| El quinteto de Dave Holland en la Argentina |
![]() Nuestro jazzero de cabecera sigue adelante con sus comentarios de recitales en Buenos Aires. esta vez le tocó el turno a la presentación de Dave Holland en el Coliseo, a la cabeza de su quinteto. Sigan aquí las sesudas y precisas palabras del hombre que hizo del gorro un símbolo. Huésped habitual de nuestro país, el bajista Dave Holland se presentó en el Teatro Coliseo con el quinteto que dirige desde hace varios años, que en esta ocasión presentó la novedad del baterista Nate Smith. Holland es un músico de dilatada trayectoria, que en sus comienzos y hasta bien entrados los años 80 estuvo ligado a varios de los músicos más importantes de la vanguardia jazzística, como por ejemplo, Anthony Braxton, con quien grabó varias placas. Auténtico virtuoso de su instrumento (su disco Emerald Tears, en el que es el único intérprete, editado por el sello ECM es un must para todos los interesados en las posibilidades musicales del contrabajo), también sus dúos con el saxofonista, pianista y flautista Sam Rivers y grabaciones en diversas formaciones (tríos, cuartetos, quintetos, todos caracterizados por la ausencia del piano) lo convirtieron en un músico al que –sin caer en las vertientes más extremistas del free- se lo podía considerar como un representante del jazz más importante que se hacía en esos años. Pero vaya uno a saber si por razones económicas o un auténtico giro en sus convicciones musicales, a partir de los años 90 su música se hizo más conservadora y concesiva, algo que le permitió una llegada a un público mucho más amplio y a ganar un sólido reconocimiento entre la crítica jazzística menos ligada a los movimientos de vanguardia. El instrumento para ello fue su actual quinteto (aunque también últimamente grabó un par de discos con una big band que no lo harán entrar en la historia grande de esas formaciones) con el que logró de algún modo un delicado equilibrio entre su intención de presentarse como un exponente referencial del actual jazz moderno y el gusto de un público interesado en esa música, siempre y cuando esta no transite por los caminos de la improvisación experimental y arriesgada . Estas características pudieron apreciarse en el concierto ofrecido en el Teatro Coliseo en el que el quinteto –integrado aparte de Holland y Smith, por el saxofonista Chris Potter, el trombonista Robin Eubanks y Steve Nelson en vibrafón y marimba- presentó temas de su ultimo disco Critical Mass y otros de placas anteriores. Es evidente que –con el tiempo que llevan tocando juntos- el grupo ha conseguido un considerable grado de afiatamiento aunque no ofrece un sonido que pueda calificarse como original y/o personal. Hay solos muy buenos, en particular de Eubanks, un músico que ha abrevado en los grandes maestros del instrumento, como J.J. Jonson, pero la estructura de los temas resulta algo reiterativa con un sonido que por momentos parece dmasiado “pasteurizado”. No es casual que los mejores pasajes del concierto hayan sido aquellos en que la música se apartó de ese tono general bastante contenido y homogéneo, como el dueto entre Chris Potter y Holland, en el modelo de los legendarios de Eric Dolphy con Charlie Mingus, o algún solo “a capella”, de Eubanks. Que el estilo elegido por Holland es fructífero lo demuestran el lleno total de la sala, a pesar de unos precios de nivel europeo y el entusiasmo del público presente, pero quienes llevamos algunos lustros escuchando jazz no podemos dejar de tener la sensación que estos músicos podrían ofrecer una música menos calculada y más arriesgada y personal. Jorge García. |