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Los rubios PDF Imprimir E-mail
Argentina, 2003. 89'. 35mm. Blanco y negro y color. dirección Albertina Carri. guión Albertina Carri. producción Barry Ellsworth. diseño de producción Paola Pelzmajer. asistente de dirección Santiago Giralt y Marcelo Zanelli. fotografía Catalina Fernández. cámara Carmen Torres. montaje Alejandra Almirón. sonido Jésica Suárez. música Ryuichi Sakamoto, Charly García. diseño de títulos Nicolás Kasakoff. intérprete Analía Couceyro.

Estrenada en la Sección Oficial Competitiva de Largometrajes del V Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires, en abril de 2003, Los rubios ganó premios de casi todos los jurados del evento. Del jurado oficial, se llevó una mención especial. Del jurado de cine argentino "Lo nuevo de lo nuevo", el premio a la mejor película (ex aequo con Extraño, de Santiago Loza). Del jurado de Signis (Asociación Católica Mundial para la Comunicación), una mención especial. Y además ganó el Premio del Público. Y no está de más aclarar que tal vez el premio mayor fue el cariño que el film recibió en esos días por parte de los presentes en el festival.

Luego de su ópera prima -No quiero volver a casa, 2000, en competencia en la segunda edición del Festival de Buenos Aires-, Albertina Carri hizo una película que apunta a volver a casa, a sus orígenes, a preguntarse por su identidad. Los rubios es cine sobre la memoria, sus posibilidades y sus límites; sobre la memoria de Carri acerca de sus padres (Ana María Caruso y Roberto Carri), secuestrados y asesinados durante la última dictadura militar argentina. Se dijo que el título hacía mención a esos padres. Eso es cierto, pero tal vez sea incompleto: el calificativo "los rubios" refiere tanto al papá y la mamá de Albertina como a ella misma y a sus dos hermanas. Por eso en el final hay cinco personas rubias, un hombre y cuatro mujeres, en una representación -brillante, imaginativa, emotiva, como toda la película- de otra familia, una de amigos y afectos que supo conseguir la directora; y esta es una corriente de sentimientos que se percibe al ver el film.

Construida sobre un juego de espejos que devuelven imágenes de una fuerte solidez intelectual, Los rubios es la confirmación (por si quedaba alguna duda luego de No quiero volver a casa) de que para Carri el cine es un problema a resolver, de que su osadía como realizadora proviene de una reflexión riquísima en sus consecuencias. Parte no menor de los resultados de Los rubios está ligada con el must contemporáneo de cruzar lo documentalizante y lo ficcionalizante. Sobre esas relaciones se encuentra trabajando una buena porción del cine más interesante de la actualidad, y no solamente el argentino. Y aun así, rodeada de grandes películas, Los rubios brilla con luz e impacto propios, al brindar y brindarse emociones genuinas, armadas a partir del respeto y el pudor frente al dolor de pérdidas demasiado grandes, y sin dejar de decir, en cada plano, que hacer cine es también un acto de reflexión inteligente. El extraño milagro de Carri y su equipo -muchos de ellos presentes físicamente en este film que pivotea sobre varias cámaras y sus miradas- puede empezar a desentrañarse en la genial idea del uso de animación con los Playmobil, esos adorables muñequitos sin nariz a los cuales se asigna identidades sociales mediante signos muy claros en los accesorios, ya que ellos nacen todos iguales.

Por Javier Porta Fouz

 
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FEBRERO 2010
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