El rincón del Viejo Canalla
Eduardo Rovira

SONICO. Eduardo Rovira, la otra vanguardia. Edición independiente europea.-

Es una regla que en casi todos los géneros musicales existan músicos que – a pesar del talento que poseían- no lograron el reconocimiento que merecían. En nuestro país es un caso paradigmático dentro del tango el del bandoneonista, compositor y arreglador Eduardo Rovira. Músico proveniente de una familia perteneciente a la clase obrera, formó parte de  esa categoría de talentos precoces que desde niños manifestaron su vocación por la música. Integrante en su juventud de diversas orquestas, como las de Antonio Rodio, Osmar Maderna, Roberto Caló y José Basso, fue, sin embargo,  con la formación de Alfredo Gobbi donde su nombre empezó a trascender, a partir de un tango que le dedicara al gran violinista, El engobbiao en el que ya se podían apreciar de manera embrionaria las característica que desarrollará luego con sus formaciones de las décadas del 60 y 70. En 1957 dirigió una orquesta de la que participaba el cantante Alfredo del Río, todavía dentro de los moldes tradicionales y en 1958 actuó como bandoneonista y arreglador del octeto del pianista Osvaldo Manzi. Fue en 1959 que formó su revolucionaria Agrupación de Tango Moderno, con la que empezó a interpretar sus propias obras y a realizar creativos arreglos de temas de otros compositores. Esa década fue la más prolífica y revolucionaria de su carrera, en la que grabó sus discos fundamentales (Tango Vanguardia, Tango en la Universidad y Sónico) donde desarrollará sus concepciones sobre el tango, tanto en agrupaciones orquestales como en tríos. Lo notable de Rovira es que, siendo contemporáneo de Astor Piazzolla, su camino musical se desarrolló en otra dirección y alguna vez declaró que limitar el tango a una danza bailable era empobrecerlo,  por eso hablaba de un tango “de la cintura para arriba”. Conceptualmente su obra es de carácter camarístico, y –en contraposición al estilo intenso y pasional de Piazzolla- aparecía como más cerebral, aunque no fría (basta escuchar obras profundamente emotivas como A Evaristo Carriego o Tango para Angele) y donde el contrapunto es un elemento esencial. Rovira logró una creativa fusión entre las raíces populares del tango y la música académica, incorporando incluso elementos dodecafónicos en una síntesis audaz y novedosa. Además incorporó al bandoneón un pedal electrónico que producía nuevos sonidos. Tuve la fortuna de conocer personalmente a Eduardo Rovira, un hombre sencillo y modesto, y de verlo actuar muchas veces con su trío en el legendario boliche Gotán del Tata Cedrón, donde compartía escenario con el quinteto de Astor Piazzolla y actuaba en ese entonces de telonero como solista de bandoneón un joven Rodolfo Mederos (el mismo que hoy realiza declaraciones menospreciando la obra de Rovira). Si bien no eran enemigos, Rovira y Piazzolla nunca se llevaron demasiado bien (aquel admiraba a Astor, mientras que este último trataba a Rovira de manera mucho más distante). En los años 70, la falta de reconocimiento a su obra por parte de la crítica y el público provocó que el músico se fuera a vivir a La Plata, donde realizará trabajos para la Banda Policial de la ciudad, grabando  también un par de discos que, aun con varios buenos temas, no estuvieron a la altura de sus trabajos de la década anterior. Eduardo Rovira falleció prematuramente en 1980 a los 55 años, dejando una obra que, afortunadamente, ha empezado a ser valorada en su justa dimensión.

La grabación por parte de la orquesta de Osvaldo Pugliese del tango A Evaristo Carriego (en una versión memorable) fue tal vez el puntapié inicial para esa valoración, a lo que debe sumarse la labor del gran bandoneonista César Stroscio, radicado en Francia hace muchos años, quien estilísticamente puede considerarse un sucesor de Rovira, interpretando además en sus discos varios de sus temas. Además aquí apareció un grupo, el Quinteto Rovirado, que se dedica a interpretar de manera excluyente sus obras. Es en este contexto que aparece este disco, el primero dedicado en su totalidad a interpretar obras y arreglos de Eduardo Rovira a cargo del grupo Sónico formado en Bélgica por el contrabajista argentino Ariel Eberstein, un músico radicado en ese país hace varios años. El disco presenta dos formaciones, una integrada por un cuarteto con Eberstein, Lysandre Donoso en bandoneón, Stephen Meyer en violín y Anke Steenbeke en piano y la otra compuesta por Eberstein, Donoso y el guitarrista Patrick de Schuyter que recrean con absoluta fidelidad los temas y arreglos de Rovira, captando su esencia a la perfección. Así con el cuarteto se pueden escuchar excelentes versiones de dos de las mejores obras de la última etapa de Rovira, Majo Majú y el intenso Que lo paren. La vena más lírica del compositor se puede apreciar en el melancólico Tango para Angele y en El violín de la ciudad, que ofrece una notable cadenza a cargo de Meyer. Dos obras no demasiado conocidas, A Marambio Catán y Taplala, son objeto de excelentes versiones y la vertiente de Rovira como arreglador se puede apreciar en El motivo, uno de los grandes temas de Juan Carlos Cobián y en La cumparsita, obra transitada si las hay y a la que el creativo arreglo le arranca nuevos matices. Con el trío antes mencionado se pueden escuchar el vigoroso Esquina, de Rodolfo Alchourrón, el poético Azul y yo, con sus inesperados cambios de tiempo, y dos temas muy emblemáticos, Sanateando y Sónico, en los que se recrean los arreglos del tío que Rovura integrara con el guitarrista Salvador Drucker y el contrabajista Néstor Mendy. Un notable disco, rindiendo un merecido homenaje a uno de los más grandes renovadores de nuestra música ciudadana. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL VIERNES 27 DE JULIO A LAS 21 HS. EN EL CAFF, SANCHEZ DE BUSTAMANTE 764.

 

 

 

DIEGO SCHISSI. Tanguera. Club del disco 080.

La figura de Mariano Mores ha suscitado muy diversas opiniones en cuanto a sus dotes como pianista, orquestador y presunto renovador del tango. Pero donde seguramente no hay discusiones es en cuanto a su importancia como compositor. Varios temas de su autoría se han convertido en clásicos indispensables del repertorio tanguero, mostrando una muy rica inspiración melódica. Al pianista Diego Schissi sí se lo puede anotar con seguridad entre los músicos más renovadores de la generación actual. Excelente instrumentista al que se lo podría encuadrar dentro de una estética (si cabe el neologismo) post-piazzolliana, es también un muy competente compositor y un muy creativo arreglador. Sus notables virtudes en este rubro se pueden apreciar en este trabajo, en el que sobre varios temas consagrados de Mores desarrolla muy imaginativos arreglos en los que, respetando la rica raíz melódica de cada tema y sin perder la esencia de los mismos, los convierte en versiones  absolutamente originales y novedosas, Para ello Schissi está acompañado de su habitual quinteto que completan Santiago Segret en bandoneón, Guillermo Rubino en violín, Ismael Grossman en guitarra y Juan Pablo Navarro en contrabajo, a los que se suman tres destacadas vocalistas. Los rasgos antes mencionados ya se pueden apreciar en el formidable arreglo del tema que da título al disco (tal vez la obra instrumental cumbre de Mores)  y que inicia el mismo, en el que se destaca el pizzicato del violín y el trabajo del piano. La milonga Taquito militar es objeto de una vigorosa versión y los arreglos instrumentales de temas que habitualmente se escuchan cantados, como Uno, Cuartito azul, Gricel y Cada vez que me recuerdes permiten apreciar en plenitud los rasgos antes mencionados, la inspiración melódica del compositor y los creativos arreglos de Schissi. Pero hay también temas cantados, y así en Esta tarde gris, el desgarrado fraseo de Nadia Larcher se contrapone con el casi juguetón arreglo y Lidia Borda impregna de dramatismo a Cristal y Sin palabras. Y en Cafetín de Buenos Aires es Micaela Vita quien se luce en un inesperado dúo con Santiago Segret. El notable CD finaliza con una lúdica versión de la milonga El firulete y un bello solo de piano de Schissi del tema Luces de mi ciudad. Un notable trabajo que ratifica los talentos de Mariano Mores como compositor y Diego Schissi en los roles de  instrumentista y arreglador. Jorge García.

 

 

 

ALICIA VIGNOLA. Azsulado. Aqua 536.

En los últimos años son varias las cantantes femeninas de tango que se han destacado pero si se hiciera un hipotético ranking Alicia Vignola estaría sin duda entre las mejores. Dueña de una perfecta afinación y dicción y un muy personal fraseo en este, su segundo trabajo después de varios años, está acompañada por músicos tan calificados como Cristián Zárate en piano, César Angeleri en guitarra, Nicolás Erlich en bandoneón, Pablo Motta y Juan Pablo Navarro repartiéndose el contrabajo y la participación en algunos temas del violinista Bruno Cavallaro. Con muy buenos arreglos (presumiblemente de Zárate y Angeleri, el disco no lo aclara), la cantante ofrece un repertorio que oscila entre obras de la inoxidable dupla Gardel/Le Pera y la sentida poesía de Eladia Blázquez, con algunos agregados. Así de los primeros se pueden escuchar exquisitas versiones de Golondrinas, acompañada de violín y guitarra, Sus ojos se cerraron, con una introducción vocalizada y Cuando tú no estás, en dúo con Zárate. De Blázquez hay muy buenas interpretaciones de El corazón al sur y Siempre se vuelve a Buenos Aires y una intimista versión de Cualquiera de estas noches, también en dúo con el piano, formación que se repite en Como dos extraños, En el Poema en si mayor, de lo mejor de la dupla Piazzolla/Ferrer hay una excelente introducción de bandoneón y en la bella zamba Mujer, niña y amiga, se luce la guitarra de Angeleri. El disco se completa con tres obras de la dupla integrada por Jaime y Fidel Gamboa, que no agregan demasiado a un trabajo, por lo demás, muy atractivo y que ratifica las excelentes dotes vocales de Alicia Vignola. Jorge García.

 

 

 

ORILLAS GARDELIANAS. Edición independiente.

Si bien cuando se habla de la enorme figura de Carlos Gardel la referencia inmediata es hacia sus inimitables dotes como cantor de tangos, hay en su extenso repertorio (casi 1000 grabaciones, de las cuales más de la mitad son esenciales y que bien harían en investigar los cantantes actuales a fin de ampliar un programa de títulos muchas veces acotado) una apreciable poción, sobre todo en su primera época, dedicada a diversos ritmos folclóricos, la canción criolla y los llamados tangos camperos. Ese poco explorado territorio es el que decidió recorrer el cantante rosarino Leonel Capitano, aquí acompañado por dos jóvenes y talentosos músicos que a la sazón forman un dúo, el pianista Agustin Guerrero, uno de los más audaces renovadores del tango actual y el guitarrista Juan Martín Scalerandi. Capitano es un excelente vocalista, dueño de un afinado registro de tenor y con gran ductilidad para captar la esencia de cada uno de los temas que interpreta y sus acompañantes consiguen con él una perfecta química. Así el trío recorre un variado repertorio que incluye algunos tangos y diversos ritmos criollos y folclóricos. Entre los primeros hay títulos notables como Murmullos, el melodramático Cruz de palo, una notable obra de Celedonio Flores, Colorao, colorao y los poco escuchados Flor campera y Por el camino. Hay bellos estilos como Querencia, el poético El sueño y Pobre gallo bataraz, algún vals, como La pena del payador, una milonga (La criolla) y un triunfo (La tropilla). Dentro de un disco de parejo y excelente nivel tal vez el pico más alto sea la sentida versión de Capitano de la canción criolla Imsomnio. Hay también una versión instrumental del dúo del tango La uruguayita Lucía y el trío muestra sus dotes autorales en la cifra que da título al disco y lo cierra. Un muy buen trabajo de estos tres músicos, que muestra la riqueza de la herencia gardeliana en un territorio poco transitado. Jorge García.

 

 

 

TANGO DE UNA. Edición independiente.

Bernardo Monk es un excelente saxofonista, cuya versatilidad le permite manejarse con la misma solvencia en terrenos aparentemente tan disímiles como el jazz y el tango. En este caso lo encontramos al frente del Ensamble de Tango del Damus, integrado por jóvenes músicos provenientes de la UNA (Universidad Nacional de las Artes) que, con diversos integrantes y una formación que propone variados timbres, ofrece un programa integrado por obras compuestas en su totalidad por jóvenes autores contemporáneos, enrolados casi todos ellos en las vertientes más modernas del tango. Así el disco comienza con Bailongo, un vigoroso tema del violinista Ramiro Gallo y continúa con otro potente título, Chiru, del pianista Julián Peralta. Fortunato es una obra lírica y serena de Ramiro Boero en la que se luce el bandoneonista Anderson Perea Da Silva. Hay un vals de Pablo Estigarribia (Bailar contigo) y dos movidas milongas, Un kilo y dos pancitos, de Juan Pablo Navarro y Supermilonga, de Andrés Linetzky. La zona más vanguardista del disco está representada por Tongo 2, del pianista Diego Schissi y el intrincado Microcentro, de Monk. El atractivo CD finaliza con una obra de Daniel Ruggiero, Osvaldo y Osvaldo, dedicada al maestro Pugliese y al padre del autor, emblemático bandoneonista de esa orquesta. Un disco que es un interesante aporte al tango actual. Jorge García.

 

 

 

NOELIA SINKUNAS. Escenas de la nada mirar. Edición independiente.

Dentro de la pléyade de jóvenes y talentosas pianistas que enriquecen la música popular argentina, una de las más destacadas es Noelia Sinkunas. Integrante de la Orquesta Alto Bondi, del trío Inestable que acompaña regularmente al cantante Cucuza Castiello  y participante de un interesante disco en dúo con la cantante Marina Ríos (comentado en este espacio), ahora presenta su primer trabajo como solista, integrado en su totalidad por composiciones propias- Si bien Sinkunas es una intérprete que desarrolla su actividad en el terreno del tango, este trabajo excede ampliamente ese presupuesto ya que si bien hay temas encuadrados en ese territorio como el intenso A Don Paéz, el lírico El espejo y yo y Milonguea, que empieza como una milonga lenta y desarrolla un vigoroso crescendo, en otros entramos en el terreno de  música rica en improvisaciones que la acercan por momentos al espíritu jazzero, de rasgos predominantemente impresionistas. Esto se puede apreciar en el obsesivo y elaborado El errante, el introspectivo Mirar, el “raveliano” La otra vuelta y en los complejos arpegios de De la nada. Un disco que muestra en plenitud el talento como instrumentista y compositora de Noelia Sinkunas. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL SÁBADO 21 DE JULIO A LAS 21.30 HS. EN EL RESTO BAR DE CAFÉ VINILO, GORRITI 3780.

 

 

 

STELLA MARIS PONCE Y ARIEL ARGAÑARAZ EN VIVO EN CAFÉ VINILO. TANGO Y POESIA.

Stella Maris Ponce, poeta, cantante y gestora cultural entrerriana, comenzó su carrera como vocalista en el terreno del blues, el góspel y el jazz, territorio que continúa cultivando (en este espacio se comentó un concierto suyo de blues y poesías). Pero hete aquí que una circunstancia fortuita provocó que se acercara a nuestra música ciudadana, incorporando un nuevo camino en su trayectoria vocal. Hay que apresurarse a decir que la cantante sale airosa del desafío. Acompañada por Ariel Argañaraz, uno de los más completo guitarristas del medio, siempre sobrio y medido en su tarea de integrarse al trabajo de la vocalista, Stella Maris Ponce eligió adentrarse en obras consagradas del territorio de nuestra música ciudadana las que intercaló con algunas breves poesías de su autoría en las que muestra sus virtudes en ese terreno, dentro de una temática intimista y personal. Se pudieron escuchar así ajustadas versiones de distintas obras ya incorporadas a la memoria popular en las que la cantante muestra una adecuada afinación y dicción y un alto nivel expresivo. Dentro del parejo nivel que mostró el recital los highlights hay que buscarlos en las intensas versiones de La luz de un fósforo y Desencuentro, el lirismo que la cantante trasmitió en Soledad y Yuyo verde y el romanticismo con que impregnó sus versiones de Gricel y Como dos extraños. Un debut en Buenos Aires de Stella Maris Ponce  como cantante de tango que le abre las puertas a futuras presentaciones. Jorge García.

 

 

 

LA BRUJA SALGUERO. Norte. DBN.

Con una trayectoria en el canto de dos décadas y varios discos en su haber, a esta altura no quedan dudas que la Bruja Salguero es una de las voces esenciales de nuestra música folclórica. Cantante de gran intensidad expresiva, se caracteriza porque, sin desdeñar a  los compositores clásicos de la música nativa, se preocupa por difundir la obra de nuevos autores. Estas características se pueden apreciar en este reciente trabajo en el que, acompañada por un numeroso grupo de músicos de gran nivel en diferentes formaciones, desarrolla un programa integrado mayoritariamente por obras de reciente data. Es así que, vg, se pueden escuchar dos temas del riojano Ramiro González, la chaya Dele retumbar en la que aparece como especial invitado Tino Salguero, padre de la cantante, y el huayno Estoy donde debo esta. En marzo es un vigoroso ritmo de landó de Franco Ramírez, Aves nocturnas, una movida chacarera de Santiago Suárez y Para renovar los días es un bonito tema de Juan Arabel. Del cordobés José Luis Aguirre se puede escuchar el vigoroso Huaynavalito y la Bruja se muestra como interesante compositora en la vidala chayera Solo por hoy. La vertiente más clásica está representada por el intenso Cuando tenga la tierra, de Daniel Toro y Ariel Petrocelli y la bella zamba La catamarqueña, de Eduardo Falú y Manuel Castilla. Otro muy buen disco de la Bruja Salguero que la ratifica, por si hacía falta, como una de las mejores intérpretes de nuestra música autóctona. Jorge García.

 

LAURA GUITART. Estampas del tiempo. Edición independiente.

De manera permanente surgen dentro de nuestra música popular nuevos intérpretes que la enriquecen. En este caso es la joven cantante bonaerense Laura Guitart una vocalista de muy buenas aptitudes que en este trabajo nuestra su ductilidad cantando obras de nuestro acerbo folclórico y exponentes de la música ciudadana. Con arreglos y dirección del pianista santiagueño Marcelo Perea y el acompañamiento de músicos de primer nivel como el guitarrista Osvaldo Burucuá, el bandoneonista Walter Castro, Damián Bolotin en violín, Néstor Acuña en acordeón, Víctor Carrión en vientos y Diego de la Zerda en percusión, la cantante ofrece un ecléctico repertorio en el que hay varios temas que resaltan el papel de la mujer en la vida. Hay muy buenas versiones de tangos como Gricel y Vendrás alguna vez en los que se destaca Castro y el arrabalero Atenti pebeta  y son muy logradas las interpretaciones del vals Flor de lino y la antigua y bella milonga Tu vuelta, donde está acompañada por Burucuá. Dentro del terreno folclórico, Guitart se luce en Como pájaros en el aire, de Peteco Carabajal, el clásico Las golondrinas, la bonita zamba de Perea, Lapachos en primavera y el juguetón rasguido doble El rancho e la cambicha. Laura Guitart también se muestra como una interesante compositora  en María, un aire litoraleño en el que se luce Acuña en acordeón y Siestas del estero, con destacada participación de De la Zerda. Un atrayente debut de esta joven cantante. Jorge García.

 

 

 

MARTIN SUED. Iralidad. Edición independiente.

Al bandoneón se lo identifica habitualmente como un instrumento ligado de manera casi excluyente con el tango y, ocasionalmente, con el folclore. Sin embargo, músicos como Martín Sued, un intérprete que por cierto no desdeña las raíces tangueras (como lo demuestra su muy buen disco en dúo con Leandro Nikitoff, comentado en este espacio) consigue extraer del bandoneón sonidos absolutamente novedosos e inclasificables. En este disco, integrado casi en su totalidad por obras propias, Sued se presenta en la mayoría de los temas como solista y en algunos aparecen invitados de primer nivel. El disco se inicia con Nardos, una obra con pasajes obsesivos y Sanyo es una pieza muy creativa. El intenso Hormiga es ya casi un clásico en tanto que Ur ofrece un tono sereno e introspectivo. En Sanar, Sued se acompaña de algunos sonidos vocales, Chiche presenta un tono melancólico no exento de intensidad y Hiedra al sol es una lírica aproximación al tema de Luis Spinetta. Peregrine & Beinet es un dúo con el Mono Fontana en piano y teclados de cambiantes tonos y en Reloj, Liliana Herrero recita una poesía. En Mi juleñita, un tema anónimo del Norte argentino, Sued está acompañado por la siempre bienvenida Silvia Iriondo en canto y el CD finaliza con un tema en dúo con el gran guitarrista brasileño Yamandú Costa. Un disco que permite descubrir nuevas sonoridades en el bandoneón, diferentes a las habituales. Jorge García.

 

 

 

RAMIRO BOERO. Acontece. Epsa 2006.

He aquí otro disco en el que el bandoneón aparece en un contexto diferente al habitual, a cargo de Ramiro Boero, un excelente instrumentista que ha desarrollado su carrera dentro de los territorios del tango. Pero el caso es que Boero, vivió su infancia en Brasil y quedó impregnado por la música popular de ese país. Este disco es el resultado de ese particular cariño y en él, en condición de solista, Boero rinde homenaje a varios de los compositores fundamentales de la música popular brasileña, mostrando de paso las posibilidades del instrumento. El disco comienza con Loro, un tema de Egberto Gismonti que presenta una introducción tanguera y continúa con el lírico tema de Cartola que da título al disco. Pra machucar meu coracao es un romántico clásico del gran Ary Barroso, en tanto que Chará es una especie de choro de Baden Powell. El tono romántico vuelve a predominar en Luiza, de Tom Jobim y María Rita, de César Camargo Mariano, mientras que Asa branca es otro gran clásico. Uno de los grandes momentos del disco es la melancólica versión de Amargura, de Radamés Gnatalli y la placa finaliza, como para no desmentir las raíces de Boero, con God Hoy (un tango pata Adilson Godoy). Un muy atractivo disco de Ramiro Boero en el que el bandoneón está al servicio de una sonoridad distinta. Jorge García.

 

 

 

ENSAMBLE KUAI. Soledades permanentes. Kuai 50 (solo digital)

La meritoria labor desarrollada por el sello Kuai a lo largo de varios años lo ha llevado a disponer en su catálogo  de 50 títulos, todos destinados a promover a jóvenes figuras del jazz nacional en su labor de instrumentista y compositores. Este disco está ideado a partir de una obra que el legendario contrabajista Jorge López Ruiz compusiera hace varias décadas: Bronca Buenos Aires. Si aquel trabajo de largo aliento, con destacados solistas, significó un hito dentro del jazz argentino de esa época, este trabajo podría decirse que, inspirándose en esa obra, realiza una relectura actual de la misma, con la participación de varios de los músicos más destacados de la escena jazzística nacional actual, todos bajo la dirección del contrabajista Juan Manuel Bayón. La obra, tras una introducción en guitarra eléctrica de Demian Poots, está estructurada en cuatro partes de diferentes autores. La primera, Un sueño casual, pertenece a la vocalista Jazmín Prodan, y ofrece un notable solo de saxo tenor de Pablo Moser. En la segunda, Relatar mi mundo, compuesta por el baterista Andrés Elstein, se lucen Emma Famin en saxo soprano y Sebastián Greschuk en trompeta y hay un destacado trabajo de Nataniel Edelman en piano. El siguiente segmento, Los silencios, pertenece a Poots y ofrece un muy buen solo en flauta de Famin y otro, notable y muy libre, de Moser en tenor, con una muy buena participación de Jazmín Prodan vocalizando. La última parte, Murmullos/Bronca Buenos Aires es de autoría de Bayón y ofrece un brillante solo de Lucas Goicoechea en saxo alto y otro de Juani Méndez en tenor, finalizando con un dúo de batería y percusión a cargo de Elstein y Fran Cossabella. No son muchos los trabajos que ofrece el jazz nacional a cargo de formaciones numerosas pero puede afirmarse sin titubeos que este es uno de los más destacables. Jorge García.

 

 

 

ANGEL SUCHERAS. New Orleans Spirits. Aqua 539

Así como el jazz nacional presenta una buena cantidad de vocalistas femeninas de calidad, no son muchos los cantantes masculinos que se pueden destacar. Una bienvenida excepción es Angel Sucheras, un muy buen intérprete que, además, como lo demuestra en este disco es un destacado ejecutante de piano y órgano Hammond. Acompañado por Leo Cejas en contrabajo y Diego Alejandro en batería, Sucheras presenta un atractivo muestrario de  músicas inspiradas en Nueva Orleans, compuestas en diferentes épocas, en los que se muestra como un excelente instrumentista y un cantante de personal fraseo. El disco se inicia con el inoxidable Basin Street Blues, interpretado con gran enjundia por Sucheras y con un muy buen solo de Cejas y la vertiente tradicional también aparece en Doctor Jazz, de King Oliver, con el líder luciéndose en canto y órgano. Un tono más introspectivo presenta la lírica balada Do you Know what it Means to Miss New Orleans y la vertiente blusera se puede apreciar en el vigoroso The Shampoo, de Les McCann  y Baby, please don´t Go, del gran Muddy Waters. Pero también se incorporan temas más contemporáneos, como el potente Filthy McNasty, de Horace Silver y dos obras de Keith Jarrett, Conmon Mama y The Windup en los que Sucheras muestra sus virtudes como pianista e improvisador. Un muy interesante disco que amalgama con sabiduría tradición y modernidad. Jorge García.

 

 

 

MILTON ARIAS. 50. El caldero. Edición independiente.

Este disco del contrabajista y compositor cordobés Milton Arias, muestra la necesidad de prestarle atención a los músicos surgidos del interior de nuestro país. Acompañado por Fabricio Amaya en guitarra, Ismael Avecilla en saxo tenor, Renato Borghi en trompeta, Martín Barroso en piano y Luciano Cuviello en batería, Arias ofrece un programa integrado en su totalidad por obras propias en las que se fusionan influencias de ritmos folclóricos y elementos rockeros, con una tendencia a la improvisación de claro cuño jazzístico. Estos rasgos de pueden apreciar, vg, en el tema que abre el disco, Compañeros que tras un comienzo bagualero desemboca en una estructura jazzera, incorpora una suerte de marcha y termina con un ritmo de chacarera, con gran trabajo de los vientos. Hay temas de un tono más intenso como Tupac Milagro, con muy buenos solos de Barroso y Avecilla y Serpiente gigante negra muerta sobre el Calicanto, que presenta bruscos cambios de tiempo y un solo de guitarra de tono rockero. Base de esas mismas características también presenta El otro, con un gran solo de Arias y Marcha se inicia con un aire de ecos flamencos y ofrece destacables improvisaciones. Un registro más introspectivo y lirico se puede apreciar en el tono vidalero de Compañera, en tanto Arbol en llamas, cantado por María Luz Maldonado, va desarrollando un progresivo crescendo. Un muy atractivo disco a cargo de estos jóvenes músicos de Córdoba. Jorge García.

 

 

 

ALLPA MUNAY. Yupanqui inédito. Edición independiente.

No es ningún descubrimiento señalar que Atahualpa Yupanqui es uno de los músicos más importantes de Latinoamérica y numerosos son los trabajos que se han dedicado a interpretar su colosal obra. Lo novedoso de la propuesta de este grupo es que, a partir de un encuentro con Roberto “Kolla” Chavero, hijo del gran músico, se rescataron una serie de obras inéditas o muy poco difundidas de su enorme producción. Integrado por Fernando de Gyldenfeldt en voz, un muy buen cantante,  Pablo Palacios en piano, Nicolás Kaminkowski en guitarra y Nahuel Villegas en percusión, el grupo desarrolla un programa que permite descubrir obras desconocidas de un gran artista. Es así que se pueden apreciar auténticas joyas como el aire de zamba El adiós, la melancólica vidala ¿Quien sabe por qué? La bella Serenata india, la canción de cuna El niño duerme sonriendo o Forastero, con música de Carlos Guastavino. Los ritmos latinoamericanos están presentes en el intenso Te dicen poeta y la Canción del cañaveral. Hay también una poesía sin música de Don Ata, No me dejes partir viejo algarrobo, una chacarera Cachilo dormido que es tal vez el único tema ampliamente conocido del disco y se puede escuchar una de las piezas más combativas y comprometidas del compositor, la milonga Preguntitas sobre Dios. Un muy interesante disco que permite ampliar nuestro conocimiento del inagotable legado musical de Atahualpa Yupanqui. Jorge García.

ESTE DISCO SERA PRESENTADO EL 17 DE AGOSTO A LAS 21 HS. EN HASTA TRILCE, MAZA 177

 

 

ACRE. Edición independiente.

Afortunadamente aparecen de manera continua dentro de nuestra música popular diferentes músico con nuevas propuestas. En este caso es el grupo folclórico Acre, integrado por Bruno Bollini en bajo eléctrico, cello, piano y percusión, Adrian Bollini en flauta traversa, Juan Pablo Cuellar y Sebastián Neuss en guitarras y Mariano Cantero en batería y percusión más la presencia en algunos temas de Lucas Dopazo en teclados. Además los dos Bollini y Cuellar cantan aunque la falta de información en el disco impide identificarlos. Lo interesante del grupo es que, sin renunciar a las raíces ofrece versiones renovadas y creativas de algunas obras de grandes compositores, más varios temas propios. Entre las primeras hay una muy buena versión de la Canción del jangadero y un excelente arreglo para percusión y voces de Algarrobo, algarrobal. Acre recupera Te voy a contar un sueño, un bello tema de Jacinto Piedra y hay también muy buenos arreglos de la chacarera Juan del Monte y el huayno Solo luz, de Raúl Carnota. Entre los temas propios se pueden resaltar la chacarera La escondida, la bonita zamba Del Peregrino y la melancólica Vidala del cerro. Un muy promisorio debut de este grupo. Jorge García.

 

 

 

CLARA AITA GRUPO. Cuando escampe. Edición independiente.

Muchas veces, me incluyo, existe la tendencia a menospreciar el trabajo de jóvenes cantautores/as sin escuchar con atención sus obras. En este caso, hay que apresurarse a señalar que estamos ante una instrumentista y compositora de talento infrecuente. Intérprete de la guitarra y compositora de todos los temas y arreglos, Clara Aita está aquí acompañada por Aldana Bozzo en flauta y bandoneón, Bruno Milano en bajo eléctrico y Lucas Wilders en batería y percusión, más la presencia de numerosos invitados, desarrollando un programa integrado en su totalidad por obras propias en las que se detectan los ecos de varios ritmos nacionales y latinoamericanos y también de la canción urbana. El disco comienza con el intenso tema que le da título en el que se destaca la flauta y hay obras rítmica y potentes, como los candombes Iemanjá y Surubí, con la participación de tambores, la cueca La perseguida, con buena participación del bandoneón y la instrumental Chacarera de la gorra. Pero Clara Aita también muestra una vertiente lírica e introspectiva en la Vidala del hambre, la canción La de alerce y el bello tema El pañuelo. La intensidad reaparece en el tema de cierre Por las que faltan, con un comienzo a capella. Un disco debut  que muestra a una joven y talentosa cantautora a la que habrá que seguir con atención en el futuro. Jorge García.

 

 

 

 

 

 

 

 

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