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"Un poco reaccionario" PDF Imprimir E-mail

el_juez_del_patbulo.jpg Esta es una breve respuesta al post “No entiendo” (sobre algunas notas del número de El Amante que está en la calle) de Diego Lerer en su interesante blog “micropsia”, que empieza así: “Leí las tres o cuatro notas enojadas en ‘El Amante’ contra los hábitos de los espectadores de cine y no las entiendo. Comparto algunos puntos, disiento en otros, pero no comprendo a qué vienen ni porqué están escritas así. Si no fuera por que conozco más o menos bien a los que las escriben, creería que estoy ante un grupo de gente con un brote reaccionario propio de, bueno, ustedes ya saben. Digo, eso de que ‘en los 50 estábamos mejor’ y tal.”

 

Estas líneas que siguen, también responden a algunos comentarios que suscitó la nota de Lerer. Les recomendamos que antes de leer estas líneas lean “No entiendo” y los comentarios acá .    

 

"Un poco reaccionario"

por Javier Porta Fouz

Si ser “un poco reaccionario” es pretender que el cine que cuesta $4 se vea y se escuche bien, soy “un poco reaccionario” (o muy).

 Si ser “un poco reaccionario” es pretender que el cine que se ve y se escucha bien cueste menos de $20, soy “un poco reaccionario” (o muy).

 Si ser “un poco reaccionario” es pretender que pueda seguir existiendo vida social y experiencia colectiva en la salida al cine, soy “un poco reaccionario” (o muy).

 Si ser progresista es festejar el encierro y el aislamiento con divx y los walkman en la computadora, que sean “progres” otros. Es una gran posibilidad la de ver películas en la casa, y es un enorme beneficio el de tener buena parte de la historia del cine disponible en dvd, pero hay notables diferencias entre la experiencia casera y la cinematográfica. Y ojalá en el futuro puedan seguir existiendo ambas.

 En 1968, en Francia, se pedía lo imposible; me parece que hoy los “progres” y/o ciertos tecnofílicos no sólo no piden lo imposible, sino tampoco lo posible y aún menos lo probable. Se conforman con lo meramente cómodo: “yo sé bajar películas y manejar programas para pegar subtítulos, yo tengo muchos dvds importados, yo sé leer subtítulos en otros idiomas; y si el cine se cae yo me quedo con mis disquitos, y que los demás —que no son pocos— compren películas grabadas con una cámara, que en algún momento mejorarán la calidad”. Mientras tanto, el MP3 mucho no parece haber mejorado la calidad sonora de la música salvo para escucharla con auriculares (no dejo de festejar y usar esa posibilidad y esa comodidad en la calle). Pero para escuchar con un buen equipo, no es casual que entre algunas minorías a las que les importa el sonido se vendan cada vez más vinilos, que se escuchan mejor.

 Si somos críticos de cine, seamos “reaccionarios” y pidamos por la defensa de un espacio público (el cine), para tenga más diversidad, mejor calidad de sonido e imagen y más posibilidades de acceso para más gente. Y seamos lo suficientemente “reaccionarios” como para discutir con el público. Discutamos con el público si parte del público está convirtiendo las salas de cine en lugares en los que se habla a los gritos y se atiende el celular durante la proyección. Discutamos con el público si mucho público, frente a la suba del precio de las entradas, acepta mansamente ver menos películas, mientras refuerza un sistema que funciona igual con entradas caras: ver puras películas-acontecimiento con baldes de pochoclo comprados a un precio también carísimo. ¿Qué pasaría si el público dejara de comprar pochoclo, gaseosas, etc, en los cines? ¿Cuánto tiempo podría sostenerse un sistema de precios de entradas que mantiene no pocas salas vacías o semivacías en la mayoría de las funciones?
 
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