Festival de Mar del Plata 2013 Nota 8
Drinking buddies

Drinking buddies (EE.UU./2013/90’).

Dirección: Joe Swanberg.

 

Joe Swanberg no es un extraño en Mar del Plata, donde se pudieron ver sus anteriores Nights and weekends, Alexander the last y Art history. Aun cuando ninguna de ellas carecía de interés, la película ahora presentada en la competencia internacional, Drinking buddies, constituye un avance que si bien se explica en el devenir de las antes indicadas (cada una mejor que la anterior) también tiene que ver con una suma de circunstancias que a veces sólo la magia o el azar explican.

El pasaje de un mundo más ligado al mumblecore a algo más parecido al mainstream (en el elenco figuran como protagonistas Olivia Wilde, Jake Johnson, Anna Kendrick y Ron Livingston), no importa renunciar a un estilo y un decir que se caracteriza por un oído muy especial para los diálogos y lo cierto es que el citado cuarteto protagónico se saca chispas. Dos compañeros de trabajo (Wilde/Kate y Johnson/Luke), muy amigos y sus respectivas parejas generan los diversos cruces de empatía, amistad y deseo en los que las ambiguas y centelleantes relaciones están siempre al borde de atravesar una frontera sin retorno (la que tiene que ver con las relaciones sexuales o la que implica la ruptura de una relación).

Que siempre hay que prestar atención a la Kendrick no es novedad. Pero en una película en la que la energía y la fotogenia femeninas se imponen, Olivia Wilde la descose, enfundada en sucesivas musculosas que no nos permiten sino mirarla, disfrutarla y dudar de su existencia (¡es demasiado!). Su personaje, hawksiano al cubo en el modo de conducirse y relacionarse con los demás, pero además muy explícitamente sexual (heterosexual), es el que concita toda la atención dentro y fuera de la pantalla. Son sus intenciones, su deseo, su desparpajo los que secretamente se imponen en el grupo de amigos (casi) siempre. Importa menos el detalle de cómo se da el aludido cruce de parejas (o su posibilidad) que el modo en el que se construyen los diálogos, que dan cuenta de la situación sin discursos ni argumentaciones que expliquen las circunstancia. Vemos a Olivia Kate andando en bicicleta, hablando por teléfono, trabajando, jugando al pool y bebiendo, bebiendo mucho, al tiempo que lleva de las narices a (casi) todos los hombres que se cruzan en su camino. Ah… Kate y Luke trabajan en una fábrica de cerveza. No me gusta esta bebida, pero al terminar Drinking buddies considero seriamente en darle o darme una nueva oportunidad

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Fernando E. Juan Lima

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