconsciente M, de un claro aire “mingusiano”, que comienza con un muy buen dúo de Lamonega y Allegretti. Un muy atractivo debut de este joven saxofonista. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 27 DE FEBRERO A LAS 0.30 HS. (TRASNOCHE) EN THELONIOUS CLUB, JERONIMO SALGUERO 1884.

 

 

 

JUAN PABLO HERNANDEZ QUINTETO. La habitación guardada. Kuai Music

Segundo trabajo del quinteto que lidera este muy interesante guitarrista y muy apto compositor (el primero ya fue comentado en este espacio), en el que vuelve a estar acompañado por varios de los mejores músicos de la escena jazzera local, tal el caso de Rodrigo Domínguez, en saxos, Ernesto Jodos en piano, Carlos Alvarez en contrabajo y Martín Lambert en batería. Si bien Hernández no adscribe a las expresiones más vanguardistas dentro del género, en sus composiciones elude los tiempos habituales y se muestra como un autor personal y original. Así en Glosa, título que da comienzo al disco, tras una obsesiva introducción de la guitarra van entrando sucesivamente los diferentes instrumentos, creando un atractivo clima, que se continúa con muy buenos solos de la guitarra y el piano. En los distintos termas, aparte de los solos, hay un muy buen trabajo de interrelación de los instrumentos, como se puede apreciar entre el saxo soprano de Domínguez y el piano de Jodos en La invención de la soledad o en el comienzo de Maywather, donde sobre una introducción percusiva del piano, el bajo desarrolla la melodía o en el final del tema, con el diálogo entre el saxo tenor y la guitarra. Hay una gran introducción de Jodos en la lírica balada El Paraná y el río, con posteriores muy buenos solos de guitarra y tenor y tiempos más rápidos se pueden apreciar tanto en Dobleve, donde se destacan Hernández y Jodos, siempre con el sólido aporte de base de Alvarez y Lambert, como en Sociedad semántica, en este caso con el solo más intenso del disco de Domínguez en tenor. Un muy atractivo aporte de Juan Pablo Hernández al fértil terreno actual del jazz nacional. Jorge García.

 

 

 

ROMINA FUCHS & BAND. Pai 3200.

Con considerable atraso llega a mis manos este primer trabajo de la cantante de jazz Romina Fuchs. Interesante vocalista, de voz agradable y afinada, muy buena dicción, preciso fraseo y mucho swing en sus interpretaciones, aquí está acompañada en la mayoría de los temas por el trío integrado por Pablo Raposo en piano –también autor de los creativos arreglos- Pablo Carmona en contrabajo y Claudio Risso en batería y una formación distinta, más grande, en los restantes temas. Cuando se desarrolla un repertorio integrado por stándards muy conocidos siempre está latente el riesgo de las comparaciones con versiones de artistas famosos. Sin embargo, en este caso, a partir de la frescura de los arreglos y la personalidad de la cantante se sortea ese riesgo. Es así que se pueden escuchar vibrantes versiones de la Yardbird Suite y Honeysucle Rose, acompañada del grupo grande y con esa misma formación expresivas interpretaciones de dos temas menos transitados: Stairway to the Stars y Starlit Hour. Pero es con el trío, a través de la perfecta amalgama que logra con los músicos, que Romina Fuchs consigue los mejores momentos de este disco. Esto es apreciable en su intensa versión de What Is this Thing Called Love o en el tratamiento fuera de los tiempos habituales de I Should Care y My Funny Valentine. Asimismo, la cantante consigue expresivas interpretaciones de bellas baladas como Skylark y You Don´t Know what Love Is, en este caso con la participación de Fats Fernández en trompeta como invitado. Pero tal vez los dos mejores momentos del muy atractivo disco, sean la versión que Fuchs, solo acompañada por el piano de Raposo ofrece de Come Rain or Come Shine y la sentida interpretación de God Bless the Child. Un promisorio debut que abre expectativas para futuros trabajos de Romina Fuchs. Jorge García.

 

 

 

EDWARD-SAMA. Puntos cardinales.  Edición independiente

Dentro del fértil y prolífico territorio del jazz nacional existen todo tipo de vertientes, que van desde el revival de lo que interpretaban grupos pioneros hace casi un siglo hasta la búsqueda por parte de algunos músicos de nuevos caminos que escapen a las convenciones habituales. Este es el caso del saxofonista Hernán Samá y el guitarrista Marcos Edward, quienes ya habían compartido un disco en la formación de cuarteto (comentado en este mismo espacio). En esta ocasión Samá y Edward presentan un trabajo en dúo integrado en su totalidad por obras improvisadas en el momento de la grabación. Si ya de por sí la formación instrumental es atípica, también lo es la estructura de los temas, una suerte de suite con los nombres de los puntos cardinales, cada uno de los cuales reflejaría un momento diferente del día. Samá interpreta saxos tenor y soprano y Edward no solo utiliza la guitarra en su función normal sino que le incorpora diferentes efectos que por momentos la hacen funcionar como un instrumento percusivo. Así hay momentos en que el saxofonista utiliza frases cortas y agresivas, mientras en otros ofrece un mayor desarrollo de las mismas, siempre amalgamándose adecuadamente con los diferentes sonidos que propone Edward desde la guitarra y también momentos marcadamente introspectivos se alternan con otros más intensos y dinámicos. No estamos ante un disco fácil y de rápida digestión, sino ante una obra que que requiere una audición atenta y los oídos bien abiertos para ser apreciada en su auténtica dimensión La sensación a posteriori es que el esfuerzo valió la pena. Jorge García.

 

 

 

ALEJANDRO GUYOT/DARIO BAROZZI. Música de patios. Acqua 407.

Son muchos los cantantes de tango que pululan hoy en el nutrido panorama de nuestra música ciudadana pero solo un puñado de ellos propone un estilo vocal propio y un fraseo personal; a ese selecto grupo pertenece Alejandro Guyot. Histórico integrante del grupo 34 puñaladas, muy interesante compositor, con obras que se encuadran dentro de un tono que podría calificarse de dark, en este disco, solo acompañado por el guitarrista Darío Barozzi, un instrumentista sobrio y carente de efectismos, ofrece un repertorio integrado casi en su totalidad por tangos clásicos, algunos muy conocidos, otros mucho menos transitados en los que predomina –a partir de la perfecta simbiosis que consiguen ambos músicos- un clima intimista y sin estridencias. Once son los temas que canta Guyot y en los otros tres, Barozzi ofrece muy buenas versiones instrumentales del inoxidable Flores negras, de Francisco De Caro, Una emoción y su tema Antifaz. En las obras vocales el dúo muestra un excelente nivel destacándose, entre las más escuchadas, la sensible interpretación de Guyot de Marioneta, el creativo acercamiento a Barrio de tango, su intensidad expresiva en Callejón y Bandoneón arrabalero y sus sentidas versiones de Naranjo en flor y Olvido. Entre las obras menos escuchadas destacan dos títulos de José Castillo González y su hijo Cátulo, Invocación al tango y Papel picado y el bello vals Carrousel. Un muy buen disco que muestra a Alejandro Guyot en un contexto diferente, en este caso acompañado por un excelente guitarrista. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 15 DE MARZO A LAS 21 HS. EN CAFÉ VINILO, GORRITI 3780, EL 27 DE MARZO A LAS 21 HS. EN EL FARO, AV. DE LOS CONSTITUYENTES 4099 Y EL 18 DE ABRIL A LAS 21 HS. EN DOMUS ARTIS, TRIUNVIRATO 4307.

 

 

TURBIO TINTE TRIO. Milonga de ida y vuelta. Acqua 437.

Segundo trabajo de este trío, integrado por Pino Henríquez en guitarra, Ricardo Capria en contrabajo y el cantante Luis Sampaoli. Henríquez es un excelente guitarrista que trabajó mucho tiempo con el Trío Esquina del gran bandoneonista Cesar Stroscio, formación que también incluyó a Capria en sus presentaciones en Buenos Aires. En este disco ofrecen un repertorio integrado en su mayoría por obras clásicas, aunque hay también tres letras del poeta Alberto Szpunbeg, alternando obras instrumentales y cantadas. Hay que destacar la voluntad del trío de ofrecer versiones que se alejen de las más conocidas, sobre todo en los tangos clásicos cantados, aunque Sampaoli aparece como un vocalista con un registro por momentos algo monocorde. Asimismo la participación del mencionado Stroscio en dos de los temas de Szpunberg aparece desaprovechada. Los mejores momentos del disco hay que buscarlos en las interpretaciones instrumentales de Los mareados, la Milonga del ángel piazzoliana, Recuerdo y una excelente versión de la antigua milonga La puñalada. Jorge García.

 

 

 

WALTER HIDALGO. Desnudez. Pai 3253.

Con una dilatada carrera que incluye trabajos en nuestro país y en el exterior (estuvo viviendo en España y Portugal varios años), el bandoneonista, cantante y compositor Walter Hidalgo presenta su segundo disco como líder. Instrumentista de un toque sensible y contenido, pertenece, como el recordado Rubén Juárez, a la no muy numerosa estirpe de cantantes que se acompañan con el bandoneón. Si bien el tango es la impronta dominante en la música de Hidalgo también –como puede apreciarse en este CD- puede incorporar otros ritmos sin desmedro de la calidad. Acompañado en la ocasión por un grupo de base que integran Leonardo Andersen en guitarra (de sobrio y efectivo trabajo), Fernando Botti en contrabajo y bajo eléctrico y Jerónimo Peña en percusión, a lo que se suman algunos invitados, instrumentistas y cantores, Hidalgo ofrece un repertorio en el que se alternan temas propios con obras de compositores contemporáneos. Así el disco comienza con dos candombes de Hidalgo, Pelayo, vertido en una versión casi instrumental, con un breve estribillo y Mundo líquido, en el que en su interpretación se detectan ecos de algunos vocalistas uruguayos de nuestro tiempo. Otros dos temas del cantante, el chamamé Agüita fresca y el tango que da título al disco lo confirman como un interesante compositor. Continúa luego un bloque Piazzolla/Borges, con una versión instrumental de Oblivion y dos clásicos de la dupla, la milonga Jacinto Chiclana y El títere. Pero posiblemente el mejor segmento del disco sea aquel en el que participan como invitados tres cantantes: Nora Roca, que ofrece una notable versión de División de bienes, de la inspirada pluma de Raimundo Rosales, Hernán Lucero, quien interpreta su tema Luna de abril, ambos solo acompañados por el bandoneón y Juan Vattuone, quien realiza un sentido homenaje al fallecido poeta Nacho Wisky en Flaco como la lluvia. El disco concluye con un blues de Hidalgo, Constitución, que remite a algunos de los temas del grupo Manal y una gran versión de Mi loco bandoneón, uno de los mejores temas de la dupla Piazzolla/Ferrer, a cargo del cantante, solo con su instrumento. Jorge García.

 

 

 

 

MATIAS MARTINO. Detrás de la ciudad. Acqua 430.

Los ejecutantes de piano que se dedican al folclore no abundan en estas pampas, aunque algunos de los más grandes renovadores del género lo hicieron desde ese instrumento, tal el caso de Eduardo Lagos y Manolo Juárez o la gran Hilda Herrera. En la actualidad, figuras como la excelente Lilian Saba, Silvia Teijeira o Andrés Pilar sostienen esa tradición. Hay que agregar ahora a este grupo a Matías Martino. Alumno de la mencionada Hilda Herrera y dueño de una excelente técnica y una precisa digitación, el pianista ofrece aquí un repertorio que alterna obras de autores clásicos, temas de nuevos compositores y varios títulos propios, en los que también se muestra como un atrayente compositor. Si bien en la mayoría de los casos Martino actúa como solista, cuenta también en algunos temas con la presencia de invitados de gran nivel. Dentro de un programa de muy pareja calidad corresponde destacar sus versiones de dos viejas zambas, La marrupeña y Mi pachamama, en esta acompañado en bombo por el legendario Vitillo Abalos, el chamamé Pynandí (Los descalzos) que interpreta junto al gran acordeonista Chango Spasiuk, otro chamamé, Nueva ilusión, de Rudi Flores y la formidable chacarera La oncena, de Eduardo Lagos, que ejecuta en dúo de pianos con Andrés Pilar. Entre los inspirados temas de su autoría hay que resaltar la zamba que da título al disco, el enjundioso No e´mi gato y  el bello Preludio en vidala. Un muy promisorio debut de un pianista definitivamente a seguir. Jorge García 

 

 

 

SOEMA MONTENEGRO Y EL CONJURO. Ave del cielo. Sura Music FF 082.

Notable y muy personal cantante de la que ya se comentara en este espacio su anterior trabajo (Pasionaria) en este disco ratifica sus grandes aptitudes, aunque con un tono general menos arriesgado que en el mencionado trabajo. Montenegro es una vocalista que en sus temas (es autora de la totalidad de los que integran este disco) denota influencias de los ritmos folclóricos argentinos y latinoamericanos, así como de las cantantes del free jazz, aunque esta última característica en este disco aparece bastante atenuada. La cantante interpreta aquí también la guitarra y el cuatro y está acompañada por El Conjuro, trío integrado por Jorge Sottile en percusión, Eduardo Herrera en guitarra y Facundo Soto en contrabajo, que además interpretan otros instrumentos, más la presencia de numerosos y calificados invitados. Tras una breve introducción de Soema cantando acompañándose con el cuatro en la obra que da título al disco, en Todo nos teje, la cantante ofrece el tema más arriesgado, con una excelente vocalización en dúo con Alejandra Ortiz. Florecita es una suerte de huayno en la que Montenegro ofrece su vertiente más bagualera y en Pica Pao, con un muy buen acompañamiento de Herrera en acordeón, muestra sus dotes como improvisadora. El resto del disco está muy bien, aunque no muestra el grado de creatividad en el terreno vocal de los temas señalados. En cualquier caso, un CD que ratifica el talento de Soema Montenegro. Jorge García.

 

 

 

MARIANA BARAJ. Sangre buena. Sura music FD 033.

Excelente percusionista, cantante de muy buenas condiciones y sólida compositora, Mariana Baraj ofrece en sus discos una suerte de fusión de la tradición de las copleras del Norte argentino con elementos del rock y la canción urbana. Dentro de ese territorio había editado dos discos notables, Lumbre y Deslumbre pero en sus trabajos posteriores no había conseguido, en mi opinión, el nivel de aquellos títulos y lo mismo puede decirse de este último CD. En este disco, Mariana canta e interpreta percusión y charango y la acompañan Lucio Balduini y Javier Mattanó en guitarras, Francisco Arancibia en bajo y Diego López de Arcaute en batería más varios invitados. Los mejores momentos del CD hay que buscarlos en los temas en los que Mariana Baraj se acerca más a los elementos folclóricos, tal el caso de Escobita de pichana, un gato en el que participa el Chaqueño Palavecino, Bumbuna, un atractivo ritmo de vidala, en la creativa versión de la Tonada del viejo amor, de Falú y Dávalos, el huayno Especial, en el que se luce un trío de vientos y la lírica zamba Pastora, en la que se destaca Daniel Villa en violín. Menos satisfactorios son los temas más cercanos a una vertiente más rockera. De todos modos, hay en el disco suficientes pasajes atractivos como para prestarle atención. Jorge García.

 

 

 

NICO FALCOFF Y LA INSURGENCIA DEL CARACOL. Germina. Sura Music FF088.

El caso de este grupo de Nicolás Falcoff es muy particular dentro del contexto de la música popular latinoamericana ya que periódicamente viaja a la zona de Chiapas, en el sur de México, para buscar sus fuentes de inspiración para cada uno de sus trabajos. Autor de casi todos los temas del disco, está aquí acompañado por un grupo que integran, aparte de él en voz, guitarras y armónica, Guillermina Acosta Molfese en voz, autores ambos de todos los arreglos, Sebastián Dezeo en bajo y Martín Arrizabalaga en percusión, más la presencia de una gran cantidad de invitados. Coherente con sus producciones anteriores (comentadas en su oportunidad), la música del grupo está inspirada en diversos ritmos argentinos y latinoamericanos y en sus letras se entremezclan la denuncia social con las preocupaciones ecológicas y hay que decir que en ambos terrenos, Falcoff se muestra como un compositor inspirado y de variados recursos., mostrándose también, tanto él como Molfese como buenos vocalistas. Se pueden escuchar así ritmos de huayno ( Ya se mira el horizonte), de marinera peruana (La novilunia), una vidala chayera (Andalgalá) con la presencia de Raly Barrionuevo, una vigorosa cumbia ( A Iemanjá), un candombe (Manos como estrellas) o la lírica Zamba entre los álamos, que alternan los dos tipos de letras antes mencionadas. Hay también una muy buena versión de El necio, de Silvio Rodríguez y el atrayente disco finaliza con Ayotzinapan, una bonita baguala de Guillermina Molfese. Un proyecto musical que este grupo sostiene con singular coherencia. Jorge García.

 

 

 

CECI MENDEZ. Canciones fugaces. Edición independiente.

En estos tiempos de proliferación e hiperabundancia de cantautores, se hace necesario ser cuidadosos para separar adecuadamente la paja del trigo. Afortunadamente, en el caso de Ceci Méndez nos encontramos ante una joven compositora (la mayoría de las canciones de este disco son de su autoría) de letras sencillas e inspiradas, en las que priva el relato en primera persona. Dueña de una voz agradable y bien timbrada, Méndez recurre para musicalizar sus textos a ritmos folclóricos argentinos y latinoamericanos, casi todos pertenecientes a jóvenes músicos,  tarea en la que está acompañada por Rafael Villazón en piano y arreglos, Gerardo de Mónaco en contrabajo, Ismael Grossman en guitarra, Diego Suárez en flauta y Julián Semprini en batería, más la presencia de algunos invitados. Así se pueden escuchar aires de chacarera (La plaza sola y Décimas por la ventanilla), la bonita Zamba de un nuevo olvido y dos temas de bossa nova, Alvoroco, cantado en brasileño y Quereme como soy. El disco se completa con Lo que usted merece, una lírica canción de cuna de Jorge Fandermole y Encuentros y despedidas, un gran tema de Milton Nascimento a la que la traducción de la cantante al castellano no le hace perder su esencia. Un muy interesante debut. Jorge García.

 

 

 

YAMANDÚ COSTA. Mafuá. Sura Music FF 078.

Notable instrumentista brasileño nacido en Río Grande do Sul, Yamandú Costa es uno de los más grandes guitarristas del continente. Dueño de una prodigiosa técnica, en la que nunca el virtuosismo gratuito opaca la musicalidad, Costa es además un gran compositor que se inspira no solo en la riquísima música de su país sino que también incorpora otros ritmos como el tango, la zamba, la milonga y el chamamé. Heredero de una tradición que tiene nombres memorables en su país como Baden Powell y Rafael Rabello, propone sin embargo, a través de su guitarra de siete cuerdas, un estilo y un sonido marcadamente personales. Este disco, grabado en 2008 pero aparecido hace muy poco entre nosotros, es una acabada muestra de su talento, desarrollando un repertorio con obras casi en su totalidad de su autoría. Dentro de un CD de gran nivel, quedará a criterio de cada oyente determinar sus preferencias, aunque no se pueden dejar de destacar el vigoroso tema El negro del blanco con que comienza el disco, el atractivo choro que da título a la placa, la atractiva Zamba tuerta y el enjundioso Choro loco. Dentro de una vertiente más introspectiva cabe resaltar las versiones de Elodie, el lirismo de Caminho de luz y la sentida interpretación de Ressaca. Una bienvenida edición que permite acceder a la obra de un gran instrumentista. Jorge García.

 

 

 

ISMAEL GROSSMAN. Cosas. Luces de madrugada 101.

Guitarrista de muy buenas aptitudes, entre las que se destacan una excelente técnica y una fina sensibilidad, principalmente conocido por su participación en el quinteto del pianista Diego Schissi, Ismael Grossman presenta aquí su primer disco como solista, integrado casi en su totalidad por obras propias (hay un solo tema que no es de él) en las que se muestra también como un competente compositor. Desarrollando un repertorio en que se detectan influencias de los ritmos folclóricos argentinos y algunos ecos del brasileño Egberto Gismonti, los temas de Grossman son en su mayoría de un tono reflexivo e introspectivo, algo que se puede apreciar en los líricos acordes de Ben, L&M o Interrupción o en el melancólico desarrollo de Lento. Hay también piezas de una mayor intensidad, como Eb, Gotas, un aire de milonga obsesivo y 5X8 una suerte de chacarera asimétrica y las dos piezas de estructura más compleja son Antonia, de Antonio Zambrini y Transparencias, la obra más extensa y elaborada del disco. Un atractivo debut como solista de este joven y talentoso guitarrista. Jorge García.

 

 

 

ASAKA IGARASHI. Mira. Luces de madrugada 002

No es común encontrarse con un disco con música para cello solista. Hay, por supuesto, en la historia de la música (vg, las formidables suites de J. S. Bach), varios ejemplos y en nuestro país está el casi secreto Martín Devoto, un notable instrumentista. Sin embargo, este disco de la cellista japonesa Akara Igarashi puede caracterizarse como un trabajo poco habitual y considerablemente arriesgado. Interpretando composiciones en su totalidad propias, Igarashi ofrece una elegante mixtura de música académica con elementos que derivan de la música de su país, dando como resultado una suerte de suite de notable coherencia. Alternando obras de compleja estructura con otras más simples, y temas profundamente líricos con otros de una mayor intensidad, la cellista, utilizando no solo el arco sino también con precisión sus dedos, propone un brillante recital que no solo será disfrutado por los admiradores del instrumento sino también por todos aquellos que tengan oídos amplios y abiertos para sumergirse en una propuesta musical tan infrecuente como disfrutable. Jorge García.

 

 

 

HIKARU IWAKAWA TRIO. Primero. Luces de madrugada 003.

QUIQUE SINESI/HIKARU IWAKAWA. Deseo. Luces de madrugada 001.

 

Hikaru Iwakawa, instrumentista japonés radicado en la Argentina desde 2013 es un virtuoso ejecutante de aerófonos y también de ocarina y flautas. Su interés por la quena, la que comenzó a estudiar a los 9 años, lo llevó a viajar al norte de Argentina y Bolivia para profundizar su conocimiento de los instrumentos aerófonos. También en nuestro país fue fundador y es productor del sello discográfico Luces de madrugada. Instrumentista notablemente dotado, en sus ejecuciones no solo se percibe la influencia de la música andina, sino también de los ritmos latinoamericanos en general y del jazz, lo que se puede apreciar en sus grandes aptitudes como improvisador.

Su disco en trío presenta una formación atípica ya que está compuesto por él en quenas, sikus y ocarina, más la presencia de Masaki Hayashi en piano y Yoshiaki Sato en acordeón, desarrollando un repertorio integrado –salvo por un par de piezas de los otros músicos- por obras de su autoría. Es difícil etiquetar esas piezas dentro de algún género ya que en ellas se detectan influencias, que van desde los ritmos folclóricos latinoamericanos, pasando por la música de su país y una vertiente más académica, aunque todo impregnado por una impronta jazzística, perceptible en el abundante espacio destinado a la improvisación de los instrumentos de viento. En el disco se alternan temas encuadrados dentro de tiempos rápidos y otros más líricos e introspectivos, en los que también se puede apreciar la veta melódica de Iwakawa. Un muy atractivo CD con un sonido bastante diferente a lo que se escucha habitualmente.

Quique Sinesi es un notable guitarrista, de los mejores del país. Dueño de un sonido muy personal y una manera de abordar los temas que los hace crecer en complejidad a medida que se desarrollan, es además un muy competente compositor de gran inventiva. Asimismo, en él también existe una marcada tendencia a la improvisación, seguramente proveniente de sus colaboraciones con grandes figuras del jazz como el saxofonista Charlie Mariano. En este disco que grabó con Hikaru Iwakawa (quien repite los instrumentos del Cd anterior), en el que la autoría de los temas se divide por mitades, la amalgama entre ambos músicos es perfecta, dando la sensación de que toda la vida han tocado juntos. A diferencia del disco anterior, aquí es mucho más marcada la influencia de los ritmos folclóricos y también de la música ciudadana, pero también el espacio destinado a la improvisación es abundante. Hay también en este CD temas más enjundiosos, un par de milongas, algún huayno, un aire de chacarera y otros dentro de una vena más lírica como Pides un deseo, la bella zamba Cedro azul o Alma en viaje. Otro disco excelente y, junto con el anterior, una muestra indiscutible del talento de Hikaru Iwakawa. Jorge García.

 

 

 

LEOPOLDO FEDERICO (1927-2014)

Para muchos, entre los mejores, sino el mejor, bandoneonista de la historia del tango, Leopoldo Federico supo conjugar, como ningún otro músico, la tradición de los tangos clásicos con la modernidad. Con una dilatada carrera de siete décadas, que comenzó en 1944 en la orquesta de Juan Carlos Cobián y transitara luego por diversas formaciones (Osmar Maderna, Alfredo Gobbi, entre otros), en 1948 tuvo su primer papel como primer bandoneón en la formación de Horacio Salgán, uno de los grandes renovadores del tango tal vez no debidamente reconocidos y en cuya orquesta se iniciaran como cantantes nada menos que Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche. Pero también, confirmando lo antedicho, integró el legendario octeto de Astor Piazzolla, un mojón fundamental en la renovación del género. En 1953 formó su propia orquesta, seguramente una de las más sólidas de la historia de nuestra música ciudadana, con la que continuó trabajando prácticamente hasta nuestros días. Con esta formación, en el que fue su período más exitoso desde el punto de vista comercial acompañó durante cinco años a Julio Sosa, potenciando el estilo algo efectista y superficial del cantante uruguayo, lo que le valió los reproches de algunos, Piazzolla incluido. Pero también Leopoldo se distinguió con formaciones más pequeñas, con las que consiguió algunos de sus mejores discos, tal el caso del cuarteto con la guitarra de Roberto Grela, el formidable trío que integrara con el gran pianista Osvaldo Berlingieri y el contrabajista Fernando Cabarcos o el octeto con el que grabara el notable Buenos Aires hoy. Instrumentista de una perfecta técnica, sin que ella resintiera el nivel emocional de sus interpretaciones, algo que se puede apreciar cabalmente en sus dos discos como solista o en sus últimas grabaciones, un dúo con el guitarrista Hugo Rivas y otro con Susana Rinaldi. Y también como compositor, Leopoldo Federico dejó varias piezas memorables, como Cabulero, Sentimental y canyengue, Capricho otoñal, Cautivante, Bandola zurdo o Diagonal gris. En los últimos tiempos se lo veía físicamente deteriorado pero en el año 2013 tuve la suerte de presenciar  un concierto que realizara, acompañado de Nicolás Ledesma y Horacio Cabarcos (pianista y contrabajista de su orquesta)  en el Almagro Tango Club. La subida de las escaleras del lugar fue trabajosa, el bandoneón se lo tenían que llevar, pero bastó que se sentara en el escenario empuñando su instrumento para que ofreciera, junto a sus compañeros, un momento musical memorable. Jorge García.

 

 

 

OSVALDO BERLINGIERI (1928-2015)

A pocos días de la muerte de Leopoldo Federico, otra gran figura del tango de las últimas décadas nos deja: el gran pianista Osvaldo Berlingieri. A diferencia del gran Leopoldo, Berlingieri no logró concitar la unanimidad de los tangueros. Heredero de la línea más moderna del instrumento, representada por Osmar Maderna y Horacio Salgán, su marcada predisposición a la  improvisación, utilizando en ocasiones armonías jazzísticas, supo provocar las iras de muchos “puristas”. Siendo muy joven, en 1944, fue pianista de la orquesta que acompañaba al cantor Héctor Mauré y luego pasó por numerosas formaciones (Domingo Federico, Joaquín Do Reyes, Héctor Varela, entre otros) antes de desembarcar en la orquesta de Aníbal Troilo en 1957, con la que se desempeñó hasta 1968, en uno de los períodos más ricos y creativos de la formación a la que su peculiar toque le dio una impronta más moderna. Separado de la orquesta de Pichuco, creó su propia formación con el bandoneonista Ernesto Baffa, de clara raigambre troileana pero con un estilo marcadamente personal. Otro grupo que integró fue el notable trío que completaban Leopoldo Federico y Fernando Cabarcos en contrabajo, con el que grabó una treintena de temas, con excelentes arreglos de tangos clásicos, a los que les adosó algunas obras propias, ya que Berlingieri fue también un muy competente compositor (Ciudad dormida, Pisciano, A mis viejos, Contacto en Buenos Aires y Ritual, entre otros, lo atestiguan). Tal vez el disco que mejor represente su vertiente más experimentadora sea un LP simplemente llamado “Tangos”, del que solo cuatro temas aparecieron luego en CD y que tengo la suerte de que forme parte de mi discoteca. En los últimos tiempos, su salud se había deteriorado mucho; sin embargo, se lo vio aparecer interpretando algunas piezas con músicos de camadas más jóvenes (a los que siempre impulsó), como Pablo Agri, Horacio Romo y Daniel Falasca. En esas ocasionales apariciones se pudo apreciar que tanto su talento, como su digitación inimitables, a pesar de sus problemas físicos, permanecían intactos. Jorge García.

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