We own the night, EE.UU., 2007, 117', dirigida por James Gray, con Joaquin Phoenix, Mark Wahlberg, Eva Mendes, Robert Duvall. Puntaje: 7
Una posible gran película arruinada por sus propios excesos estructurales, Los dueños de la noche demuestra, en su primera mitad, que el guionista y realizador James Gray (el mismo de La traición y Cuestión de sangre, sus otros dos largometrajes) posee el control de los mecanismos de la narración clásica. El retrato del encargado de un boliche neoyorquino, interpretado por Joaquin Phoenix, es ajustado, estimulante, por momentos sorprendente; ni qué decir de la primera escena del film, que toma por asalto al espectador. La íntima relación con su jefe, un hombre mayor vinculado a la mafia rusa, y el desgastado vínculo con su hermano y su padre, ambos policías, van desarrollando un relato que se sigue con interés creciente. Por desgracia, la otra cara de la moneda comienza a perfilarse cuando el intento de asesinato de un familiar determina que la historia sea absorbida por completo por cuestiones como el deber filial, la tradición policial y el deseo de venganza, dejando en el camino cualquier atisbo de sutileza. Siempre nos quedará, por supuesto, esa extraordinaria persecución bajo la lluvia, pero a esa altura el film ya ha comenzado a achatarse bajo su propio peso. "Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera": en la adopción de esa máxima Los dueños de la noche pierde toda la frescura que había sabido conseguir. Diego Brodersen
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