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El rincón del Viejo Canalla: Jazz Italiano |
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 No hay nada que hacerle: las dos pasiones de Jorge García son el cine y el jazz, cosa que viene demostrando desde hace tiempo. Aunque estamos empezando a creer que ahora le gusta más el jazz que el cine: lo que opina de las últimas películas de Giuseppe Muccino (que la redacción odia) es exactamente lo opuesto de lo que piensa acerca de estos músicos italianos de la más libre y perfecta de las músicas. Sí, e Italia también conocen de swing, parece, y El Hombre del Codo de Oro (vean cómo lo apoya en la foto, quiero decir) nos desasna al respecto. Avanti, prego.
Dentro de un panorama en Europa que muestra una notable diversidad de matices, el jazz que se produce hoy en Italia es unos de los más creativos y originales del continente, sobre todo a partir de la permanente incorporación en sus sonidos de la rica gama melódica de la música de ese país, tanto la que proviene de sus variantes folclóricas y populares como también de la vertiente operística (no casualmente Enrico Rava, una de las figuras más importantes del jazz de ese país, tiene en su discografía dos placas, L´opera va y Carmen en las que propone recreaciones jazzísticas sobre temas de la música lírica). Esta pequeña introducción viene a cuento, ya que en diciembre se presentaron en Buenos Aires con pocos días de diferencia algunos de los músicos más relevantes del jazz de la península (en todos los casos acompañados en la primera parte de cada concierto por figuras muy reconocidas de la música argentina como Liliana Herrero, Adrian Iaies, Javier Malosetti y el trompetista Juan Cruz Urquiza con su cuarteto).
El primero de estos conciertos (al irrisorio precio de $2 la entrada) tuvo lugar en el Teatro Presidente Alvear y allí se presentó como solista el pianista Stefano Bollani. Intérprete de una prodigiosa técnica, Bollani ya había estado en nuestro país, en ese caso en dupla con el trompetista Enrico Rava, en un brillante concierto de inauguración del Festival de Jazz de la Ciudad de Buenos Aires del año 2006) y en este recital ratificó su absoluto dominio del instrumento en un programa en el que alternó composiciones propias con standards (su versión de The Man I Love, de Gershwin fue deslumbrante) y algunos toques de música brasileña, donde hasta imitó el canto de Caetano Veloso. Podrá reprochársele a Bollani cierta tendencia, por momentos, al exhibicionismo pero su apabullante dominio del teclado coloca en un segundo plano estos reparos.
Pero el plato fuerte fueron los cuatro días consecutivos de sesiones en el Teatro Coliseo (en este caso con entrada gratuita) en el que se presentaron varios importantes músicos y hasta el veterano cantante Gino Paoli y el primer concierto estuvo a cargo del ya mencionado Enrico Rava con su quinteto. Rava es no solo uno de los más importantes trompetistas de Italia sino un músico relevante a nivel mundial y su relación con nuestro país data de cuatro décadas, ya que su primera visita fue en 1967, cuando brindó un legendario concierto en el desaparecido Instituto Di Tella, acompañado del formidable y ya fallecido saxo soprano Steve Lacy, el también desaparecido bajista Johnny Dyani y el baterista Louis Moholo (concierto que tuve la suerte de presenciar). Luego Rava se casó con una argentina, vivió muchos años en nuestro país y grabó aquí un par de LPs. hoy inconseguibles, continuando luego su carrera en Italia y convirtiéndose en una figura muy apreciada a nivel internacional. Dueño de un sonido poderoso y límpido (que hoy mantiene intacto) y una notable capacidad de improvisación, sin que en sus solos desaparezca el sentido melódico, estuvo acompañado aquí por dos promisorias figuras del jazz italiano actual, el pianista Andrea Pozzo y el ya muy reconocido trombonista Gianluca Petrella y dos ilustres veteranos, el bajista Rosario Bonnacorso y el eximio percusionista Roberto Gatto, ofreciendo un concierto que fue, junto a la actuación del pianista Danilo Rea, lo mejor de la serie. Hablando de Rea, su actuación como solista fue formidable ya que –con la misma capacidad técnica de Bollani, pero sin su desmedida exuberancia- transitó temas propios, standards, clásicos de la música popular italiana y hasta temas de Puccini, en los que mostró su notable inventiva y capacidad de improvisación. El mismo día que Rea se presentó el saxo soprano argentino, radicado hace mucho en Italia, Javier Girotto en duo con el acordeonista Luciano Biondini y el resultado fue un recital algo monótono con una música de reminiscencias “piazzolleanas” bastante reiterativa. El tercer día fue drdicado a la presentación del cantante Gino Paoli, acompañado de Rava, Rea, Bonaccorso y Gatto con otro muy buen trompetista de una generación posterior a Rava, Flavio Boltro, como invitado. En este concierto Paoli -cuya voz se notó bastante disminuida- alternó algunos standards jazzísticos con clásicos de su repertorio, como Sabore di sale y Senza fine, al fin los más festejados por el público. El último concierto estuvo dedicado a la Parco della Musica Jazz Orchestra, dirigida por el saxofonista Mauricio Gianmarco, que se mostró como una agrupación sólida y afiatada pero sin demasiado vuelo y con solistas no demasiado destacables. Aquí participaron como invitados Girotto, Paoli y Rava y Enrico volvió a marcar la diferencia con sus solos. En síntesis, esta iniciativa, que ojalá se repita, permitió aproximarse a un importante grupo de músicos del jazz italiano actual y disfrutar de la actuación de intérpretes de primera línea como es el caso de Rava, Rea, Bollani y Roberto Gatto. Jorge García
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