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NICOLAS CIOCCHINI. Viola mía. Acqua Records 263 |
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Una tradición tanguera abandonada hace ya tiempo es la del cantor acompañado
únicamente por la guitarra que él también ejecuta. Existen diversos tipos de
formaciones adosadas a los cantantes (incluida la de algún virtuoso guitarrista),
pero la del intérprete que además toca el instrumento, al menos en el tango, no
prolifera. Pues bien, Juan Ciocchini (Choco) retoma esa antigua tradición en su
primer trabajo discográfico. Había visto a Choco hace poco tiempo en un
concierto en vivo y me había parecido un correcto cantor y guitarrista, sin
rasgos personales demasiado destacables. Sin embargo, para mi sorpresa, la
audición de este disco superó aquella sensación. Interpretando un repertorio
ecléctico que incluye tangos milongas, un par de estilos criollos y algún
candombe, el artista muestra que es una figura a considerar. Con un estilo
sobrio y sin desbordes, Ciocchini recorre los diversos temas elegidos con una
adecuada aproximación al tono requerido por cada uno. Además, afortunadamente
varios de ellos se alejan de los repertorios habitualmente transitados. Así el
disco comienza con el hermoso tango Viejo
baldío, objeto de una sentida versión y continúa con la emotiva milonga Betinotti, de Piana y Manzi. Es muy
buena la interpretación de No te apures
Carablanca, tango con reminiscencias camperas y también son destacables las
versiones de dos estilos criollos de Gardel y Razzano, La mariposa (no confundir con el tango) y A mi morocha, así como sus aproximación al candombe Tamboriles y el tango Mi vieja viola, que cierra la placa. La
milonga Sin novedad, de Ubaldo
Martínez sufre de una jocosidad algo superficial y la Milonga triste y Guitarra dímelo tú, de Atahualpa Yupanqui, tienen el inconveniente
de contar con varias grandes versiones anteriores. De todos modos, un
interesante debut y un intérprete a seguir. Jorge García.
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