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NICOLAS CIOCCHINI. Viola mía. Acqua Records 263 PDF Imprimir E-mail
19.07.2010

Una tradición tanguera abandonada hace ya tiempo es la del cantor acompañado únicamente por la guitarra que él también ejecuta. Existen diversos tipos de formaciones adosadas a los cantantes (incluida la de algún virtuoso guitarrista), pero la del intérprete que además toca el instrumento, al menos en el tango, no prolifera. Pues bien, Juan Ciocchini (Choco) retoma esa antigua tradición en su primer trabajo discográfico. Había visto a Choco hace poco tiempo en un concierto en vivo y me había parecido un correcto cantor y guitarrista, sin rasgos personales demasiado destacables. Sin embargo, para mi sorpresa, la audición de este disco superó aquella sensación. Interpretando un repertorio ecléctico que incluye tangos milongas, un par de estilos criollos y algún candombe, el artista muestra que es una figura a considerar. Con un estilo sobrio y sin desbordes, Ciocchini recorre los diversos temas elegidos con una adecuada aproximación al tono requerido por cada uno. Además, afortunadamente varios de ellos se alejan de los repertorios habitualmente transitados. Así el disco comienza con el hermoso tango Viejo baldío, objeto de una sentida versión y continúa con la emotiva milonga Betinotti, de Piana y Manzi. Es muy buena la interpretación de No te apures Carablanca, tango con reminiscencias camperas y también son destacables las versiones de dos estilos criollos de Gardel y Razzano, La mariposa (no confundir con el tango) y A mi morocha, así como sus aproximación al candombe Tamboriles y el tango Mi vieja viola, que cierra la placa. La milonga Sin novedad, de Ubaldo Martínez sufre de una jocosidad algo superficial y la Milonga triste y Guitarra dímelo tú, de Atahualpa Yupanqui, tienen el inconveniente de contar con varias grandes versiones anteriores. De todos modos, un interesante debut y un intérprete a seguir. Jorge García.

 
LEONARDO FERREYRA TANGO STRING QUARTET. Sin lágrimas. Acqua Records 244 PDF Imprimir E-mail
19.07.2010

Pionero de la renovación en el tango junto con Astor Piazzolla (y opacado injustamente por la imponente figura de Astor), Eduardo Rovira ya a fines de los años 60, en su legendario LP Tango vanguardia incluía un arreglo para cuarteto de cuerdas del tango Nostágico, de Julián Plaza. Varios años después fue Leo Lipesker quien creó una formación de esas características de efímera duración, intentando otorgarle al tango una expresión –por llamarla de algún modo- “camarística”. Ahora es el violinista Leonardo Ferreyra, quien a pesar de su juventus ya cuenta con una prolongada carrera en diversas orquestas, el que se encarga de recrear esa formación a partir de arreglos escritos para su padre, también violinista, por músicos de la talla de Pascual Mamone, Omar Valente, Néstor Marconi y el mencionado Rovira. Acompañado por Diego Tejedor como segundo violín y los suizos Sophie Lussi en viola y Andreas Ochsner en cello, el cuarteto desarrolla un programa compuesto por clásicos indiscutidos de la música porteña y otras composiciones más nuevas, en las que el grupo da muestras de un gran afiatamiento y cabal comprensión de la manera en que debe acercarse a cada pieza. Así desfilan dos de los más hermosos temas románticos del repertorio tanguístico, como lo son Flores negras, de Francisco De Caro y Divina, de Joaquín Mora, Nunca tuvo novio, de Agustín Bardi y Todo corazón, uno de los primeros éxitos de Julio De Caro, dedicado al cardiólogo Enrique Finocchietto. Son muy buenos los arreglos de Marconi para su tema Tiempo cumplido y el Decarísimo piazzolliano. Pero posiblemente los highlights del disco sean los arreglos de Eduardo Rovira para tres de sus temas, en los que se puede apreciar su notable creatividad y el muy elaborado tratamiento que realiza Leonardo Ferreyra de Sin lágrimas, el bello tema de Charlo. Un muy buen trabajo que demuestra –por si fuera necesario- las infinitas posibilidades musicales que ofrece el tango. Jorge García.

 
FRANCO LUCIANI Y LA TROPA. Armusa. Acqua Records 257 PDF Imprimir E-mail
19.07.2010

Ya en ocasión de comentar algún otro disco suyo hemos señalado las virtudes como armoniquista de Franco Luciani, algo que lo convierte en el indiscutido sucesor de la figura enorme y señera del santiagueño Hugo Díaz. Dueño de una técnica prodigiosa y un absoluto dominio del instrumento sin caer nunca en el virtuosismo gratuito y que, además, le permite interpretar sin problemas tanto ritmos folclóricos como tangos (es probable que en algún momento, como el gran Hugo, y dada su gran capacidad como improvisador, incursione en temas jazzísticos). Este disco es la reedición del primer trabajo de Franco Luciani, lanzado en forma totalmente independiente en el año 2003 y hoy inhallable y en él, acompañado por Ezequiel Lanteri en guitarras, Facundo Peralta en bajo y Sebastián Posella en percusión interpreta un repertorio esencialmente folclórico, con la inclusión de un tango, un vals y una milonga. Dentro de una selección de gran nivel y muy pareja si me obligan a elegir me quedo con las formidables versiones de las zambas La añera, de Atahualpa Yupanqui y la bellísima La pomeña, del Cuchi Leguizamón, su interpretación de Sur, de Aníbal Troilo, hoy ya un clásico en sus conciertos en vivo y el hermoso vals Flor de lino, de Hector Stamponi. Pero también son excelentes las chacareras que toca y su sensible versión a María va. Un disco sin desperdicios que ratificará para sus seguidores las virtudes de Franco Luciani y para aquellos que no lo conozcan será una excelente primera aproximación. Jorge García. 

 
La pivellina PDF Imprimir E-mail
05.07.2010

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El rincón del Viejo Canalla XX PDF Imprimir E-mail
05.07.2010
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Cumple veinte rincones el Viejo Canalla, que esta vez ofrece comentarios de cuatro discos y obituarios del mundo del jazz.
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Obituarios PDF Imprimir E-mail
05.07.2010


HERB ELLIS  (1921-2010)
Excelente guitarrista, con menos renombre que otros intérpretes de ese instrumento, pero capaz de ejecutar solos de gran swing y transparencia. Nacido en Texas como Mitchell Herbert Ellis, desde muy niño se interesó e la música, ejecutando la armónica antes que la guitarra. Luego de participar en la Orquesta Casa Loma formó un trío vocal e instrumental en 1953, con el que tocó varios años. En 1959, reemplazó a Barney Kessell en el trío sin batería del pianista Oscar Peterson, que completaba el contrabajista Ray Brown. Heredero –como muchos otros guitarrista de su generación- del gran Charlie Christian, los años que tocó en ese trío fueron decisivos para su desarrollo, a partir de las complejidades rítmicas y armónicas que proponía esa particular formación. Cuando dejó ese grupo, fue durante varios años acompañante de Ella Fitzgerald y luego- como muchos otros músicos-, desarrolló una prolongada carrera en Europa. Los años 80 propusieron un reverdecer de su carrera, liderando varias formaciones para el sello Concord Jazz. De fuerte formación blusera, algunos de esos discos y sobretodo su participación en el trío antes mencionado le proporcionan un lugar remarcable entre los guitarristas de jazz contemporáneos. Jorge García.


ED THIGPEN (1930-2010)
Curiosamente, Edmund Leonard Thigpen fue quien suplantó a Herb Ellis en 1959, cuando Oscar Peterson decidió reemplazar en la formación la guitarra por la batería. Nacido en Illinois, Chicago, de joven realizó estudios de sociología, pero la influencia familiar (su padre fue baterista varios años de la orquesta de Andy Kirk) lo inclinaron por la música. Su debut se produjo en la orquesta de Cootie Williams en 1951, pero su consagración llegó en los seis años que trabajó con Peterson y Ray Brown. Baterista discreto y contenido, alejado de los exhibicionismo “paleros” y que siempre le dio gran preponderancia al trabajo con las escobillas, ayudó en esos años al particular sonido del trío. También trabajó en Europa en numerosas formaciones y su carrera registra muy pocas apariciones como líder, pero su delicado sentido del swing permanecerá en la memoria de los jazzeros, sobre todo de los admiradores del trío de Oscar Peterson de los años 60. Jorge García.



LENA HORNE (1917-2010)
Luego de trabajar como bailarina en 1934 en el famoso Cotton Club debutó luego como cantante en la orquesta de Noble Sissie, trabajando luego con Charlie Barnet y Teddy Wilson. En 1942 comenzó una carrera cinematográfica que incluyó papeles relevantes en musicales como Tiempo tormentoso y Una cabaña en el cielo, opera prima de Vincente Minnelli protagonizada exclusivamente por artistas negros. Con una filmografía bastante extensa que hasta incluye algún western, nunca dejó de cantar, tanto con orquestas como en diversos cafés, donde impuso su peculiar estilo entre cabaretero y jazzístico. Dueña de una voz agradable y buen sentido del swing, se mantuvo activa prácticamente hasta nuestros días. Jorge García.

HANK JONES (1918-2010)
Hace pocos meses –y por segundo año consecutivo- se anunció la presencia en Buenos Aires del gran pianista Henry “Hank” Jones, pero su fallecimiento impidió que ese evento se realizara. Nacido en Michigan, fue el primero de cinco hermanos, dos de ellos, el trompetista Thad y el gran baterista Elvin, tanto o más famosos que él. Nacido en Michigan , la buena posición económica de su familia le permitió realizar estudios musicales de alto nivel  siendo su encuentro en Nueva York en 1944 con los pianistas Bud Powell y Al Haig decisivos para su formación musical y desarrollar un lenguaje marcado por el naciente be bop , alejado de sus influencias iniciales. A lo largo de casi siete décadas tocó con una innumerable cantidad de músicos (fue el ´pianista preferido de Charlie Parker para sus grabaciones para el sello Verve). Ejecutante de gran versatilidad, su gusto refinado y plagado de matices y su gran sentido del swing hicieron que fuera elegido como acompañante por una enorme cantidad de músicos para participar en sus grabaciones, aunque su carrera en diferentes tríos, y como solista, también fue brillante. Tal vez la mejor formación que lideró fue The Great Jazz Trio, donde acompañado por notables músicos (los bajistas Ron Carter y Richard Davis, Tony Williams y su hermano Elvin en batería) dejó varios registros memorables. Jorge García.     

 
Cuatro discos PDF Imprimir E-mail
05.07.2010


MIGUEL DE CARO. Escualo. Acqua Records 251.
MARIANA MELERO. Beira mar. Acqua Records 252
DIEGO AMADOR. Río de los canasteros. Acqua Records 260
CARDENAL DOMINGUEZ, HERNAN REINAUDO, ARIEL ARGAÑARAZ. Trío. Acqua Records 261

Como ya señalamos en alguna oportunidad, Acqua Records es uno de los sellos independientes argentinos que difunde música de muy buen nivel, apareciendo en su catálogo tanto artistas consagrados como nuevas figuran en búsqueda de reconocimiento. Este paquete, integrado por 4 CDs bien distintos entre sí, es una acabada muestra de lo señalado.
Miguel De Caro es un músico que, desde hace varios años interpreta tangos con su saxo, buscando una sonoridad diferente a las habituales dentro del género. Sin las búsquedas vanguardistas y casi experimentales que realiza con ese instrumento Jorge Retamoza, su fraseo de cuño piazzoliiano, con el que desarrolla amplias líneas melódicas, no exentas de lirismo, lo convierten en un muy interesante exponente del tango contemporáneo. El repertorio de este disco incorpora –a partir de esas premisas- varios temas del gran Astor, que son recreados sin caer en la imitación facilista. Así Escualo y Libertango ofrecen una gran complejidad rítmica, mientras Invierno porteño rezuma melancolía y Adiós Nonino está expuesto tratando de alejarse de las versiones transitadas. Acompañado por Koh Igarashi en bandoneón, Demetrio Koutsovitis en piano, quien ofrece algunos excelentes solos, Osvaldo Tubino en bajo y Rodrigo Quirós en percusión, De Caro también ofrece un par de temas del gran acordeonista francés Richard Galliano –tres de los que el saxofonista es autor, entre los que se destaca Para adelante– y una emotiva versión de Soledad, el clásico de Gardel y Le Pera. Un disco atractivo, con una sonoridad diferente entre las numerosas expresiones actuales dedicadas al  tango.
La interpretación de música brasileña por intérpretes oriundos de otras tierras tiene sus riesgos por la dificultad con que se encuentran muchas veces esos artistas (si lo sabrá Frank Sinatra) para captar el auténtico tono que requieren las canciones de ese país. Afortunadamente Mariana Melero ha conseguido en este disco trasmitiir con autenticidad y sin esfuerzo los climas apropiados. Con el excelente soporte que le brindan los arreglos de Rodrigo Aberastegui -quien además la acompaña en todos los casos interpretando diversos instrumentos-   y con la participación de una buena cantidad de músicos invitados, la cantante reúne un puñado de temas de grandes figuras de la música brasileña, a lo que le suma un clásico de Lennon y McCartney y un par de canciones de su autoría. Dueña de una voz agradable, afinada y bien modulada, Melero ofrece bonitas interpretaciones de hermosos temas como Menino do río, de Caetano Veloso,  Rainha do mar, de Dorival Caymmi, el no demasiado conocido Correnteza, de Tom Jobim y Luiz Bonfá, el inevitable Carinhoso, de Pixinguinha y En la orilla de este río, sobre un poema del gran poeta portugués Fernando Pessoa. Menos convincente es su versión en castellano de Futuros amantes, de Chico Buarque y, en cambio, es muy atractiva su recreación de Hold me Tight, de los Beatles, Un disco, en líneas generales, muy placentero de escuchar.
En los últimos tiempos han proliferado los cantantes y músicos –algunos muy importantes como el guitarrista Paco de Lucía y el saxofonista y flautista Jorge Pardo- que fusionan la tradición del flamenco y el cante jondo con elementos provenientes de diversas corrientes de la música pop. Entre ellos se encuentra el cantaor y tecladista (aunque también interpreta guitarra y bajo) Diego Amador. En Río de los canasteros, Amador recorre diversos palos del flamenco, con amplia preponderancia de los más jocundos y alegres. Si como cantaor se lo puede encuadrar en la línea representada por el gran Camarón de la Isla, como tecladista su sonido aparece como  más original y creativo. Dentro de un programa variado y ecléctico cabe destacar sus interpretaciones de la taranta Aires de Levante, el tema más dramático del disco, el que da título a la placa, un aire de bulería en el que participa el notable guitarrista Tomatito y la rumba instrumental Al latín, con un excelente solo suyo en piano y destacadas intervenciones de Raimundo Amador y Luis Salinas en virtuosos solos de guitarra.
A partir del auge que se ha producido –al menos a nivel de intérpretes- dentro del tango, han surgido una serie de cantantes de ambos sexos –con predominancia, justo es decirlo, de mujeres- que proponen –sin renegar de la tradición- una  aproximación diferente en la manera de interpretar tangos clásicos; uno de esos cantores es el Cardenal Domínguez, surgido, como otros colegas suyos (vg.el chino Laborde) del rock, da la sensación, sin embargo, de haber cantado tangos toda la vida. En este disco –compuesto mayoritariamente por títulos esenciales del cancionero porteño  está solo acompañado por dos excelentes guitarristas, Hernán Reinaudo y Ariel Argañaraz, algo que le otorga a la placa un estilo más intimista que a sus grabaciones anteriores. Haciendo gala de un fraseo excelente y un profundo feeling, el Cardenal ofrece un repertorio al que solo cabe calificar de óptimo. Así desfilan excelentes versiones de títulos fundamentales como Olvido, Marioneta, una infrecuente versión cantada de La mariposa, Pompas, el formidable primer tango que compusiera Enrique Cadícamo, tres joyas del gran Homero Manzi, De barro, Tal vez será su voz y la dramática Milonga triste y Soledad, uno de los mejores temas de la dupla Gardel-Le Pera. Pero si tengo que elegir dos highlights me quedo con la notable versión de Trenzas, uno de los más bellos poemas surgidos de la pluma de Homero Expósito y el hermoso y poco conocido estilo pampeano El sueño, de Francisco Martino. Un excelente disco, al que el mejor elogio que se le puede hacer es que interpretando un repertorio integrado por tangos que fueron éxitos de distintos cantores de primera línea, las versiones del Cardenal Domínguez, compiten sin desmerecer frente a ellas. Jorge García.

 
Cine en TV - Sábado 31 de Julio PDF Imprimir E-mail
04.07.2010
 

MOGAMBO (1953, John Ford). TCM, 15 hs.

UN OSO ROJO (2002, Adrian Caetano). Volver, 22 hs.

SABOTAJE, Sabotage (1936, Alfred Hitchcock). TCM, 0.20 hs.

 
Cine en TV - Viernes 30 de Julio PDF Imprimir E-mail
04.07.2010
 

EL DESIERTO DE LOS  TARTAROS, Il deserto dei tartarí (1976, Valerio Zurlini). Europa, Europa, 11.45 hs.

Adaptación de una novela de Dino Buzzatti, con un formidable reparto, ambientada en un fuerte militar perdido en el desierto. Un relato de una atmósfera marcadamente kafkiana.

MAD MAX: EL GUERRERO DEL CAMINO, Mad Max (1979, George Miller). TCM, 22 hs.

NOCHE TERRIBLE (1967, Rodolfo Kuhn). Volver, 23.35 hs.

 
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