Mogari no mori, Japón, 2007, 97', dirigida por Naomi Kawase, con Machiko Ono, Shigeki Uda. Puntaje: 8
Dos cosas disringuen el cine de Naomi Kawase -albricias, por fin se estrena comercialmente un film de la realizadora, y ya anunciaron esa obra maestra llamada Shara-: el gusto por la belleza y el pudor que linda con la represión. Aquí se narra -se muestra- la historia de una enfermera que debe hacer el duelo por un hijo perdido y que se relaciona con uno de sus pacientes, un anciano que desea visitar la tumba de su esposa muerta 33 años antes. Viajan, pues, al bosque del título y se enfrentan a las pérdidas que han sufrido, al dolor, al duelo, a la muerte. En cierto sentido, no se trata de una historia demasiado original, pero en el caso de Kawase eso importa mucho menos que la manera de mostrarla. Hay un perfecto complemento entre el paisaje y el estado de ánimo de los personajes que nos vuelve inmediatos sus sentimientos, y recuérdese que los senti! mientos son lo más difícil de fotografiar. De pequeños gestos casi inmateriales, de explosiones de dolor, de emociones contenidas se va construyendo la fábula casi como un film fantástico: en cierto punto hasta nos permite creer que la perfecta e invisible arquitectura es la demostración de que la trascendencia es posible. Por lo menos es posible durante un film de Kawase, pequeño milagro. Leonardo M. D'Espósito
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