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Lo que la Nouvelle Vague no se llevó: Becker, Franju, Demy, Sautet y los otros
1. Jacques Demy. En blanco y negro, y des-en-cantado. Comienzos.
Proyección y análisis del cortometraje Le Sabotier du Val de Loire. La relación
inicial con la animación y con el documental. Apariciones en películas de
Truffaut y Rivette. Su cine antes del musical. Demy retratado por su mujer Agnés
Varda: Jacquot de Nantes y L'univers de Jacques Demy. La ópera prima más
hermosa del mundo: Lola o la herida luminosa. Análisis de un ralenti
inolvidable. El flashback invisible. La secuela más triste del mundo: Model
Shop.
2. Georges Franju. La magia, los trucos, el ilusionismo. El
hombre de la cinemateca: su amor por Georges Meliés y Louis Feuillade. Elogio
de los seriales: ecos en Olivier Assayas y el vínculo con el cine de Hong Kong.
Proyección y análisis del cortometraje La sangre de las bestias. Un biopic
extraño: El gran Melies. Terror quirúrgico: Los ojos sin rostro. Caras y
caretas: seres sin cara, caras sin ojos, cuerpos con máscaras. Su relación con
Sautet. La poesía del horror. Relaciones con el surrealismo y la ciencia
ficción: la tecnología anacrónica. Judex y Noches rojas o la apoteosis
preciosista. La perversión de Irma Vep: erotismo helado y villanía.
3. Jacques Becker. La división entre lo ordinario y lo
extraordinario en sus primeras películas. Tres largometrajes virados al negro: Casco
de oro, Grisbi y La evasión. Del costumbrismo rural al mundo del hampa. Cotidianización
del crimen. Su relación con Jean Renoir y Une partie de campagne. Su influencia
en Bob, le flambeur, de Jean-Pierre Melville. Verdad moral y rigor estético:
trabajo, amistad e integridad personal. La atracción por lo excepcional. El
costo de la aventura. Sequedad y pesimismo del polar: señas particulares del
policial francés. La importancia de los rostros y de los cuerpos: Jean Gabin y
la aparición de Lino Ventura.
4. Claude Sautet. Comienzos. Su trabajo anónimo como
“zurcidor de guiones”. Un par de polares pasmosos: Classe tous risques y Max y los
chatarreros. Singulares de uno y otro. Configuración del antihéroe masculino según
los códigos del género. Los espacios dramáticos fundamentales de su cine: el
café y el automóvil. Las cosas de la vida o el accidente como quiebre. La nuca
de los otros: la identidad como enigma inexpugnable. Schneider, Piccoli, Montand,
Béart, Auteuil y los otros: la relación con los actores en su cine. Con el
número tres nace la pena: la pareja imperfecta en César y Rosalie. Rastros del
policial en sus dramas de costumbres burgueses: Un corazón en invierno y El
placer de estar contigo.