LLEGO TARDE: P3ND3JO5

Argentina, 2013, 157’

DIRECCIÓN, GUIÓN, PRODUCCIÓN
Raúl Perrone.

FOTOGRAFÍA
Raúl Perrone, Hernán Soma, Bernardo Demonte y Fabián Blanco.

INTÉRPRETES
Mariano Blanco, Cabito, Yenien Teves y Eugenia Juárez.

 

Búsquedas, mímesis, obsesiones.
Por Fernando E. Juan Lima

 

  1. Prefacio

Esta nota debería haber sido publicada en el número anterior de esta revista. No suelo no cumplir los compromisos asumidos, pero desoyendo el mandato cinéfilo “no andarás en auto”, me subí a uno de esos vehículos infernales y terminé chocado (aclaro que, como no podría ser de otra manera, no me encontraba al volante del artificio en cuestión). Pues bien, que tras rayos, resonancias y kinesiólogos, llego tarde y por allí me han endilgado alguna responsabilidad que tendría que ver con un altercado virtual entre el compañero Karstulovich y el director de P3ND3JO5, en tanto aquél habría realizado una crítica negativa y no salió publicada “la positiva” que debería haber estado a mi cargo. Pues bien, más vale tarde que nunca. Y después de todo el aludido altercado, que habría involucrado algo relacionado con tener o no tener huevos me parece, pues, eso: una huevada.

Así y todo, para ser coherente con lo que había escrito (y que en gran parte sigue a continuación) no he leído la crítica de Federico Karstulovich. Ello así para evitar la tentación de entrar en una polémica, ceder al impulso de contestar alguno de sus argumentos o generar un debate que sería injusto porque yo habría tenido la chance de leer sus líneas y él no ha tenido esa posibilidad. Esa, por lo demás, nunca ha sido la voluntad ni la costumbre de El Amante, en la cual las ideas pueden ser expresadas de forma pasional y vehemente, las contraposiciones son evidentes, pero ello nunca tiene que ver con la disputa personal (creo, estoy convencido). Así que, compañero Karstulovich, como habrá visto en los diálogos por correo electrónico mantenidos entre los miembros de la redacción, la última película de Raúl Perrone me parece una gran obra y a continuación intento ordenar mis pensamientos a su respecto.

  1. Una crítica a P3ND3JO5

Cuando desde la crítica nos acercamos a una película, es grande la tentación de examinarla desde la óptica de la obra previa del realizador en cuestión, de pensarla en el marco del cine que le es contemporáneo, de tejer redes y urdir pretendidas relaciones. Esa vertiente de análisis, válida en muchos supuestos, ha sido parcial, impropia, inadecuada para conseguir una mirada que dé cuenta como corresponde de esta gran película, rara avis incluso dentro de la filmografía de Perrone, que es P3ND3JO5. Es mucho lo que se ha dicho en torno a los lazos que unirían la obra de este autor con la de Larry Clark o Gus van Sant, por ejemplo. Pues bien, si en cualquier película donde habitan adolescentes debe citarse a Kids o la presencia de skaters obliga a recordar a van Sant, la referencia sería aceptable. El asunto es que Perrone es sólo igual a sí mismo, y esta última película suya tiene puntos de contacto pero también muchos factores diferenciales en relación con su obra anterior. En fin, que todas las películas nos llegan a los sentidos solas, virginales, separadas de todo este marco interpretativo y relacional que, a veces con fórceps, intentamos hacer encajar. Así que, por  un momento, hagamos caso al río musical que nos propone Perrone, dejemos de lado el piloto automático de la cita y la referencia y pensemos por unos instantes en P3ND3JO5.

El cine nos permite penetrar en mundos desconocidos, reales o imaginarios, tangibles o míticos. Ituzaingó es para Perrone la realidad que lo circunda, el punto de partida, el territorio conocido en el que conviven seres míticos y reales, vivos y fantasmas (y acá me traiciono y pienso en Apichatpong Weerasethakul), lazos atávicos e impulsos revolucionarios. En esta película, posiblemente más que nunca, el autor nos propone ingresar a ese universo que tan bien conoce despojándose de cualquier conexión con el costumbrismo, afinando el pincel para generar un río sensorial en el que si sólo estamos atentos a descubrir cada uno de los detalles que lo componen, cada influencia que podría descubrirse, no podremos nadar satisfactoriamente en sus aguas. La proeza de Perrone (con quien dialogamos al momento del estreno de la película, acá el link: http://www.derechoalcine2010.blogspot.de/2013/09/entrevista-raul-perrone-director-de.html ) tiene que ver con la creación de una obra ciertamente musical, aún cuando se trabajó por separado con las imágenes y la música (ninguna de las partes comprometidas habría visto el trabajo del otro, ni se habría hecho especial hincapié en la búsqueda de un montaje rítmico). Es por eso que me afirmo en esa idea de lo que hacemos casi sin pensar, ese instante de vida auténtico que se evidencia aún más en el despojamiento de las palabras y de los subrayados, marcada en el caso con la vuelta a ciertos artificios del cine silente. Como ese número de teléfono que conocemos tanto que si lo pensamos no lo recordamos pero sí podemos repetir de forma automática, como andar en bicicleta o nadar, Perrone no embellece artificialmente lo que viene siendo su mundo desde siempre. Creo entender que el trabajo ha sido inverso, casi como el del automatismo con que creaban los surrealistas, abandonarse al impulso creativo antes que encorsetarse en modelos, citas, ornamentos. Claro que en su mundo estará (como en el de cualquiera) todo el cine que vio, vivió, amó y ama. Pero ello forma parte de él, de manera ontológica, no como herramienta en la construcción de un discurso.

Y claro, ese es otro de los desafíos maravillosos que nos propone el cine, en los que las múltiples lecturas son casi infinitas. Contrariamente a lo que he leído y escuchado mayoritariamente (y me como las uñas para terminar estas líneas y leer lo que escribió Federico en el número pasado de EA), en P3ND3JO5 advierto una voluntad de despojamiento, de búsqueda esencial, de apuesta a una obra total que nos sorprenda en su honestidad y fuerza impactando simultáneamente en todos los sentidos. Claro que están los pibes y la policía, claro que no puede ignorarse el influjo de la droga y de la familia, claro que están los refugios del cine y el amor; pero esta película no es un rompecabezas. Es la mirada de quien se acerca a ella la que decide si estudiarla como una obra de ingeniería o disfrutarla como lo que es, una obra de arte.

  1. Epílogo.

Nunca he compartido ni entendido cierta fascinación que existe por la mímesis. Desde la construcción de carreras pretendidamente artísticas con base solamente en la imitación a la necesidad de buscar parecidos de manera constante. ¿Por qué cuando en una película se intenta un acercamiento a un personaje real el primer acento de mucha crítica (¿y del público?) se pone en cuánto logra parecerse el imitador al imitado? ¿Por qué, aún cuando no estamos ante una de estas películas, nos comportamos como David en la muy recomendable película Mar del Plata, tratando de descubrir pretendidos plagios? En fin, que hay algo que seguramente se me escapa, pero de lo que creo estar seguro es de que acá no importan van sants o weerasethakules, lo que importa es no perderse la oportunidad de ver en cine, como corresponde, la que hasta ahora es la mejor película de Perrone.

Nota de El Amante 256

http://revista.elamante.com/numero/256/

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