El Amante cumple dieciocho años,
o sea que entramos en nuestro año diecinueve de vida. Dieciocho años, ¿habrá
que mencionar, entonces, algún lugar común de esos de “la mayoría de edad”?
Dieciocho años, hora de volverse adultos… Como tenemos en una de las tapas a
Nanni Moretti, citemos al italiano en Aprile:
“¿Pero quién dijo que hay que volverse adulto?”. Por eso, en nuestra otra tapa
tenemos a Michael Jackson, el eterno niño grande, por decir alguna de esas
cosas referidas a la edad y la niñez. Y en realidad, ¿qué es “volverse adultos”
cuando se habla de una revista? ¿No fue hecha por gente adulta desde un
principio? Sí, es cierto que algunos de los que escriben hoy en la revista
apenas
sabían leer en 1991, pero ¿qué tiene que ver? Otra gente que estaba en 1991 ya
no está. Y otros se irán y otros vendrán. No creemos que por cumplir dieciocho
años tengamos que cambiar demasiado, o hacer declaraciones pomposas mientras
miramos al horizonte…
Cumplimos otro año y nos alegra seguir, pero no por tener dieciocho una revista
va a modificarse especialmente. Ah, hagamos la comparación con los dieciocho
años y el derecho al voto: en todo caso, siempre pudimos votar en el sentido de
elegir, y ya desde los inicios El Amante fue Marlon Brando y los Rolling Stones
y Godard y Bob Dylan; y siguió con Coltrane y los Ramones y Piazzolla y
Kiarostami y John Ford y Fabián Bielinsky y Zoolander
y Shara. Y hoy somos Moretti y
Michael Jackson, porque This Is It
gustó a buena parte de la redacción y porque nos apasionamos con hacer un
especial sobre Moretti y Palombella rossa
a veinte años del estreno de esa película. Claro, en 1989 no estaba El Amante, pero ahora, a los dieciocho
años de edad, ya estamos lo bastante grandecitos como para enfrentarnos a una
película política.