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En el número pasado (el de julio), decíamos que nos preocupaban los precios de las entradas, el comportamiento lamentable que se da en muchas salas y la falta de interés de cada vez más franjas de espectadores en todo aquello que pueda sacarlos de su molicie de ir a ver solamente lo ultrapromocionado. Hoy seguimos preocupados.
En algún momento, nos preocupábamos porque los espectadores se quedaran sin cine. Hoy, nos preocupa que dejen de existir los espectadores cinematográficos, y que los pocos que quedan sean ahuyentados por los precios y por eso que podríamos llamar ya no espectadores si no simplemente consumidores cinematográficos.
Sobre esos temas, y con el ánimo de generar debate, publicamos algunas notas, distintas en tonos, temas e incluso con divergencias en el diagnóstico. Se publicaron en el número 194. Y ahora las tienen aquí. Son estas tres.
Contra los bovoespectadores, por Gustavo Noriega
Mutaciones ¿estertores?, por Javier Porta Fouz
Carta abierta contra el espectador, por Leonardo M. D'Espósito
Y en el número de agosto (que sale el martes 6), nuevas notas sobre el tema. Y varias cartas de lectores que siguen la discusión.
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