El hombre del sombrero recuerda a Freddie Hubbard (1938-2008).
La explosión del bop a mediados de los 40 dio lugar al
surgimiento de una serie de trompetistas que –con Dizzy Gillespie a la cabeza-
promovieron una renovación total en el sonido de ese instrumento. Si a la
enorme figura de Dizzy le sumamos las de Miles Davis, Kenny Dorham y Red
Rodney, el surgimiento en la Costa Oeste de figuras como Jack Sheldon y Joe
Gordon y la aparición de sonido personalísimo e inconfundible de Chet Baker
estamos ante una verdadera revolución en el sonido de la trompeta, a lo que hay
que sumarle la aparición, ya en los 50 de Lee Morgan, Blue Mitchell y dos
músicos geniales muy prematuramente desaparecidos: Clifford Brown y Booker
Little. A ellos hay que agregarle la figura de Freddie Hubbard, recientemente
fallecido. Nacido en Indiana, hijo de un pianista y hermano de una cantante,
desde muy niño se interesó por la música, participando en grupos de los
hermanos Montgomery y Sonny Rollins. Los comienzos de los 60 fueron claves en
su desarrollo ya que, por una parte, formó parte desde 1961 de los famosos Jazz
Messengers del baterista Art Blakey reemplazando nada menos que a Lee Morgan y,
por otra, lideró sus propios grupos, grabando a partir de 1960, luego de su
deslumbrante debut con Open Sesame, una serie de álbumes para el sello
Blue Note que están entre los mejores y con mayor vigencia hoy del profuso
catálogo de ese notable sello. Músico vinculado a la tradición del bop, sin
embargo también estuvo atento a las manifestaciones más renovadoras y así en
1960 participó en la grabación de un disco seminal en la historia del jazz
contemporáneo, Free Jazz, de Ornette Coleman. Dueño de una técnica
impecable, con un sonido cuando era necesario enjundioso y brillante y en otras
lírico y aterciopelado, y también excelente compositor, en esos años fue además
constantemente requerido por las figuras más importantes de la escena
jazzística del momento, como John Coltrane y Eric Dolphy. No hay dudas que la
primera mitad de los 60 fue, en todos los órdenes, el gran período de Freddie.
Hacia el final de la década, como otros músicos, intentó conquistar a sectores
más amplios de público, para lo que formó algunos grupos de fusión, con
preponderancia de instrumentos eléctricos y los resultados fueron híbridos y
poco atractivos. Por supuesto que en los años siguientes su prodigiosa técnica
y la participación en algunos grupos interesantes como V.S.O.P. o los
dúos que grabara con el pianista Oscar Peterson le hicieron reverdecer algunos
viejos laureles pero es innegable que Freddie Hubbard había dado lo mejor de sí
antes de cumplir los 30 años. Una recomendación de sus mejores discos como
líder lleva inevitablemente a las grabaciones que realizara en el sello Blue
Note antes mencionadas y alguna infiltrada para el sello Impulse. Aquí van
entonces: