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Oscars: ¡Qué mujer Bigelow! PDF Imprimir E-mail
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Después de muchos años, me miré la entrega de los Oscars completa y la disfruté como cuando era un chico. Eso significa que, en líneas generales, estuve de acuerdo con los ganadores, porque los Oscars son una competencia y, en una competencia, si gana el contrario uno ya no la disfruta tanto o ni siquiera la disfruta. Así que me encantó que The Hurt Locker sea la gran ganadora de la noche y Avatar la perdedora, porque los dos premios importantes que podían disputarse los ganó la de Bigelow. No es que Avatar no me guste sino que todavía no fui a verla, además de que The Hurt Locker me parece extraordinaria.

¡Qué diosa la Bigelow! Y más todavía después de haberla visto vulnerable como nunca a la hora de recibir el premio. Porque uno mira las películas que filma esa mina, después se entera que, si te la cruzás, hay que mirarla siempre en contrapicado de lo alta que es, y se te caen las medias. Pero resulta que no paraba de temblar arriba del escenario, y no sabía muy bien qué decir, y se le quebraba la voz, y le dolía mucho la panza. Con eso me compró definitivamente. Me corrijo: no es ni una diosa ni es la reina del mundo (¡Chupate esa mandarina, Cameron!), es mujer y punto. ¡Y qué mujer!

El que se me cayó varios puntos en la consideración afectuosa fue George Clooney. Loco, el tipo estuvo toda la noche con una cara de culo que daba asco. Al principio pensé que eso estaba pautado así para seguirle la joda a Baldwin, pero ya por entonces parecía demasiado sincero y, con el paso de las horas, se confirmó. Estaba recaliente porque sabía que le iban a dar el premio a Jeff Bridges. ¡Que se joda por mala onda! ¿No sos actor? Entonces actuá cuando hay que hacerlo y poné cara de circunstancia, hermano.

Además ¿cómo quejarse del Oscar a Bridges? Seguro que la película es una más, otra del mediocre subgénero de los biopics, y del todavía más patético sub sub género biopic de cantante de música country (se salva Honkytonk Man, aunque creo que es un western más que un biopic), pero lo que importa es Bridges (que también hizo una linda película con Estwood dirigida por Cimino, Thunderbolt and Lightfoot). Es increíble que el tipo este pueda conservar la misma claridad en la mirada que cuando filmó La última película hace cuarenta años. Gente así te desarma.

Pero a mí lo que me emocionó hasta las lágrimas fue la presencia argentina. Ver a uno de los nuestros allí, en medio de las estrellas, en La Meca del cine, en ese lugar sagrado a donde acude tanta gente, vestido de esmoquin, dueño de la situación. Les juro que no podía creer cada vez que lo enfocaban y entonces lo veía salir en el plano, integrado al glamour de su entorno sin dejar, a la vez, de distinguirse. Lo que me dio un poco de bronca es que lo pusieran justo atrás de Helen Mirren. No porque crea que Oggie Junco es más que Helen Mirren ni por la propia Helen Mirren, claro, pero eso de que un argentino salga enfocado a la zaga de una inglesa. Pero es así, yanquis y británicos patearon siempre en contra nuestra.

De terror fue el corto que pasaron sobre el cine de terror. Un montaje sin imaginación con no más de diez o doce películas, y que revela lo que estos señores siguen pensando del género: que sólo sirve para asustar. El terror es la metafísica del cine, señores, a ver cuándo se avivan. Encima, de Carpenter sólo pusieron un segundo de Halloween porque no podía faltar en el mix de máscaras, y no hubo ni un Cronenberg o un Lynch. No pido ni a Bava ni a Fisher porque no son americanos, pero que aparezca una de Walter Salles da vergüenza. Marcos Vieytes

 
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