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El rincón del Viejo Canalla II |
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Nuestro experto en muchas cosas, pero no en urbanidad, nos cuenta de los discos de Liliana Barrios, el Franco Luciano Grupo y del debut de la jovencísima Nelly Prince.
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LILIANA BARRIOS. Epica-El viaje de Homero y Virgilio Expósito. Acqua Records 190
Cuarta entrega de Liliana Barrios, luego de El eco de mi voz, un lejano registro de 1995, una placa dedicada a Carlos Gardel y otra más reciente Troileana, con temas del gran Pichuco, Epica es una arriesgada incursión en el maravilloso territorio autoral de los hermanos Expósito. Y digo arriesgada, porque en muchos temas la competencia (el polaco Goyeneche, Fiorentino, Edmundo Rivero) es muy fuerte y de altísimo nivel. Sin embargo, hay que apresurarse a decir que la intérprete sale airosa del desafío. Cantora dueña de un registro vocal de tono grave y expresivo, acompañada por un selecto grupo de músicos entre los que destacan Pablo Agri, en violín, Ariel Rogantini, en piano, y Horacio Romo en bandoneón, y con los atractivos arreglos de Juan Carlos Cuacci, Barrios desarrolla varios de los clásicos del fértil repertorio de los hermanos, entre los que cabe destacar sus sentidas versiones de algunas de sus joyas máximas, como Trenzas y Quedémonos aquí, el tono elegíaco que le imprime a Percal y la ajustada traslación del desencanto esperanzado de Chau, no va más. Sin embargo, quiero resaltar sus interpretaciones de algunos temas menos transitados, como Maquillaje, en cuya introducción recupera el soneto completo de Leonardo Lupercio de Argensola en que se inspira, su versión de la muy poco conocida letra de El entrerriano, de Rosendo Mendizábal, con un arreglo que recoge, actualizándolo, el tono de los registro de la década del 20, y su insólita interpretación de Eso –una exitosa y atípica incursión del dúo en la música pop que fuera un gran éxito en su momento en manos de Billy Caffaro y los TNT- solo acompañada por bandoneón y modificándole completamente el ritmo. Y no me quiero olvidar de Vete de mi, en la que con solo el piano atrás rinde un indudable homenaje al gran Bola de Nieve, quien convirtiera al tema en un auténtico hit. Enfrentándose a un gran repertorio con pasión y humildad, Liliana Barrios consigue en esta grabación su mejor disco hasta el momento. Jorge García.
NELLY PRINCE. Tarde. Acqua Records 138.
Es indudable que el nombre de este disco no solo refiere al tango de José Canet que forma parte de la placa, sino que también hace referencia al momento de su vida en que Nelly Prince decide debutar como cantante de tangos. Figura reconocida de la televisión argentina, de la que fue una de sus pioneras, locutora y actriz de cine, madre además de Cristina Banegas, también actriz e intérprete tanguera, pero en su vertiente más cómica y rea, cantante vocacional durante toda su vida, con los arreglos de Edgardo Cardozo, su casi exclusivo acompañante –hay esporádicas apariciones de acordeón y bandoneón en la placa- nada menos que en guitarra, guitarrón, requinto y láud, Prince nos hace conocer su primer disco. Dueña de una voz no muy caudalosa, pero de una enorme expresividad, que además da la impresión de provenir de una persona mucho más joven, partiendo de un repertorio integrado mayoritariamente por grandes clásicos del género, nos ofrece muy buenas versiones en las que se fusionan por partes iguales el intimismo (provisto por los ajustados arreglos de Cardozo) y el dramatismo de sus interpretaciones. Dentro de un nivel elevado y parejo me gustaría destacar su poderosa aproximación a La última curda, de Cátulo Castillo y Troilo, la sentida exposición del maravilloso Fuimos, de Dames y Homero Manzi, y sus intensas versiones de Sin lágrimas, de José María Contursi y Charlo y Tormenta, uno de los temas más virulentos y provocativos de Enrique Santos Discépolo. Solo cabe esperar que esta aparición tardía pero segura de Nelly Prince, tenga continuidad en otros discos que nos permitan disfrutar de su talento, hasta ahora, oculto. Jorge García.
FRANCO LUCIANI GRUPO. Acuarelas de bolsillo. Acqua Records 169.
No es fácil tocar la armónica en la Argentina, teniendo siempre presente detrás la sombra gigantesca de Hugo Díaz. Es que el gran Hugo no solo fue un intérprete descomunal de ese instrumento (sin duda, de los mejores del mundo) sino que su lamentada desaparición dejó también la sensación de que nadie podría ocupar el puesto que dejó vacante. Sin embargo, la aparición hace unos años de la joven figura de Franco Luciani puso al menos en duda aquella presunción. Declarado admirador de Díaz y con innegables influencias suyas, Luciani apareció, no obstante, como un dignísimo sucesor del maestro, algo que pudo apreciarse en sus actuaciones en vivo y en sus anteriores discos, uno dedicado a temas folclóricos y el otro Armónica y tango -en dúo con Daniel Godfrid en piano y también editado por Acqua Records- una excelente selección de termas en los que mostraba todo su virtuosismo. Su más reciente trabajo, Acuarelas de bolsillo, con un grupo algo más amplio y algunos artistas invitados, vuelve a estar dominantemente centrado en temas folclóricos, aunque también incorpora algunos tangos y hasta un tema de Peter Gabriel, interpretado como un aire de vidala. Luciani, ratifica sus condiciones de eximio intérprete en un disco de parejo nivel, aunque si me preguntan mis preferencias me inclinaría por su formidable versión de Garúa, con música de Aníbal Troilo, su melancólica aproximación a La pobrecita, zamba de Atahualpa Yupanqui y su duo con Leon Gieco en Maturana, de Leguizamón y Castilla, donde, si bien Gieco no consigue la intensidad y dramatismo que le otorga a ese tema, por ejemplo, el Chango Farías Gómez, realiza una muy buena versión. En síntesis, un disco que ratifica a Franco Luciani como el indiscutible sucesor de Hugo Díaz. Jorge García.
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