Saw V
Estados Unidos, 2008, 92’, dirigida por David Hackl, con Tobin Bell, Costas Mandylor, Scott Patterson, Betsy Russell.
La pregunta más pertinente que podemos hacernos respecto de estas películas es qué es lo que se considera que tienen de entretenidas. El principio es simple: varias personas están a punto de ser asesinadas con el máximo grado de dolor posible (se supone, además, que son tontos porque no pueden pensar bien en una situación de alto estrés, y además hicieron algo malo), y deben encontrar una solución lógica que les permita zafar del entuerto (que siempre es estar tranquilos y ser solidarios). Por lo general, no lo consiguen, lo que determina que el suspenso no esté centrado en que el ser humano escape de un peligro sino en cómo será destrozado.
Esta clase de cine es producto de una impostura moral: como cualquier imagen puede obtenerse gracias a la tecnología, como cualquier imagen puede obtenerse recurriendo a un sucedáneo virtual, podemos, pues, mostrar absolutamente cualquier cosa y divertirnos con ello, ante la “salvación moral” de que no estamos, efectivamente, viendo cómo se tortura y mata a un ser humano real. Pero la potencia de lo real en el cine da por tierra con tal engaño: el puente entre el espectador y la pantalla es, justamente, lo que hallamos de humano en ella. Por eso, films como estos Saw no son más que pornografía inmoral que rompe con la naturaleza misma del cine. Es el cine el que queda vejado y descuartizado, y con él aquello que lo hace un arte. Leonardo M. D’Espósito
(Publicado en el número 198)
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