El rincón del viejo canalla
Hiromi

HIROMI UEHARA EN VIVO EN EL TEATRO COLISEO

 

Para vastos sectores de la crítica musical uno de los mayores fenómenos de la última década ha sido la aparición de la pianista japonesa Hiromi Uehara. De formación académica desde niña, su encuentro con Chick Corea cuando tenía 17 años cambió radicalmente su visión de la música. Instrumentista dotada de una formidable técnica, su enorme inventiva como improvisadora provocó que se la etiquetara rápidamente como una pianista de jazz. Sin embargo, el eclecticismo de su repertorio, en el que se dan cita los standards clásicos, pero también temas de clara influencia del rock y la música progresiva, como asimismo incursiones en la obra de George Gershwin y de Beethoven, hacen que no sea fácil encuadrarla rápidamente.

En su primera visita a nuestro país, ante una sala sorprendentemente repleta, se presentó con su actual Trío Project, que integran el bajista Anthony Jackson y el baterista Simón Philips, desarrollando un programa en el que se pudo apreciar principalmente la vertiente de su música ligada a la fusión. Hiromi es una pianista, como se dijo,  de una prodigiosa técnica y una vertiginosa velocidad en sus dedos, lo que le permite ofrecer extensas improvisaciones, plenas de inventiva, pero que -sobre todo en los temas rápidos- en ocasiones pueden rozar la pirotecnia algo superficial; asimismo, por momentos tiende a reiterar algunos recursos, como el ostinato. Philips se mostró como un baterista de enorme potencia pero, para mi gusto, demasiado “palero”, otorgándole al concierto una impronta excesivamente rockera, en tanto que Jackson, un instrumentista más sutil, consiguió en sus momentos de interacción con la pianista, algunos de los mejores momentos de la noche. En el segmento en que actuó como solista, Hiromi dio curso a su vertiente más introspectiva, logrando algunos bienvenidos momentos de un sereno lirismo. Estruendosamente aclamada por el numeroso público, la pianista ofreció en el bis un dúo con el baterista en el que crearon un impresionante crescendo. Un concierto que mostró a una instrumentista de un virtuosismo apabullante, por momentos excesivo, pero que en varios pasajes consiguió trasmitir una infrecuente intensidad. Jorge García.

 

 

 

LUIS FILIPELLI EN VIVO EN CLASICA Y MODERNA

Con una trayectoria de cuatro décadas, Luis Filipelli es hoy una figura fundamental dentro de los cantantes de tango. Si en otros tiempos su estilo interpretativo romántico podía aparecer algo blando, hoy ha encontrado un tono más cargado de “mugre” tanguera que lo ha beneficiado enormemente. Si a ello lo agregamos un fraseo personalísimo (solo cercano al del mejor Goyeneche), que incluye un notable manejo de los tiempos de cada tema y de los silencios, no hay duda de que estamos ante una figura fundamental de nuestra música ciudadana. En esta ocasión se presentó acompañado por el joven guitarrista Leonardo Andersen, con quien logró una química notable en un recital que incluyó tangos clásicos pero también algunas obras más nuevas y varios temas surgidos de la talentosa pluma de Chico Novarro. Tras un comienzo atípico, en el que Andersen ofreció una muy buena versión instrumental de All the Things you Are, de Cole Porter, la primera obra cantada por Filipelli también fue atípica, el bolero Para Usted, del mejicano Marco Antonio Muñiz. La primera parte continuó alternando temas clásicos, con alguno más nuevos, todos interpretados en un muy buen nivel pero con picos de excelencia como los logrados con Cordón, de Chico,  el notable Tabaco, José María Contursi, para el cantante su compositor preferido y una emotiva versión de El alazán, de Atahualpa Yupanqui. La segunda parte comenzó con la presencia como invitada de la cantante Nacha Roldán, una exponente de nuestra música folclórica de dilatada trayectoria, cuyo estilo interpretativo austero y despojado pareció algo a contrapelo del de Filipelli, quien en este segmento pareció dar lo mejor de sí en sus sentidas versiones de Corazón no le hagas caso, la Milonga para Pablo, de Alejandro Schwartzman, Una tarde cualquiera, y otros dos temas de Chico Novarro, Se juega y Para Eladia, concluyendo con una gran interpretación de El milagro, de Homero Expósito. Un concierto que mostró a Luis Filipelli en excelente forma. Jorge García.

 

 

 

CUACCI/AGRI. Sin red. Epsa 1647.

El pianista Juan Esteban Cuacci y el violinista Pablo Agri tienen en común, aparte de ser buenos amigos, el hecho de pertenecer a familias de músicos. En el caso de Cuacci, su padre, Juan Carlos, fue durante largo tiempo director musical de Susana Rinaldi y en cuanto a Agri, su progenitor Antonio fue notable violinista y pieza fundamental durante varios años del quinteto de Astor Piazzolla. Grabado en vivo en La Usina del Arte de la Boca, este disco significa la presentación de la orquesta que ambos conducen. Lo primero que hay que señalar es la audacia que significa proponer una orquesta de tango sin bandoneones. Esta formación es un conjunto de cuerdas con tres solistas principales, Cuacci, Agri y el notable cellista Jorge Pérez Tedesco y ofrece un sonido original claramente diferenciado tanto de las derivas de otras orquestas famosas como de conjuntos que buscan variantes novedosas. El programa del extenso concierto (más de 75 minutos) está integrado por tres obras de cada uno de los directores, tres trabajos de Astor Piazzolla y tres obras de nuevos compositores con excelentes arreglos que –aunque no se indica en el CD- se supone que pertenecen a los dos líderes. Como compositores, Cuacci y Agri, tienen características diferentes ya que los temas del primero  (A ningún lado, Loquedia, El gato sueco) son vigorosos y rítmicos mientras que los del violinista, el lírico Nuevo 1010, la milonga Toto y Segundo cuartango, interpretado sólo por cuarteto de cuerdas tienen un tono más introspectivo. Una tenue melancolía recorre, en cambio, Infinitamente, de Lila Horowitz, en el que hay una excelente interrelación entre el piano y el cello, en tanto que Sol de otoño, de Néstor Ballesteros ofrece una bella línea melódica y Canción para Betty, del contrabajista de la orquesta Juan Pablo Navarro muestra una destacada participación de ese instrumento. Pero es probable que el núcleo central de este trabajo sean los arreglos de los temas de Piazzolla. Romance del diablo es un poco escuchado tema del gran Astor y una de las cumbres de su vertiente más lírica que en este caso cuenta con una notable participación como solista de Agri. Invierno porteño no sé si es la mejor pero sí mi preferida de Las Cuatro Estaciones “piazzollianas” y en esta versión ofrece un destacado trabajo de Pérez Tedesco. Pero la cumbre de este excelente disco es el arreglo de 15 minutos de duración de Adios Nonino. Obra interpretada hasta el hartazgo, parece imposible ofrecer de ella alguna versión novedosa; sin embargo la versión de la orquesta Cuacci/Agri está estructurada como una suerte de triple concierto para piano, violín y cello (recordar que no hay bandoneones) en la que la famosa cadenza inicial del piano de las versiones de Piazzolla (y otras) está reemplazada por una extensa introducción de violín; el cello destaca sobre las cuerdas en el segundo tramo mientras que en el último tercio hay un sutil y creativo solo de Cuacci, que incluye algunos ecos “bachianos”. Una versión formidable que demuestra que siempre es posible ofrecer interpretaciones creativas hasta de las obras más transitadas. Un gran primer trabajo de esta agrupación y un auténtico soplo de aire fresco en el panorama de la música ciudadana orquestal. Jorge García.

 

 

 

BERNARDO MONK. A toda orquesta. Sitemusic 171.

Destacado saxofonista, hermano del recordado Sebastián, Bernardo Monk es un excelente instrumentista, principalmente con el saxo soprano y si bien la mayoría de sus discos hasta la fecha están encuadrados en el terreno de la música ciudadana también participa en formaciones de neta raigambre jazzística como el Ensamble Real Book y la Boris Big Band. En este quinto trabajo aparece como director y arreglador de una orquesta de tango en la que participan algunos de los mejores músicos de la escena local a la que la presencia de su saxo le otorga un timbre muy particular. El repertorio está integrado en su totalidad por obras suyas, mostrando en el terreno autoral y en los arreglos auténtica inspiración. El disco comienza con una enjundiosa versión de Microcentro, en la que se destacan los solos de Monk en saxo soprano y Rogantini en piano. A la pista es un tema con un ritmo más arrastrado con ecos “puglieseanos”, en tanto que la obra que da título al disco propone un tono más melancólico. Pentatónico es la pieza más extensa y elaborada del disco con un tono más lúdico, una excelente cadenza de Monk en saxo y otra destacada intervención de Rogantini. La serenidad y la introspección vuelven a aparecer en Cuando volvamos a vernos, en contraposición con el desenfado de la milonga Zapadora, donde se destaca el bandoneón de Daniel Ruggiero mientras que los dos temas cantados por Monk, Chau bulín y Que siga lloviendo así destilan una inocultable melancolía. El disco finaliza con Ecos de vals, irregular en sus tiempos y asimétrico y Avalancha, un vigoroso tango milongueado en el que hay un interesante trabajo de los distintos instrumentos sobre un ostinato del piano. Un CD de Bernardo Monk que enriquece la paleta orquestal tanguera de la actualidad. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 29 DE AGOSTO A LAS 21.30 HS. EN EL CAFF, SANCHEZ DE BUSTAMANTE 768.

 

 

 

PAULA CASTIGNOLA. Un cielo de serenata. Pichuco Records s/n.

La prolífica escena tanguera actual propone continuamente el debut de nuevos instrumentistas y cantantes que suman calidad en ese fértil territorio. En este caso se trata de la presentación de la joven vocalista Paula Castignola, quien luego de desarrollar una importante carrera como intérprete de música italiana sintió  -según sus declaraciones- la necesidad de expresarse en su idioma, algo que la hizo volcar al tango. Castignola es dueña de una voz muy cultivada y de perfecta afinación a lo que le agrega una sobria expresividad, virtudes que le permiten captar con precisión el espíritu de cada tema que interpreta. En este caso la intérprete está acompañada por un grupo de músicos de excelente nivel, tal el caso del pianista Cristián Zárate, el violinista Pablo Agri y el contrabajista Juan Pablo Navarro con los arreglos y la dirección musical del bandoneonista Carlos Corrales. El repertorio del muy atractivo disco está compuesto en su mayoría por temas clásicos, algunos no demasiado interpretados, un par de obras con letra de Gustavo Castignola (¿su padre?) y –como para no olvidar sus orígenes- un tema italiano muy conocido (Brucia la terra, de la película El padrino). Entre los temas poco escuchados cabe mencionar el bello vals de Eladia Blázquez  que da título al disco, El trompo azul, debido a la talentosa conjunción de Troilo y Cátulo Castillo, Cornetín, nada menos que de Pedro Maffia, Cátulo y Manzi, cantada a dúo con su hermano Emiliano  y una excelente versión de Mi loco bandoneón, una de las obras más logradas de la dupla Piazzolla-Ferrer, con una gran primera parte a dúo entre la cantante y el bandoneón de Corrales. Temas interpretados con más frecuencia, como Barrio de tango, Soledad, Madreselva y el bello vals Absurdo, de los hermanos Expósito, son objeto de muy frescas versiones, y el final toma un color más rioplatense con la enjundiosa milonga-candombe, Ropa blanca, de Malerba y Manzi y Milonga del conurbano, de Gustavo Castignola, donde participan el guitarrista Ricardo Lew y Hernán Corrales en batería. Un muy buen debut que abre interesantes expectativas sobre los futuros trabajos de Paula Castignola.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 17 DE SETIEMBRE A LAS 21 HS. EN EL CENTRO CULTURAL TORQUATO TASSO, DEFENSA 1575.

 

 

 

JUAN CRUZ DE URQUIZA. Convivencia. Edición independiente.

Notable trompetista de una ya dilatada trayectoria que incluye la de ser uno de los fundadores del Quinteto Urbano, una agrupación que fue un auténtico hito dentro de la escena jazzística local, trabajos lindantes con la vanguardia grabados en el sello S-Music, sus constantes recreaciones de la obra de grandes figuras del jazz moderno como Charlie Mingus, Horace Silver y Freddie Hubbard, un muy personal homenaje a Charly García y una aproximación jazzística a la obra de Led Zeppelin, Juan Cruz Urquiza es uno de los más completos instrumentistas de lo que podríamos llamar generación intermedia de nuestro jazz. En este último trabajo, acompañado por dos de los músicos más promisorios de la nueva generación, el pianista Tomás Farés y su hijo, el contrabajista Sebastián De Urquiza, a los que se suma la monolítica solidez de la batería de Carto Brandan, ofrece un programa que incluye tres obras suyas, una de su hijo, una suite con obras de Mingus y un tema de Luis Spinetta. Juan Cruz muestra aquí una vez más su sonido límpido y cristalino y su enorme inventiva. El tema que da título al disco lo muestra en un extenso solo en el que demuestra sus grandes dotes de improvisador y continúa con atractivas intervenciones de Farés y su hijo. Sabia luz  es una balada serena e introspectiva pero expuesta con gran intensidad por el trompetista mientras que Erupción propone un tiempo más rápido y ofrece el solo más vibrante de Juan Cruz y una enérgica intervención del piano. Tejidos es una composición en medio tiempo de Sebastián en el que hay buenas participaciones de padre e hijo y el solo más creativo de Tomás Farés. El homenaje a Mingus incluye tres de sus temas más emblemáticos, Reincarnation of a Love Bird, Good Bye Pork Pie Hat y Pithecanthropus Erectus. Los dos primeros están interpretados en dúos de trompeta y contrabajo y Reincarnation… ofrece una de las escasas oportunidades de escuchar a Juan Cruz tocar su instrumento con sordina en tanto que el infeccioso tercer tema (¡compuesto en 1956!) también comienza en dúo pero luego se agregan el piano y la batería. El final está reservado para Donde no se lee, un tema de Spinetta cantado por Sebastián. Un nuevo disco de Juan Cruz de Urquiza que ratifica –por si hacía falta- que es uno de los más músicos más importantes de la escena jazzística local. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO LOS JUEVES 4, 11, 18 Y 25 DE SETIEMBRE A LAS 21 HS. EN THELONIOUS CLUB DE JAZZ, JERONIMO SALGUERO 1884.

 

MIGUEL TARZIA. Espejos. Edición independiente.

Interesante guitarrista del jazz nacional, Miguel Tarzia ofrece aquí su primer trabajo que está grabado en 2008 (una muestra de las dificultades que encuentran muchas veces los músicos para editar sus discos). Acompañado por varios de los más importantes músicos de la escena local, Tarzia ofrece un programa integrado por obras de su autoría que lo muestran como un autor muy dotado (es llamativo que salvo en los dos últimos temas, no hay solos del líder, como si prefiriera darle prioridad a su labor como compositor). El disco comienza con Hacia un lugar, una atractiva composición en medio tiempo  con una destacada participación de Juan Cruz de Urquiza en trompeta y Enrique Norris en corneta. Espejo es una lírica balada con otro muy buen solo de Norris mientras que Jukenes es una obra con varios cambios de tiempos, en el que hay una muy buena intervención de Mariano Otero en cello  y excelentes solos de Urquiza y Rodrigo Domínguez en saxo tenor. Tango es el tema más extenso y tras una introducción de la guitarra hay un gran solo de Gustavo Musso en saxo soprano y otra notable participación de Urquiza, en tanto que Perséfona muestra una cadenza en guitarra sola de Tarzia y otro muy buen solo de Domínguez sobre el gran trabajo de la sección rítmica de Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería, con la guitarra detrás. El disco finaliza con otra bonita balada ¿Quién eres? en la que hay una destacada intervención de Juan Canosa en trombón y muy buenos solos del guitarrista  y Musso. Un muy atrayente disco de Miguel Tarzia, que lo muestra principalmente en su rol de competente compositor. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO LOS MIÉRCOLES 3, 10, 17 Y 24 DE SETIEMBRE A LAS 21.30 HS. EN VIRASORO BAR, GUATEMALA 4328.

 

 

 

SUSANA RATCLIFF. En nosotros. Shagrada Medra 0054.

Tercer disco de la bandoneonista, cantante y compositora Susana Ratcliff en el que desarrolla un repertorio compuesto por clásicos y composiciones nuevas de la música de raíz folclórica nacional y latinoamericana y también incluye algunos temas propios. Ratcliff es una muy buena bandoneonista y como cantante exhibe un registro no muy potente, pero agradable y afinado y aquí está acompañada por Sebastián Gangi en piano, dirección y arreglos, Sebastián Henríquez en guitarra, Lucas Homer en contrabajo y bajo eléctrico y Ana Ponce en percusión, más la presencia de varios invitados de renombre. Dentro del ecléctico programa, los mejores momentos hay que buscarlos en la canción La piedra azul, en la que se destaca la labor de Sebastián Tellado en flauta, El escaramujo, un tema de Silvio Rodríguez que cuenta con la participación del dúo cubano Karma, el bonito huayno Los tres deseos de siempre, de Carlos Aguirre, en el que intervienen Luna Monti y Juan Quintero y dos temas de Ratcliff que la muestran como una interesante compositora, En nosotros, donde participa la muy buena vocalista María de los Angeles Ledesma y Brisas, en el que se luce el violín de Irene Cadario. Un disco que ratifica las virtudes expuestas por Susana Ratcliff en sus trabajos anteriores (ambos comentados en este espacio). Jorge García.

 

 

 

QUINTETO BATARAZ. Música argentina. Edición independiente.

Debut de este quinteto instrumental de música folclórica que dirige el joven pianista Lisandro Baum, aventajado discípulo de la gran Hilda Herrera. Según declaraciones de Baum, la formación tanguera del grupo (piano, bandoneón, violín, guitarra y contrabajo) se originó en la intención de otorgarle al grupo una impronta tanguera derivada de Astor Piazzolla y Horacio Salgán. Sin el aura vanguardista de estos enormes músicos, el quinteto es un proyecto interesante que, en particular, muestra a su líder como un dotado compositor ya que cinco de las once composiciones del disco son suyas, incluyéndose también algunos temas clásicos. Los aires que predominan son los de chacarera, tanto en los temas nuevos como en los tradicionales, pero hay también algún bailecito y un chamamé, Atilio, de Matías Martino, que es la obra más extensa y elaborada del disco, mientras que los tres temas cantados por Raúl Collado (el mejor la vieja chacarera La carbonera, de Cachilo Díaz) no suman demasiado a la propuesta. Un primer trabajo de un grupo de jóvenes músicos en la búsqueda de un sonido propio. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 4 DE SETIEMBRE A LAS 21 HS. EN HASTA TRILCE, MAZA 177.

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