http://www.elamante.com
Home arrow Críticas arrow Video / DVD arrow BUENOS AIRES JAZZ 09
BUENOS AIRES JAZZ 09 PDF Imprimir E-mail


FRED HERSCH EN BUENOS AIRES.


Recitales con su trío en Teatro Presidente Alvear, con su quinteto, en el Teatro 25 de Mayo y solo en la Sala Casacuberta del Teatro General San Martín.

Con un éxito seguramente mayor que el previsto por sus organizadores, se realizó en Buenos Aires el festival de jazz de 2009, con la presencia de prestigiosas figuras internacionales, varios de los mejores músicos de la escena local y la realización de numerosas actividades paralelas que incluyeron alguna Masterclass, varias clínicas y Workshops y la exhibición de películas relacionadas con el tema. Es indudable que- más allá del interés creciente del público -sobre todo el joven- con el género, el hecho de que muchas actividades fueran gratuitas y solo se cobraran los espectáculos musicales y tareas realizadas por invitados internacionales a precios muy accesibles facilitó que la concurrencia fuera numerosa y entusiasta en la totalidad de los conciertos ofrecidos en distintos ámbitos de la ciudad. Si alguna queja tuviéramos que hacer los fans del género es la de que ningún espectáculo se repetía, lo que provocaba inevitables superposiciones y la certeza de perderse algún concierto de gran interés pero es sabido para los que concurrimos con cierta frecuencia a eventos de este tipo, ya sean musicales o de cine, que esto es algo prácticamente inevitable.
Uno de los invitados más importantes del evento fue el pianista norteamericano Fred Hersch. Nacido en Cincinatti en 1955, es uno de los instrumentistas más prolíficos de su generación y si bien en un principio se lo pudo considerar influenciado por Bill Evans, pronto desarrolló un estilo personal que lo convirtió en uno de los músicos más requeridos de los últimos tiempos, tanto para grabaciones como conciertos. Dueño de una depurada técnica y un dominio absoluto del teclado, su estilo –a falta de un swing excitante- se caracteriza por su refinamiento, sutileza y buen gusto y en él se trasluce un profundo conocimiento de la tradición del instrumento. Fuertemente anclado en esa tradición, sin embargo hay en sus interpretaciones una constante búsqueda de desarrollarla y enriquecerla, algo que lo convierte –sin ser un innovador en el piano- en un músico capaz de llevar hasta las últimas consecuencias el famoso axioma utilizado por Jean-Luc Godard para el cine: clásico=moderno.
En sus presentaciones en Buenos Aires hubo oportunidad de escuchar a Fred Hersch en tres formatos distintos: en trío, con sus acompañantes habituales, como solista y en quinteto, incorporando dos músicos locales al trío. Su recital con el trío fue el concierto de inauguración del festival y en él actuó acompañado por el contrabajista Matt Penman y el baterista Nasheet Waits y podría decirse que su presentación fue una auténtica lección de cómo trabajar con originalidad en ese formato tan transitado. Partiendo del esquema inaugurado hace varias décadas por Bill Evans, en cuanto a que el trabajo de un trío debe ser más de integración que de lucimiento personal de cada uno de sus componentes, el pianista desplegó un programa integrado mayormente por standards, clásicos y temas populares de la canción americana pero en el que también hubo lugar para algunas composiciones suyas. Utilizando con virtuosismo todo el teclado, con un soberbio trabajo de Penman en el bajo y Waits, sosteniendo con intensidad la base rítmica (personalmente hubiera preferido un mayor uso de las escobillas por parte del baterista), el grupo ofreció notables versiones de I Wish I Knew, de Harry Warren y Change Partners, de Irving Berlin, un par de temas de Ornette Coleman vertidos con notable elocuencia, el Bemsha Swing, de Thelonious Monk, con una admirable introducción sin acompañamiento, una antológica rendición de Mood Indigo, de Duke Ellington y un formidable medley en el que contrapuso con gran virtuosismo los estilos de O. Coleman y Miles Davis a través de Lonely Woman y Nardis. Entre los temas propios cabe destacar su versión de uno dedicado a Wayne Shorter, otro músico –como Monk, profundamente admirado por el pianista. En síntesis una soberbia presentación dentro de un formato del que hoy no se esperan grandes sorpresas pero que en manos de esta formación ofreció un brillante recital.
Para su segundo concierto, Fred Hersch incorporó a su trío a dos reconocidos músicos argentinos: el trompetista Juan Cruz Urquiza y el saxofonista Ricardo Cavalli, interpretando una casi totalidad de composiciones del pianista. Hay que decir que aquí los resultados no estuvieron a la altura del recital anterior ya que, si bien Hersch y el contrabajista Penman funcionaron muy bien, a los músicos argentinos le costó más integrarse al conjunto y si Urquiza consiguió, a partir de su excelente técnica y su temperamento ofrecer algunos buenos solos a Cavalli se lo vio muy incómodo y demasiado contenido (recién en el tramo final del concierto logó soltarse algo). El mejor momento del recital fue el bis, dedicado a Evidence, de Thelonious Monk, donde sí se vio a los músicos funcionar como un auténtico grupo.
La tercera presentación de Hersch, en este caso como solista, fue uno de los grandes momentos del Buenos Aires Jazz 09 y uno de los mejores conciertos que se hayan visto en esta ciudad en los últimos tiempos. Posiblemente este sea el contexto (o al menos el que yo prefiero) que mejor se adecua a las condiciones del pianista y donde de una manera más acabada se puede apreciar su delicado intimismo, su formidable versatilidad y toda la sutileza, plagada de toques impresionistas, de sus interpretaciones. Así, a lo largo de un generoso concierto (tocó más de una hora y media) desfilaron, junto a algunos temas propios, generalmente de una estructura melódica bastante simple, varias composiciones de sus músicos más admirados. Así, sin extenderse en exceso los temas (cada pieza tenía la duración exacta) y desarrollando sus solos como en espiral, a partir de la melodía central, transitaron deslumbrantes versiones de Fats Waller, Thelonious Monk (Blue Monk), Antonio Carlos Jobim (Insensatez y O grande amor), una muy sensible aproximación a So in Love , de Cole Porter y una antológica interpretación de Whisper Not, de Benny Golson. Un concierto al que aplicarle la calificación de mágico no le queda para nada grande. Jorge García.    

 
Buscador
JULIO 2010
Publicidad
Diseñado por Adaptive.com.ar