Entre todas
las cosas que podían pasar "malas" en este Cannes que acaba de
terminar, lo que más temíamos era una Palma de Oro o un gran premio para la
basura de Biutiful, perpetrada por Alejandro
González Iñárritu. Pero a pesar de que todo parecía armado para eso (era la
única película de la que se comentaba en todos lados, y cuando alguien pescaba
mi acento castellano me preguntaba inmediatamente qué es lo que pensaba de eso
-"Malheureusement, j'ai pas aimé, c'est le pire des films de monsieur
Iñárritu", era mi respuesta- ) Tim Burton parece haber tenido buen ojo o,
quizás, escuchado bien a Víctor Erice. Lo cierto es que los premios fueron muy
buenos. De hecho, el premio de actuación para Bardem por el film del
mexicano-hollywoodense, cantadísimo, quedó deslucido porque fue ex aequo con
Elio Germano, gran actor de La nostra
vita, un film no bueno pero, por lo menos, un film, dirigido por Daniele
Lucchetti.
Lo más importante de todo es que la única obra maestra incontestable, perfecta
del Festival, la única que no se podía discutir, se llevó la Palma de Oro. Uncle Boonmee, que recuerda vidas
pasadas, merece no un artículo sino un libro. Es un film bello, rico y
complejo, que le exige atención al espectador y le paga con una generosidad
tremenda. Se aparta de los temas que recorrieron constantemente las películas
vistas aquí (relación padre-hijo, relación mundo real-mundo virtual; relación
cine-realidad) para crear una poesía propia. En fin, que es realmente lo mejor
que hizo el tailandés, que ya tenía en su haber Blissfully Yours, Tropical
Malady y Syndromes and a Century.
O sea: imaginen lo que será ésta para ser mejor. Pero ya se escribirá al
respecto (esperemos que alguin la compre).
Ok: se puede sospechar que la tremenda situación actual en Tailandia tuvo algo
que ver a la hora de torcer el brazo del jurado hacia él, pero en parte, si se
ven todos los premios, uno se da cuenta de que realmente hubo que discutir como
la gente, y que los "compromisos" se diluyeron. No fue, dicen, un
gran Cannes: con más razón hay que aplaudir que este jurado haya sido justo con
lo que merecía defenderse. Si Binoche vino puesta (es la cara del afiche),
nadie puede reprocharle nada al jurado porque su trabajo en la película de
Kiarostami es excelente. Si Bardem era cantado, o si la película de Chad Un homme qui crie parece ser el típico
premio expiatorio de primermundistas con vergüencita, no se puede decir lo
mismo del premio al mejor guión a Lee Chang-dong, de darle un premio (el de
dirección) a la película más divertida de la Competencia (Tournée, joyita de Mathieu Amalric) o de
cualquiera del resto. Sin duda, esta es la mejor obra de Tim Burton en los
últimos años (no así de Erice, claro: nadie puede comparar El sol del membrillo con estos soles de la Costa Azul, tan
brillants como efímeros).
Espero volver aquí. Valió la pena. Leonardo D'Espósito