Una tardecita con la MPA

Como en el número que salió el martes 9 de septiembre hubo una larga entrevista con el Director regional anti-piratería para América Latina de la MPA, aquí les ofrecemos nuestro anterior encuentro (del año 2000, tengan en cuenta) con el organismo. De paso, si no saben, empiezan a enterarse qué es la MPA.

Mezclando crónica, entrevista y nota de opinión, este artículo realiza un largo trayecto, en caracteres, en géneros periodísticos y en el espacio. Desde San Telmo hasta Mar del Plata, sin dejar de asomarse a lo que dicen las miradas globales. Ah, el tema central parece ser la distribución y la producción de películas. Por Javier Porta Fouz

COCTEL. El 31 de octubre, en una de las dependencias de la Universidad del Cine dirigida por Manuel Antin, hubo en cóctel-conferencia acerca de un “Taller multidisciplinario de cine para estudiantes de cine” que se dictaba en esos días, ofrecido por la “MPA y sus empresas miembros”. La MPA es la Motion Picture Association, cuyo lema es “Audiovisual Entertainment For Global Audiencies”. Según la folletería entregada a los pocos periodistas presentes en el evento, la MPA fue “fundada en 1922 por los estudios cinematográficos norteamericanos” y es “una asociación que representa a los siete mayores productores de obras audiovisuales del mundo y que actúa como voz global y promotora de la industria de filmes, vídeos y televisión norteamericanas”. Algunas de las actividades que realiza la MPA “directamente o a través de sus compañías asociadas” incluyen trabajar “con industrias cinematográficas de varios países en lo que respecta al interés común de preservación de la libertad de mercado”, asistir “en la elaboración de tratados internacionales que afecten el mercado, ventas, alquiler, tributación, importación y la distribución de productos audiovisuales”, actuar “como intermediaria entre sus compañías asociadas, y las agencias y departamentos del gobierno norteamericano en lo que atañe a asuntos relacionados al comercio internacional” y negociar “acuerdos de gran escala comercial en el exterior, referentes a asuntos relacionados con la exhibición cinematográfica, la distribución de vídeos, y la transmisión y retransmisión de programas y filmes televisivos”. La MPA, que en América Latina tiene sus oficinas regionales en Río de Janeiro y México, tiene como asociados a Buena Vista International, Inc.; Columbia TriStar Film Distributors International; Metro-Goldwyn-Mayer Studios Inc.; Paramount Pictures Corporation; Twentieth Century Fox International Corporation; Universal International Films, Inc., y Warner Bros. International Theatrical Distribution.
Además de la MPA, sus miembros y la Universidad del Cine, entre los auspiciantes del taller figuraban el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), la Asociación de Productores Audiovisuales del Mercosur (APAM), una empresa de software, una compañía aérea norteamericana y la Embajada de Estados Unidos. Junto con los disertantes norteamericanos Syd Field (autor de libros sobre guiones y consultor), Richard Guay (productor de Ghost Dog) y Jerry Carlson (profesor especialista en historia del cine), estaba Juan Bautista Stagnaro, director de Casas de fuego, La furia y El amateur, cuyo tema en el taller era “Nuevas tendencias en la dirección del cine argentino”. Acompañaban a la comitiva Manuel Antin y José Miguel Onaindia, es decir, quien fuera director del Instituto Nacional de Cinematografía durante el gobierno de Alfonsín y el actual director del INCAA. En un lugar central, completaba la mesa alguien llamado Steve Solot que, luego de la presentación de Antin, dijo que la actividad representaba “una nueva etapa” refiriéndose a “ofrecer talleres en Latinoamérica, principalmente en Argentina, Brasil y México para la formación de guionistas, productores y directores. Al finalizar, dijo “tenemos programado un proyecto bastante ambicioso para el año que viene, que tiene que ver con un curso intensivo de... digamos desarrollo de proyectos, queremos ingresar en una etapa y un proceso de formación también a profesionales, con proyectos, con guiones ya hechos, para conducirlos y ayudarlos a llegar a lo que nosotros llamamos proyectos ya filmables, ese proyecto se llama Media Business School (MBS) del Mercosur y pretendemos traer la tecnología y el know-how de España, del MBS español”.
Solot resultó ser el “Senior Vice President” de las “Latin American Operations”, de la Latin American Regional Office de la MPA, con sede en Río de Janeiro.
Luego de que hablara el resto de los presentes en la mesa, Antin, a modo de maestro de ceremonias, dejó abierta la posibilidad de formular alguna pregunta.
Levanté la mano y pregunté si este taller podría considerarse como una competencia de los que hace el Sundance. Tomó la palabra Solot: “La verdad es que nosotros mantenmos un link con la gente de Sundance pero operamos en áreas distintas, hasta ahora nos hemos enfocado en estudiantes tanto aquí como en otros países, mientras que Sundance, en los laboratorios, ha tratado básicamente con profesionales para trabajar en proyectos específicos. Nosotros pretendemos dar un paso también en esta dirección a través de la Media Business School, e intentar cubrir las dos áreas. Hemos recibido muchos pedidos para poder ofrecer más cursos u orientación en este área de project development, desarrollo de proyectos específicos, que viene también al encuentro de los deseos de los estudios que representamos en la MPA, porque los estudios están buscando buenos guiones, buenos proyectos en Latinoamérica, y han encontrado algunas dificultades en encontrar proyectos filmables. Entonces, nuestro trabajo de organizar talleres y seminarios viene a ser también una inversión en proyectos cinematográficos interesantes para poder hacer coproducciones y también llevarlos a los Estados Unidos. Es un intento de contribuir localmente y también globalizar un poco más la cinematografía”.
Hice la tercera y última pregunta de la conferencia, acerca de cuántas de las películas argentinas coproducidas o distribuidas en el país por las compañías asociadas a la MPA habían sido distribuidas en Estados Unidos. Otra vez respondió Solot: “Normalmente se hacen los contratos individualmente con opción para distribución en los Estados Unidos, lo que sí se hace automáticamente es la distribución en Latinoamérica. Pero no hay garantía para estreno en los Estados Unidos, eso se hace individualmente, no hay una regla”.

ENTREVISTA. En un ambiente lleno de amables conversaciones de cóctel animadas por la buena bebida y la buena comida, me acerqué, grabador en mano, a Steve Solot (recordemos, el vicepresidente de operaciones latinoamericanas de la MPA) y mantuvimos la siguiente charla, que empezó así:
¿Qué interés tiene la MPA en desarrollar cine en Latinoamérica; no va en contra de lo que deberían ser sus intereses?
No, al contrario, justamente por el tema de la globalización, las majors, los estudios de Hollywood, están buscando buenas historias, buenos guiones...
¿Para hacer las películas en Estados Unidos o en otros lugares?
Bueno, en todo el mundo, para hacer coproducciones. La verdad es que nosotros creemos que el futuro está en las coproducciones, en apoyar financieramente al cine latinoamericano para la coproducción y después distribuirlo en todos los medios, cine, TV, video y en todas partes. En el área de la comunicación hay una demanda muy grande por productos para televisión, cable, DVD, y no hay oferta. Aquí obviamente hay historias fantásticas. Lo malo es que a nosotros (es decir, a los estudios) no nos llegan proyectos y guiones muy bien preparados y filmables. Este proyecto del taller es parte de un programa para contribuir al desarrollo de proyectos, de guiones, para poder hacer películas en Argentina y llevarlas a todas partes del mundo. Además, nosotros creemos que hace falta una promoción de la Argentina como lugar para filmaciones de producciones internacionales, para filmar en la sierra, en la costa, en diferentes lugares.
Acá se filmó Highlander 2.
Sí, se filmaron algunas películas importantes como Evita o Siete años en el Tíbet, pero es poco... Los estudios americanos conocen México y Canadá y no conocen Argentina, así que hay que hacer publicidad.
¿Hubo una toma de conciencia por parte de Hollywood acerca de que si no funcionan los cines nacionales, es decir, si el cine argentino no funciona en Argentina, el cine italiano en Italia, etc., funciona menos el cine norteamericano?
Claro, totalmente, eso pasó. Si el cine local no funciona, no funciona nada. Es parte del escenario, cine internacional y cine local, y el cine norteamericano es parte también del cine internacional.
Es la mayor parte.
Yo diría que es una parte muy importante. Ahora, quien decide lo que va a ver es el espectador. Aquí como en cualquier parte... una buena película funciona.
Pero una película norteamericana tiene mayor capacidad de lanzamiento, y aun películas que son realmente malas tienen un estreno de veinte, treinta, cuarenta salas.
Sí, claro, eso es parte del... del marketing del producto, también en Argentina debería haber marketing de películas argentinas, o sea, la gente no sabe cómo comercializar, o sea, sabe pero lo hace a medias, en algunos países como Brasil hay un nuevo mecanismo para promover y subsidiar justamente la comercialización.
Pero cuando hubo películas argentinas que fueron distribuidas por Buena Vista o alguna otra major, hubo muchas que no funcionaron tampoco, que no anduvieron bien, como Silvia Prieto, Ojos que no ven, El juguete rabioso. Ese marketing, en todo caso, no pudo hacer mucho.
Bueno, creo que eso se debe al producto. Pero también está el caso de Cenizas del paraíso.
Pero Piñeyro ya tenía dos antecedentes de éxito, había como una certeza de que iba a andar bien. Y su siguiente película Piñeyro no la hizo con ninguna major. Creo que las majors toman las películas para la distribución nacional, pero después no las hacen trabajar bien en otros países.
Está funcionando, por ejemplo las películas argentinas coproducidas por Buena Vista llegan a Brasil y a México.
Llegan pero ¿de qué manera llegan?, ¿cuánta gente va a verlas?, ¿cómo es el lanzamiento?
Depende de cómo se trabaja, pero el lanzamiento se hace como una película de arte para un mercado latinoamericano, se requiere un trabajo específico.
Pero, por ejemplo, Sexo, pudor y lágrimas tuvo siete millones de personas en México, y en Argentina no la deben haber visto ni dos mil. Estuvo mal lanzada, nadie se enteró.
Pero de la misma manera a Cenizas del paraíso en Brasil le fue mal.
Ese es mi punto, yo creo que no hay apoyo.
La experiencia que tenemos nosotros es que esas películas no viajan bien, no tiene que ver con el marketing o con el lanzamiento; en Brasil a la gente no le gusta ver películas mexicanas, y películas argentinas muy poco. Yo hice personalmente un trabajo con Cenizas del paraíso en Río de Janeiro, trajimos a Marcelo Piñeyro, hicimos ruido junto al consulado argentino en Río de Janeiro y no funcionó. ¿Cómo se explica eso? Lo mismo pasa con Sexo, pudor y lágrimas, es una película muy mexicana, es difícil que funcione en Brasil.
¿Por qué Buena Vista es la que más coproduce?
Porque tiene participación en Patagonik, financieramente, y porque la oficina para Latinoamérica está en Buenos Aires.

Luego de hablar de multicines y de que Solot indicara que muchas veces faltan productos (dio el ejemplo de México en donde, según él, falta producción nacional para llenar salas de complejos, en los que, según dijo, “tiene que haber de todo”), llegamos a los distintos mercados nacionales.
¿Se puede expandir más la cantidad de entradas de cine vendidas en Argentina?
Creo que sí, creo que va a crecer más, especialmente entre la gente joven, que ahora está acostumbrada a ir al multicine y conoce lo que es una buena proyección.
Con respecto al cine argentino en Argentina, ¿cuál es su visión?
El market share (porcentaje de mercado) del cine argentino en Argentina es superior al del cine brasileño en Brasil y al del mexicano en México. [Nota: según datos del INCAA, este año ese porcentaje estaría en el orden del 20%, el más alto de los últimos años y, además, siempre según el INCAA, sería el segundo del mundo después de Francia, en donde es del 27%.]
El del cine francés en Francia es mayor, ¿no?
En Francia con el sistema de subsidios es diferente.
Y el cine norteamericano, ¿no tiene subsidios?
No.
¿No hay una política exterior en ese sentido, que sería un subsidio no llamado subsidio?
No hay, no se permite.
Pero hay una política hacia el exterior...
Pero no del gobierno, no oficial.
Pero el día en que el cine norteamericano deje de funcionar, ¿el gobierno no va a apuntalarlo?
(Risas) No, me parece que no, es que la gente del cine no quiere que el gobierno llegue tan cerca.

MUESTRA. Un evento sin demasiada relación aparente con el cóctel de la MPA sucedió en Mar del Plata del 16 al 22 de noviembre: la Muestra de Cine y Video del Mercosur para Niños y Jóvenes (ver recuadro). Sin embargo, allí se planteó claramente el problema de la distribución en el Mercosur (aunque en realidad había gente de toda América Latina). En el catálogo se anunciaba un foro de debate, el “Primer encuentro de directores, productores, distribuidores, exhibidores y representantes del audiovisual del Mercosur”, que tuvo lugar en una playa cerca del faro. En la fundamentación del debate se decía: “Sabemos que los mercados se generan y la capacidad de apreciación de los públicos se forma a través de la oferta. Los materiales de un mismo origen –la poderosa industria audiovisual norteamericana– configuran la mayor parte de la actual oferta de cine y televisión para nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Se impone así un modelo narrativo y estético –entre muchos otros posibles– que será el modelo de audiovisual y el tipo de consumo que demandarán los públicos, sencillamente porque no habrán conocido otro distinto o solo habrán tenido contacto con él de manera muy esporádica”. En ese encuentro y en otros seminarios se habló mucho de programas de cooperación en la región, de intercambios y de voluntades políticas. Lo cierto es que, como siempre, el problema central de la distribución comercial fue el menos trabajado. Esto es previsible y comprensible: la mecánica de la distribución comercial es más un asunto global que regional y, como cada vez que se habla de lo global, hay que pensar en cuánta es la influencia del país más poderoso del planeta. En el ámbito audiovisual, en mayor medida que en casi cualquier otro, Estados Unidos es el regulador dominante.


¿CONCLUSIONES? 1) Está claro que es conveniente para el cine norteamericano que el cine argentino funcione en Argentina y que el brasileño funcione en Brasil. Ahora, ¿hasta qué punto es conveniente para las distribuidoras norteamericanas, que son también productoras de cine, que el cine argentino funcione en Brasil y viceversa? Si bien pueden ganar plata distribuyendo un film argentino en Latinoamérica, ¿a la larga no corren el riesgo de abrir los horizontes de un público acostumbrado al cine norteamericano hacia otro cine, incluso hacia otras estrellas? ¿O la MPA habrá visto que, teniendo que aceptar la existencia de “cines extranjeros” como algo irreversible, en el futuro el negocio va a estar en mayor medida en la coproducción y distribución de películas “mixtas” que en la producción exclusivamente estadounidense?
2) Sexo, pudor y lágrimas y Amores perros. Enormes éxitos en México, ambas sin actores reconocibles para el público argentino y quizá tan “mexicana” una como la otra. Más allá de la valoración que se pueda hacer sobre ambas películas, hay varias diferencias en cuanto a su carrera en Argentina. Sexo fue estrenada en dos o tres salas y Amores en veinticinco. Sexo tuvo una campaña mínima y Amores un fuerte despliegue publicitario. Sexo fue un fracaso y Amores fue un éxito. La primera fue distribuida por Twentieth Century Fox, una major, y la segunda por Eurocine, una distribuidora independiente. Hay algo evidente, una major estrena más películas que una independiente y, en todo caso, si le va mal con algunos lanzamientos no es muy grave en el marco del negocio anual, que se cubre con un par de tanques mainstream, y en una perspectiva mundial. Ahora, para muchas distribuidoras independientes, cada película es una apuesta de alto riesgo, y necesariamente se van a preocupar más. ¿La buena estrategia de marketing siempre la hace el experto global?
3) Según se desprende de la entrevista con Steve Solot, la MPA y el aparato de distribución audiovisual norteamericano necesitan contenido, incluso de los ahora llamados “países emergentes”. Hace varios años, cuando se los llamaba “países en vías de desarrollo”, y otros los llamaban dependientes, se cuestionaba que un hecho que ocurría en Paraguay se conociera en Argentina mediante una agencia de noticias norteamericana o inglesa. Hoy el tema de las agencias y la circulación de información periodística no ha cambiado demasiado pero ya no está de moda. En cambio, debatir el audiovisual y su distribución todavía tiene su público, por lo que no está de más preguntarse cuán diferente era la película de Pokémon en su versión japonesa, antes de occidentalizarse y convertirse en la versión comercializada por la Warner, compañía distribuidora y productora del país que define, en buena medida, qué debe entenderse por occidentalización y globalización.