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El rincón del Viejo Canalla III |
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El indómito e incorregible hombre del sombrero (en la foto, lamentablemente sin esa prenda), baqueano del cine clásico y experto en jazz, nos habla de un muy buen disco de una gran jazzwoman argentina, y nos cuenta quién fue el recientemente fallecido Johnny Griffin.
PAULA SHOCRON TRIO. Urbes. Blue Art Records 128. Hace ya algún tiempo, en una sección de fugaz paso en El Amante (ver EA n° 169) tuve oportunidad de hacer una elogiosa reseña de un concierto en vivo de la joven pianista rosarina Paula Shocron en el que, actuando como solista, desarrollaba un excelente programa de standards y composiciones propias. Con dos discos anteriores en su haber —también editados por el sello Blue Art de Rosario, La voz que te lleva, en el que, sin acompañamiento, interpretaba algunos temas suyos y tres excelentes rendiciones de clásicos de Thelonious Monk, compositor difícil de interpretar, si lo hay, y Percepciones, con un cuarteto que colideraba con el guitarrista Marcelo Gutfraind— la pianista ya mostraba un inusual talento, tanto en el rol de intérprete como en el de compositora, en el poblado panorama del jazz argentino actual. Su tercera placa, y la primera en el clásico formato de trío, en algunos temas con el agregado de Rodrigo Domínguez en saxo tenor, confirma y amplifica esa apreciación. Acompañada por dos de los mayores exponentes del jazz nativo en sus respectivos instrumentos, Jerónimo Carmona en contrabajo y Carto Brandán en batería, la pianista vuelve a desarrollar un programa mayoritariamente integrado por composiciones propias, con el agregado de un par de standards. Lo primero que hay que señalar es la evolución de Paula Shocron como compositora, con temas originales y arriesgados. Así, cabe destacar la utilización del bajo ostinato en el tema que da nombre al disco, el lirismo de Nocturna, con un muy buen trabajo de Domínguez, el solo de Carmona y la brillante cadenza de la autora en Crónica y su fraseo entrecortado y el trabajo en arco del contrabajista en Por esa puerta, en todos los casos con la sobria y a la vez creativa base percusiva que propone siempre Carto Brandán. Dejo para el final sus dos versiones de los temas clásicos, Conception, de George Shearing, con el mejor solo del disco de Domínguez y su formidable interpretación de un tema tan transitado como Chelsea Bridge, de Billy Strayhorn. En el comentario mencionado al comienzo terminaba diciendo que –en mi opinión- Paula Shocron era la figura más importante surgida en el jazz argentino en los últimos años, algo que la aparición de este disco permite ratificar. Y además quiero decir que —si tienen oportunidad de ver la presentación de este disco en vivo (se está haciendo en varios lugares especializados, la información se puede encontrar en www.paulashocron.com.ar)— no dejen de hacerlo, ya que allí encontrarán versiones más extendidas en las que el talento de los intérpretes para la improvisación y la rica inventiva de la pianista se podrán apreciar con mayor plenitud. Jorge García.
JOHNNY GRIFFIN, EL PEQUEÑO GIGANTE (1928-2008)
Hay saxofonistas en la historia del jazz que, por su sonido inconfundible, la renovación que aportaron en la ejecución de su instrumento y la influencia que ejercieron en músicos posteriores se han constituido en auténticos hitos (Coleman Hawkins, Lester Young, Charlie Parker, Sonny Rollins, John Coltrane, entre otros). Existe un segundo grupo en el que se alistan intérpretes que –sin llegar a la dimensión de los anteriores- muestran suficientes rasgos propios como para hacerlos reconocibles de manera casi inmediata (vg. Dexter Gordon, Booker Ervin, Cannonball Adderley, Leandro “Gato” Barbieri, entre muchos). Finalmente- hay una tercera categoría compuesta por instrumentistas que, sin lograr ser identificables por un sonido y un fraseo personales, tienen la suficiente importancia para lograr un justo reconocimiento en la historia del jazz. A este último grupo perteneció John Arnold Griffin, conocido por todos los jazzeros como Johnny. Nacido en Chicago, hijo de músicos, en su niñez y adolescencia estudió diversos instrumentos, participando en conciertos en iglesias, hasta que, al escuchar sus primeros discos de jazz decidió que ese era su camino. Consiguió su primer trabajo importante en 1945 en la orquesta de Lionel Hampton, donde consiguió el apodo de Little Giant por su pequeña estatura. Luego de colaborar en los grupos de Joe Morris y Arnett Cobb, la influencia gigantesca de Charlie Parker provocó que decidiera formar pequeños grupos debutando como líder en el año 1956. El período comprendido emtre ese año y 1962 es el más fértil y personal de su discografía ya que a aquellos grupos sumó participaciones en los notable Jazz Messengers de Art Blakey, integró uno de los mejores cuartetos de Thelonious Monk y grabó varios discos con otro excelente saxo tenor: Eddie “Lockjaw” Davis. En 1963, en busca de nuevos horizontes partió hacia Europa, donde durante más de dos décadas realizó numerosas grabaciones que casi nunca estuvieron por debajo de lo bueno, aunque su fraseo rápido y vigoroso no mostraba la fiereza e intensidad de los años antes mencionados y se notaba en algunos de sus discos cierta propensión a la comodidad y falta de riesgo. Alejado de las salas de grabaciones en los últimos tiempos, será recordado como un intérprete dúctil y valioso dentro del amplio espectro del llamado jazz moderno. Una selección de sus mejores placas no debería omitir las siguientes: Introducing Johnny, Blue Note (1956) / Blowin´ Session, Blue Note (1957) / Art Blakey Jazz Messengers- Night in Tunisia, RCA/Bluebird (1957) / Thelonious Monk –Live at Five Spot, OJC (1958) / Live at Minton´s (con Eddie Davis), Prestige (1961) / Live in Tokyo, Westwind (1976). JG
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